CINEMA PARADISO (Teresa Román)

  29 Febrero 2008

La Escuela Municipal de Cine de Puçol

31-tere_adolfo.jpg

Era allá por octubre del año 1982, cuando desde la Asistencia Social, en esa época era así como se llamaba, se propuso al Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Puçol poner en marcha una serie de actividades culturales dirigidas a los menores de la localidad y fuera del horario escolar. Una de las actividades que se propuso realizar era un cine forum los viernes por la tarde y los sábados por la mañana.

18-clausura_curso.jpgPara realizar dicha actividad nos pusimos en contacto con Norberto Alcover, responsable del cine-club del CEM en Valencia, el cual nos comentó que él no podría realizarlo, pero que conocía a un profesor de física de la Universidad Laboral de Cheste que, además de saber muchísimo de cine y tener una experiencia de veinte años en realización de cineforums en el complejo educativo, aseguró que estaría encantado de realizar dicha actividad. El susodicho profesor era ni mas ni menos que Adolfo Bellido.

Luego, en la primera reunión, acompañado de su inseparable alumno de la Laboral de Cheste,  Sabín,  planteó que en vez de un cine forum, ¿por qué no se creaba una escuela de cine? Teníamos todo lo imprescindible: alumnos, un proyector de 16 milímetros, su experiencia y, lo más importante, todo el entusiasmo del mundo.

14-salon_plenos.jpgAsí pues, con alumnos de 8º de Educación General Básica de los colegios públicos de la localidad, una cámara de 16 milímetros y material de papelería, en varias salas de la planta baja y en el mismísimo salón de plenos del Ayuntamiento (que hacía las veces de cine, ya que entonces no había ni Casa de Cultura ni sala de proyección de ningún tipo en la población), comenzamos la andadura de la Escuela Municipal de Cine de Puçol. Además de las proyecciones en 16 milímetros, los alumnos también escribían guiones y, al final de curso, acababan realizando películas de corta duración en super-8, que más tarde presentaríamos a distintos festivales de cine.

Después del primer año de funcionamiento, que no es por nada pero fue todo un éxito, seis alumnos de la escuela de cine –con su director al frente– se inscribieron en el Cerinterfilm (Certamen Internacional de Cine Infantil y Juvenil de Gijón) y presentaran los cortos que durante todo ese año habían realizado los alumnos de esta primera promoción.

Llegamos a julio de 1983, junto con los alumnos de su otra escuela de cine del centro educativo de la Laboral de Cheste (donde también impartía clases Adolfo y rodaban cortos en super-8 los alumnos, acompañados de Sabín como monitor-productor), cogimos nuestros bártulos, contratamos un autobús y nos propusimos trasladarnos a la Universidad Laboral de Gijón, para participar en el Cerinterfilm.

16-rodaje_emc.jpgEl viaje comenzó con mal pie. El autobús tenía que comenzar recogiendo a los alumnos en Puçol a las ocho de la mañana; eran las nueve y aún no había llegado a Puçol; en el Paseo de la Alameda de Valencia estaba Adolfo con otro grupo de alumnos, esperando más nervioso que de costumbre y sin poder comunicarse con los que estábamos en Puçol, ya que, aunque parezca mentira, el teléfono móvil no existía... y el dichoso autobús que no llegaba. Sobre las 10'30 horas llegamos a Valencia y, nada mas parar el autobús, sin preguntarnos siquiera qué había pasado, Adolfo comenzó a soltarnos un chorro de improperios por nuestra tardanza. Una vez aclarado todo, comenzamos nuestro viaje un poco tarde; como Adolfo no venía, nos dio todo tipo de instrucciones: que le llamáramos cuando llegáramos a Madrid para decirle cómo nos iba el viaje, que cuidáramos a los alumnos que llevábamos, que no hiciéramos ninguna gamberrada, que nos lo pasáramos bien, que aprendiéramos mucho, que no nos olvidáramos de probar la sidra y, cómo no... que ganáramos el certamen.

Puestos en marcha hacia Gijón, recogimos, un poco tarde eso hay que decirlo, a los alumnos de la Universidad Laboral de Cheste en la carretera de Madrid, en la misma puerta del centro, ya rumbo hacia Asturias.

12-gijon.jpgA mitad de camino entre Valencia y Madrid se estropea el autobús y su conductor nos manifiesta que posiblemente no podrá  seguir circulando. No sé todavía cómo, conseguimos llegar a Madrid y, en una parada para repostar y otras necesidades, llamamos a Valencia a Adolfo para comentarle todas nuestras penas y hacerle saber las dificultades que tendríamos para llegar a Gijón con ese vehículo. Adolfo, todo nervioso, nos ordenó que exigiéramos a la empresa propietaria del autobús que nos pusiera otro y que nos negáramos a seguir viajando con él.

Después de mucho tira y afloja, seguimos el viaje con el mismo autobús, y llegamos a Gijón a la una de la mañana, más cansados que nunca y con los chavales, claro, cantándonos Asturias, patria querida. En la distancia, cómo no, Adolfo sufriendo y padeciendo en Valencia, lamentándose no haber ido él y esperando como Penélope nuestra llamada.

15-rodaje_emc.jpgEso sí, cumplimos al dedillo casi todas las instrucciones de nuestro impaciente director: probamos la sidra, nos lo pasamos bien, repetimos con la sidra, cuidamos a los alumnos que llevábamos, más sidra, no hicimos ninguna gamberrada (¿o la sidriña no nos permitió recordarlo?), ganamos algún premio y, por si fuera poco, entre culín y culín (de sidra, se entiende), los alumnos de Cheste y Puçol rodaron un corto conjunto, titulado La mansión de Bibio... que se presentó al año siguiente en el propio festival.

Durante los tres años siguientes, todos los viernes por la tarde y muchos sábados por la mañana, después de haber trabajado toda la semana en la laboral de Cheste como profesor de física y como responsable se la escuela de cine, Adolfo se trasladaba a Puçol para enseñar a los jóvenes de la localidad a ver cine, elaborar guiones y dirigir películas.

17-rodaje_emc.jpgTranscurrido el periodo de rodaje, con la escuela viento en popa y con un proyecto para montar la primera Emisora Municipal de Televisión de la Comunidad Valenciana (en aquellos tiempos no sólo carecíamos de móvil, sino que las dos únicas televisiones disponibles eran la Primera y La 2), Adolfo se plantea una nueva experiencia, la enseñanza en el Centro de Profesores de Valencia, y pasa el relevo en Puçol a su siempre fiel alumno Sabín, que siguió con la escuela, puso en marcha la EMTV Puçol, programó el cine comercial y el cine club en la recién fundada Casa de Cultura, fue director técnico de una empresa formada por los propios alumnos de la escuela (VIP: Vídeo Industrial Puçol)... y se jubiló al cumplir los treinta.

Pero esa es otra historia.

Escribe Teresa Román

13-tere_adolfo_sabin.jpg