Mis años en Cinema Jove (17): Nickelodeon, segunda parte

  25 Febrero 2012

33 números, 1 editor y 1 director 

nickelodeon-01La revista Nickelodeon tenía el problema de su tamaño y grosor. Aparte, naturalmente, de su precio. El primer número (recuerdo que fue en invierno de 1995) costó 1000 pesetas. El último, número 33, con el que se cerró la revista, se publicó ocho años después (invierno 2003) y su precio fue de 9 euros (o sea 1300 pesetas). La revista estaba muy bien editada. Su diseño fue moderno y agradable, pero su tamaño era enorme.

Desde sus comienzos Nickelodeon tuvo problemas económicos. Una tirada pequeña y una compra también pequeña convertía la revista en deficitaria. Imposible de amortizarla aunque algunos números se agoten. Llegaron a agotarse varios de los primeros diez números, concretamente el 1, 2, 4, 5, 6, 8.

La revista es una publicación más de Nickelodeon, que también edita varios libros de cine, algunos escritos por el propio editor, es decir por José Luis Garci.

Cada uno de los treinta y tres números de la revista se articulaba a través de un tema central, bien fuese sobre un director, un género, una cinematografía, sobre elementos o personal propios del cine o simplemente inherentes a una generalidad de películas.

Existieron buenos monográficos. Citemos el dedicado al western, a la nouvelle vague, a Luis Buñuel, John Ford y Orson Welles (probablemente el número más completo).

Los últimos números se centran en una serie de películas parapetadas bajo una  referencia un tanto forzada. Tal es el caso del denominado Cine y humo o del centrado en Llamadas de cine. El número que cierra la revista se denominada Cine y deporte, un tema demasiado amplio para ser tratado en un solo número. Su levedad de análisis corre pareja a la presencia de variados artículos, a lo largo de toda su historia, escritos como para salir del paso, a pesar del nombre de quien lo escribe: eso lleva a pensar que a pesar del aspecto de calidad y profundidad que aparenta la revista, se intenta, sin conseguirlo, llegar a simples aficionados cinematográficos.

Nickelodeon desgraciadamente se muestra, con demasiada frecuencia, más como una revista generalista antes que como una publicación formativa.

Realmente el artífice de la revista será su director, Juan Cobos, que se convertirá en una especie de secretario particular o de embajador con plenos poderes de Garci.

nickelodeon-04Con su apoyo, la revista no sólo se publicará, también hará posible la organización de jornadas (una especie de congresos) anuales en alguna parte de Andalucía. Siempre, de cualquier forma, los escritores y los ponentes fijos pertenecerán al clan de Garci, o sea el grupo de tertulianos de su programa de cine en La 2, Qué grande es el cine (1) que se reduce a una serie de nombres: Miguel Marías, Eduardo Torres Dulce (2), Giménez Rico, Oti Rodríguez Marchante, Juan Manuel de Prada o el propio Cobos.

Juan Cobos hace y deshace en la revista. Cuando decide abandonar todo, jubilarse, la revista desaparece.

Con Juan Cobos hablo a menudo por teléfono. Por carta nos habíamos relacionado en los años sesenta. Fue cuando inició una muy corta aventura: la publicación de la revista Griffith (creo que sólo se publicaron tres números) a raíz de su salida de Film Ideal. Fue en los tiempos en los que dirigía el Cineclub Universitario salmantino. Después supe que trabajaba en televisión o que había colaborado en el rodaje de Campanadas a medianoche de Orson Welles.

Con él se arregló (pero con supresiones y alteraciones como he dicho en el capítulo anterior) el tema espinoso de mi primer artículo para la revista —el de Suspense y Deborah Kerry con él cerraba mis diferentes colaboraciones. Nunca supe el sistema que seguía porque para unos números contaba conmigo y no contaba para otros. Escribí, de todas formas, en varios ejemplares.

Personalmente sólo coincidiremos una vez. Fue en un viaje en el que debía parar en Valencia. Consistió, tan sólo, en una charla de cerca de una hora en la cafetería de la Filmoteca. Es de ahí de donde saldrá, para uno de los siguientes números, el artículo sobre El crepúsculo de los dioses, que será como un pequeño resumen del libro que poco después editaré para Paidos y donde analizo exhaustivamente el filme.

Mi contacto con Garci en estos años se limita a:

  1. Una llamada realizada en su nombre, por una de sus hijas, que trabajaba en la empresa, y que me dijo era la secretaria. Quería saber si le podía enviar una copia de una película de Boetticher para poder realizar un artículo en el especial dedicado al western, dentro del cual buena parte se centraba en el director de Estación Comanche. Según me dijo, debía tener tal copia, ya que había escrito el libro sobre el realizador: “Pues no, no la tengo, y dígale a Garci que cuando quiera algo me llamé personalmente”, fue mi respuesta.  
  2. El envío de uno de los libros, escritos por él, de su editorial. No recuerdo cuál era. Sí que era uno de esos encendidos canticos mitómanos al cine de americano que tanto le encandilaba, y supongo sigue haciéndolo.

nickelodeon-16De esa manera terminó todo nuestro encuentro de años, si descontamos otro que no se llevó a efecto. En uno de los viajes que hice a Madrid, los compañeros de Cinestudio habían organizado una comida con el fin de reunirnos. Se avisó a todos los que se tenía localizados. Garci, cuando se le comunicó, dijo que iría, pero ese mismo llamó a alguien del grupo para que supiéramos que le había surgido algo importante y le era imposible acudir.

Escribí varios artículos para Nickelodeon a los que dediqué mucho tiempo. Lo que te indignaba era comprobar que algunos colaboradores, fácilmente se descubría, habían escrito el suyo de una manera demasiado —por decir algo— ligera.

Entre los que recuerdo muy especialmente destacaré (aparte de los citados sobre Suspense y El crepúsculo de los dioses) los análisis de La mujer del cuadro de Fritz Lang, Una mujer de París de Charles Chaplin, La muerte tenía un precio, nada menos que para el especial de Cine y humo, Susana de Luis Buñuel o el referido a los musicales de Joshua Logan.

Dos curiosas referencias a estos dos últimos trabajos.

La primera referida a mi trabajo sobre el especial de Buñuel. Leí, con cierta vergüenza, cómo en un importante periódico mejicano se hacían eco de ese número y resaltaban que aparecían artículos de importantes escritores. Citaba cuatro nombres. Uno de ellos era el mío, nada menos que junto al de Octavio Paz. Lo cual, evidentemente, es un dislate. Vanidad y, como digo, una cierta vergüenza.

El segundo tiene que ver con el trabajo sobre Logan, un director asombrosamente despreciado, al menos para mí, por ciertos grandes gurús de la crítica cinematográfica cuyas películas llegan a masacrar en casi su totalidad. Sin respetar siquiera la curiosa Camelot y la más que interesante La leyenda de la ciudad sin nombre. Pues bien, ese artículo, como el de Suspense también me fue reducido, suprimiendo incluso partes importantísimas, como la que hacía referencia a la expulsión del director del mundo del cine y su posterior andadura como una especie de showman. Nunca se me dijo el porqué de ello a pesar que lo pregunté reiteradamente. Ese artículo completo está publicado, al igual que el de Suspense, en nuestra Encadenados.

Cuando se publicó mi primera colaboración en Nickelodeon, número 2, primavera de 1996, en Cinema Jove estábamos preparando ya la edición de ese año donde el director homenajeado sería Basilio Martín Patino, para cuyo homenaje preparaba un libro sobre su obra. El primero, como en el caso de Boetticher, que alguien escribía sobre la obra completa del realizador de Nueve cartas a Berta.

No iba a ocurrir, por fortuna, como en el caso del realizador americano que se centraba en su obra completa. Patino aún seguiría, y sigue, realizando testimonios sobre el ayer y el hoy de esa dolorida España. Aunque muchos de sus trabajos no lleguen a los espectadores, porque no se centran en el cine realizado para ser exhibido en una sala de proyección.

Las siguientes entregas sobre Mis años de Cinema Jove se centrarán en aquella estupenda edición de Cinema Jove con la figura de Patino como centro.

Escribe Adolfo Bellido López


Notas:

(1) Una vez concluido el programa, producido por su propia productora, Garci y su equipo han vagado por diferentes medios, entre ellos algunos del vocero Jimenez Losantos.

(2) En el actual gobierno del PP ha sido nombrado Fiscal General del Estado. Un puesto al servicio de un partido coherente con su forma de expresarse.

Eduardo-Torres-Dulce