CARTA DE UNA DESCONOCIDA (Marisa Romero)

  13 Marzo 2008

(Cine y televisión en Puçol)

La primera vez que te cruzaste en mi camino era un día de esos de inicio de curso. Estaba en clase junto a mis compañeros de 8º de EGB.

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Por aquel entonces tenía trece años y nos hablaste, muy apasionadamente, como tú siempre hablas, de una nueva escuela en Puçol, la Escuela Municipal de Cine. La propuesta era la de asistir a las clases, ver películas, analizarlas, hablar de ellas... y al final del curso hacer un corto en super-8, presentarlo al festival de cine infantil de Gijón y viajar allí.

21-emc.jpgDecidí asistir a la EMC en un principio sólo para ver qué pasaba y descubrí que una película decía mucho más de lo que yo creía. Cada viernes subíamos por las escaleras del Ayuntamiento de Puçol aquel pesado televisor, para instalarlo en el salón de plenos, junto al correspondiente Betamax o VHS, ver la película y realizar un apasionante coloquio. A partir de entonces, el cine ha significado mucho más para mí. Y lo que empezó así, por casualidad, acabó siendo un gran camino por descubrir y en el que caminé durante muchos años, todos los de mi juventud. Gracias por mostrármelo.

En segundo lugar, gracias también, Adolfo, porque el formar parte de ese colectivo de la escuela de cine, me ayudó a crecer en mis relaciones con los demás –por aquel entonces yo era muy tímida– y a salir un poco más de casa.

24-marisa_adolfo.jpgComo puedes ver, ésta es una carta de agradecimientos. Aquí va el tercero. Gracias a la Escuela Municipal de Cine que tú creaste en mi pueblo, nació después la Emisora Municipal de Televisión, en la que me formé cómo cámara y realizadora y en la que llevo trabajando más de trece años. Un trabajo que me ha dado muchísimas satisfacciones, muchas alegrías, amistades, viajes... Además, no todo el mundo puede presumir de trabajar en lo que le gusta y yo sí lo hago.

Pero por lo que te estaré eternamente agradecida es porque esa decisión que tomé hace ya más de veinte años, resultó ser una de las más importantes en mi vida. Me pusiste en el camino a un gran amigo tuyo, a aquel tipo de pantalones cortos y barba, que trajiste como monitor de la Escuela de Cine, tan apasionado como tú en los debates, pero mucho más aún en los rodajes. Tanto empeño y tanta pasión puso en que disfrutáramos a fondo de la experiencia, en que yo particularmente aprendiera cosas nuevas, que... que... que ya llevamos diecinueve años caminando juntos y es el padre de mis tres hijos.

Y en ese camino también te conocí a ti y a tu familia, y juntos hemos caminado todos estos años. Hemos compartido muchos y buenos momentos porque, a pesar de la diferencia de edad, te considero de mi familia y mi amigo.

Gracias. Te quiere,

Marisa Romero Moreno

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