Mis años en Cinema Jove (6): Llegan los americanos

  18 Enero 2011

Bienvenido, Mister Marshall

roger-cormanEn otoño de 1992, en la reunión del comité organizador de Cinema Jove se propusieron una serie de nombres entre los que tendría que salir el primer director homenajeado por el certamen. La mayor parte de los directores señalados eran norteamericanos. Por aquellas fechas Cinema Jove contaba en U.S.A. con una especie de representante del festival conocedor del cine de Hollywood, que sería el encargado de contactar con las personas que propusimos. 

Varios de los miembros de aquel comité ejecutivo coincidimos en una curiosa propuesta: intentar que viniera como primer realizador homenajeado por el certamen una persona poco conocida o reconocida (aunque en algunos foros fuese un realizador de culto), pero que considerábamos importante pues además de su labor como director había que reconocer el apoyo que como productor había dado a jóvenes valores para integrarse en el mundo del cine. Él había producido los primeros filmes de directores que luego darían grandes obras o serían importantes, como Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, Monte Hellman, Joe Dante, Francis Ford Coppola, Jonathan Demme, James Cameron, John Sayles… No sólo eso, también había impulsado la carrera de actores desconocidos que posteriormente iban a ser famosos, como Jack Nicholson, Peter Fonda, Dennis Hopper, Robert De Niro…

Apostamos por un director un tanto insólito tanto, por su obra y por el apoyo a lo jóvenes interesados en la profesión. Curioso personaje, como pocos, siempre moviéndose en las fronteras de la serie B… o de la Z. Mecenas, desprendido o no, ahorrador o manirroto… Se trataba de Roger Corman. Sin duda se dio en la diana al iniciar con este director el apartado de Cinema Jove dedicado a homenajear a un realizador. 

Todo salió a la perfección en aquella edición, en aquellas sesiones dedicadas a Corman, salvo que en el último momento su presencia pendió de un hilo. Como si su presencia o no fuese un reflejo de sus producciones las cuestiones económicas se pusieron por medio. Corman no cobraba por venir, pero (im)puso una serie de condiciones para estar en Valencia. Le acompañaría su mujer junto a algún otro familiar. Además, tendrían que viajar en primera clase, también sus vuelos deberían ajustarse a unos determinadas rutas, así como el hotel debería ser de una determinada categoría. Roger Corman se convirtió en la puesta en escena de su llegada como el jefe de producción de las películas en las que intervenía.

la_obsesionTodo al fin se arregló y Corman con su séquito se paseó por Valencia, ante la feliz mirada de los cineastas jóvenes que veían en él ese productor ideal capaz de confiar en un aspirante a director, siempre que fuera capaz de ofrecerle un guión repleto de acción y cuyos costes de producción fueran mínimos.

La inteligencia debe ponerse por encima de la técnica y de las necesidades de un rodaje en el que siempre hay que tener en cuenta que la película debe rodarse en el menor número de días posibles. Es casi obligado que la última orden de corten debe suponer el pase a las salas de programa doble. ¿Y el montaje? Pero, ¿qué es eso?

Corman resultó ser el típico americano simpático, accesible, con el que dialogar abiertamente siempre dentro de unos límites impuestos por él mismo. Mi contacto con él, durante el festival, fue bastante limitado. Sonrió agradecido cuando le dije que admiraba la serie de filmes que había realizado sobre la obra de Poe, especialmente La obsesión, un filme que, cuado lo vi, me produjo una gran desazón e inquietud. Quizá terror hacia una determinada realidad.

Aquel año, Cinema Jove se cerraba con una cena no de gala (como sigue haciendo actualmente algún otro certamen de por ahí fuera). Un acto maravilloso y agradable que tenía lugar en un marco incomparable: el claustro del Monasterio del Puig. Asistían las figuras invitadas que habían acudido al certamen, el equipo organizador y coordinador al completo. Cenas agradables, suculentas, también entrañables, que terminaron el mismo año (o al siguiente) de la presencia de Corman en Cinema Jove.

En ese año, 1993, en una de las secciones se presentó un programa con algunas de sus producciones de la excelente y mítica escuela de cine de San Antonio de Baños de Cuba.

Cinema Jove, en aquella edición, seguía creciendo, expandiéndose. Son años de abundancia. El festival únicamente tiene ocho años.

Pequeño tropiezo

Peter_BogdanovichNo todo va a ser redondo en la historia de los primeros años de Cinema Jove, como no lo es en ningún otro festival de la categoría que sea. En los primeros años se han producido algunos de esos fallos que siempre ocurren: tener que alterar el orden de algunas proyecciones, la no llegada a tiempo de la película prevista, bien porque se ha pedido no se sabe dónde o porque faltan unos papeles para poderla retirar de la aduana.

Sin estas cosas, o parecidas, no existe un festival que se precie, como tampoco, en sus tiempos, podía existir un cineclub que no colgase entre sus triunfos una serie de fallos imposibles de evitar, graciosos unos, dolorosos los otros.

En 1994 aprenderemos algo nuevo: nos puede fallar la persona que deseamos homenajear. Será la primera, pero no la única vez.

No sé quién fue el que propuso el director homenajeado para la edición siguiente. Si su nombre surgió debido a estar conectado con el cine Corman a través de su factoría, es decir, ser un realizador que hubiese nacido a la sombra de Roger Corman.

Sea por lo que fuese, el elegido fue Peter Bogdanovich. Por entonces el director no había entrado aún en su posterior etapa de decadencia creativa. Nada menos que suyas eran The last picture show, El héroe anda suelto, Saint Jack… Una gran esperanza que se iría diluyendo en el tiempo. Además de ser realizador, era un crítico y escritor de cine de altura; suyos entre otros eran unos estupendos libros de entrevistas a Welles o a Ford.

Su presencia iba a ser importante. Pasábamos de Corman, alguien que se había hecho a sí mismo, a un, digamos, intelectual con permanente cara de niño sabelotodo. El cambio vendría muy bien al festival. Bogdanovich tendría bastantes cosas más que contar con su personal estilo.

Sus rodajes para televisión, creo, pero lo digo sin demasiada convicción, se cruzaron por medio cuando todo estaba prácticamente cerrado para que viniera. Fue allá por el mes de marzo cuando se nos comunicó tal noticia. ¿Qué hacer? Alguien tuvo la solución definitiva o… a medias. Un apaño por supuesto, pero tampoco estaba tan mal. Nuestro hombre en Hollywood era quién nos comentó que eso era posible. El actor Ben Gazzara estaba dispuesto a venir. No venía Bogdanovich pero sí alguien que había estado extraordinario como actor principal en una excelente película suya, Saint Jack.

Con dudas por parte del certamen, se cerró el trato. Antes de que viniera quisimos saber algunas cosas sobre su vida, sobre todo si seguía  casado con la actriz Janice Rule (supimos luego que se habían separado hacia algunos años).

La estancia de Ben Gazzara fue breve, escasamente interesante. El actor parecía prolongar el personaje de muchas de sus películas: pasaba de todo,  miraba con cinismo la vida mientras bebía y bebía. Pocas palabras se le podían sacar sobre su actividad. Quizás fuéramos para él algo así como alienígenas. Lo mismo que él nos parecía a nosotros. No nos quedó demasiado de su persona. Sólo el recuerdo inolvidable de algunas de las numerosas películas en las que ha intervenido, entre otras, por citar alguna, además de la de Bogdanovich, Anatomía de un asesinato y Ordinaria locura.

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Fechas y lugares

Cinema Jove cuenta con un problema, no sé si grave, pero sí importante: su celebración en el mes de junio. En algún caso, sus responsables echarán la culpa de esas fechas (finales de junio) a su parto, que tuvo que coincidir, dicen, con el final de curso al iniciarse como un certamen escolar.

En realidad tal aserto es una verdad a medias. El primer año, en 1986, no se celebró al finalizar el curso sino aprovechando un puente escolar. La razón fue muy simple: parte del alumnado interno en la Centro de Enseñanzas Integradas de Cheste (antigua Universidad Laboral) dejarían habitaciones libres las cuales serían ocupadas por los participantes en aquella primera edición. Se debió celebrar a finales de mayo o muy a principios de junio. Lógicamente en Cheste.

cinemajovecarteles05Al año siguiente el certamen se trasladó ya a Valencia. El alojamiento fue en la ciudad, tanto para los participantes de las diversas secciones como para los invitados. Posteriormente, algún otro año al menos se trasladó a los invitados del apartado escolar a un albergue juvenil no muy lejos de Valencia. No se repetiría la experiencia porque resultó bastante frustrante pues, aparte del transporte diario a Valencia para asistir a las sesiones, surgieron otra serie de problemas. 

La sede del certamen se instaló a los pocos años en el centro cultural de Bancaja. Allí se utilizaban salones para proyecciones, así como salas para las conferencias de prensa e incluso las diferentes oficinas del Cinema Jove exclusivamente durante la celebración del certamen. En ese centro cultural, por lo general, tuvo lugar durante años todo el apartado escolar: inauguración, clausura, las proyecciones y los actos de esa sección, salvo un año que se centralizó en el Teatro Rialto, situado en el edificio que alberga a la Filmoteca Valenciana.

Actualmente la oficina de prensa, así como las salas donde tienen lugar las ruedas de prensa, se encuentran situadas en un hotel, mientras que las proyecciones abarcan diferentes salas. La inauguración y clausura tienen lugar en el teatro Principal. La Sección Oficial y los ciclos de los homenajeados tienen lugar en el edificio Rialto. Desde hace unos años, se mantienen unas sesiones nocturnas diarias y gratuitas en la zona central del parque de Viveros. Los dos últimos años también se han celebrado sesiones en algunas salas de unos multicines.

Por su parte, el apartado escolar pasó íntegramente primero al salón de actos deL IVAM y posteriormente al MUVIM. Allí seguía aislado del resto en la edición de 2010.

Tanto en aquel 1994 como en 2010 se mantiene, pues, la discusión sobre las fechas correctas de realización del certamen, para evitar la molestia del calor, que arrastra a los ciudadanos, en esos días, sobre todo los fines de semana, fuera de la ciudad, con dirección a las abarrotadas playas cercanas

Lo de las fechas bien mirado no es tan problemático, pues las fechas en las que se celebran la mayor parte de los festivales españoles (alguno de fuera también escoge fechas poco propicias, caso del festival de Berlín, que es en febrero) parecen buscadas a propósito para enfrentarse a las peores condiciones climatológicas. Así, por ejemplo, Valladolid se celebra a finales de octubre, Gijón tiene lugar a finales de noviembre, Granada se desarrolla a principios de junio, Mieres es en enero, el festival de cine documental de Pamplona vive en febrero… O sea, épocas ideales para disfrutar de maravilloso tiempo y estupendas temperaturas.

Discusión o planteamiento baladí comparado con Cinema Jove, que debe enfrentase cada dos años, con los campeonatos de fútbol (europeo o mundial) y desde 2010 con la Formula 1. Nadie podía imaginar que las carreras de coches se iban a cruzar en el camino del festival.

Terminada la edición de 1994 se pensó en un director de renombre para ser homenajeado en la edición de 1995. Ese sería el año de Budd Boetticher. El siguiente sería el de Basilio Martín Patino. Tuve que ver bastante con la presencia de ambos realizadores, incluso sobre ellos escribí sendos libros. Con ellos dos Cinema Jove cierra la etapa de Mario Viché.

De lo que ocurrió en esas dos ediciones, que viví de forma intensa, será de lo que traten las próximas entregas.

Escribe Adolfo Bellido López

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