Mis años en Cinema Jove (5): El dichoso apartado escolar

  06 Enero 2011

Definiendo

Logo de Cinema JoveMientras las distintas secciones crecían en Cinema Jove, el apartado escolar tratábamos de que no se quedara atrás. Buscamos formas de ampliar, dotar de dinamismo a la sección, crear, incluso, un amplio foro de debate entre los alumnos, los profesores y los propios profesionales.

Fue la razón por la que se iniciaron (no olvidemos que estamos hablando de la mitad de la década de los años noventa) las mesas redondas en las que también participaban jóvenes que presentaban sus películas en la sección oficial de cortos. En una de ellas creo recordar estuvo Santiago Segura, que por aquel entonces montaba sus numeritos más o menos graciosos o insoportables para darse a conocer. Su presencia era, sin duda, demasiado evidente.

Todo ello se consiguió en los últimos años en los que Mario Viché estuvo de director. Con la llegada a la dirección de José Luis Rado se siguió apostando por la relación entre una sección (la escolar) y las otras (las oficiales). Bien es verdad que no se mantuvo en toda su etapa como director (tan sólo estuvo al frente de Cinema Jove tres años, ya que fue nombrado director de la Filmoteca Valenciana y no pudo compaginar ambas labores), pero irremisiblemente se esfumó la propuesta cuando Rafael Maluenda asumió la dirección (desde el 2000).

El intento de trasladar el apartado escolar a los primeros días de Cinema Jove —en vez de mantenerlo dentro, como en los primeros años en los que el festival engrandece sus categorías amateurs y profesionales— no dio el resultado apetecido. Antes que esto ocurriera el certamen escolar se desarrollaba antes del, llamémoslo, el oficial. El comienzo de este coincidía con la clausura de aquel, con lo que los escolares tenían su minuto de gloria en la gala inaugural, al incluirse en ella la entrega de los premios escolares.

Al coincidir (en sus tres primeros días) el apartado escolar, ahora denominado encuentro audiovisual de jóvenes, con el oficial, es devorado por las otras secciones del festival: la sección padre del certamen no encuentra así su acomodo y es devorada por sus hijos. La unión entre las secciones no se ha conseguido, más bien se ha producido el efecto contrario. No hay que buscar culpables. No existen. Simplemente no se ha encontrado esa forma, necesaria, de integración. Quizá algún día sea posible.

Actualmente, en general, el certamen escolar (o el de jóvenes grupos escolares) sigue fiel al esquema que un día planteamos Ángel San Martin y yo, es decir, dividir las películas en bloques (estéticos, temáticos) para su proyección, siempre dentro del correspondiente apartado de acuerdo a edades y niveles educativos.

Al principio los participantes se englobaban únicamente en dos categorías: “A”, equivalente aproximadamente a los alumnos de primaria, y “B”, sería el alumnado de secundaria. Como estos participantes pertenecían a proyectos grupales de cursos, asignaturas (centros reglados, grupos culturales…), quedaba un sector sin cubrir (o mal integrado en ambas secciones) que correspondía al alumnado de academias de cine, escuelas de formación profesional de imagen, trabajos de alumnado de estudios universitarios tales como Comunicación Audiovisual… Esas producciones se incluyeron posteriormente en una nueva categoría, la “C”, que actualmente se sigue manteniendo. Sería, para entendernos, la que acoge producciones más profesionales (aunque eso no siempre sea así).

Pablo Llorens realizó distintos talleres de animación

Estructura del encuentro escolar

Por cada película seleccionada se invitaba, y se invita a un determinado número de alumnos/as por centro más al profesor acompañante. La invitación incluye alojamiento y manutención durante los tres días que dura el apartado escolar. El viaje corre de su cuenta. Si el centro es de Valencia o de alguna localidad cercana únicamente se pagan las comidas.

En las proyecciones de las películas, un alumno por centro presenta el corto en el que ha intervenido inmediatamente antes de visionarlo. Al final de cada bloque, con la intervención de los diferentes representantes, tiene lugar un coloquio. Siempre por bloques.

Otras actividades sirven de escolta a estas proyecciones, tales como son una selección de obras de diferentes festivales internacionales, proyectos audiovisuales sobre la forma de desarrollo o implantación del audiovisual en la escuela en las diferentes comunidades autónomas, debate de propuestas de diversas entidades en su trabajo y algún curso práctico sobre el audiovisual (aún se recuerda uno divertidísimo que llevó nuestro Sabín: El guión es papel mojado, donde accidentalmente volcaba un vaso de agua sobre los apuntes y tocaba improvisar), talleres de animación (algunos de ellos excelentes, como los de Pablo Llorens), proyección con coloquio de una película clásica, actividades lúdicas para los escolares, entrega de premios amenizadas en algunas casos, sobre todo en los últimos años, por excelentes grupos de animación aunando música, circo, teatro….

José Luis Rado, director de Cinema Jove durante unos añosLa actividad burocrática, así como el peso de la sesión (en cuanto coordinación de presentaciones y coloquios después de las proyecciones, actividades lúdicas al terminar las sesiones) e incluso el cuidado de los escolares con el fin de hacerles más llevaderos los escasos huecos que tenían a lo largo del apretado programa, fue conducida durante un cierto tiempo por un personal contratado por el Instituto Valenciano de la Juventud (IVAJ), organismo que supone durante los primeros años el cimiento sobre el que se asienta Cinema Jove. Contamos en los años noventa con una persona encargada de tal propuesta de animación. Nos apoyaremos sin dificultad en él.

Será esa persona mi hijo Adolfo, que posee un gran carisma personal y que en esos tiempos, de estudiante universitario (y habiendo realizado además los cursos de coordinador juvenil) lleva talleres prácticos de vídeo en diferentes centros de la ciudad. En su trabajo en llegará a conocer mejor que Ángel y yo al alumnado y profesorado participante. Sabe cómo preparar las presentaciones, tener todo a punto. Su labor se extenderá hasta 1998 (salvo un año en el que por problemas de exámenes se verá obligado a traspasar, a última hora, los deberes a Álex, su hermano, quién realizó también su labor estupendamente) momento en el cuál va a vivir a Madrid.

Desde ese instante parte de su labor la recogeremos Ángel y yo. Junto a Adolfo, siempre eficiente, tendremos también una especie de secretaria exclusivamente dedicada al  apartado escolar dentro del certamen. Es el buen equipo con el que contamos. La coordinación de todos nosotros será excelente. Trabajar un grupo bien coordinado y que además se lleva estupendamente posibilita el éxito de la tarea que realizan. 

Creé esa sección escolar, que supone el despegue de Cinema de Jove en 1986. Años después incorporé a ella —como ayuda en el trabajo y también como forma de potenciar la sección— a Ángel San Martín, gran amigo, con el que compartiría numerosas ediciones de Cinema Jove. En 2003 cerré mi ciclo pasando la antorcha del relevo a Ángel, que buscó en Ciro Ballester a la persona con la que continuaría la labor que llevábamos a cabo en el apartado escolar. Por motivos personales, Ciro sólo estará en el puesto unos años. Será en 2010 cuando ocupe su puesto otra persona… mientras Ángel continúa incansable coordinando la sección. Y que sea por muchos años.

Como dato curioso debo decir (creo que en uno de los capítulos anteriores ya lo he comentado) que no será hasta el año 1997, con la llegada de José Luis Rado a la dirección, cuando ambos (Ángel y yo) empezamos a recibir una gratificación por nuestro trabajo, gracias a la propuesta del director general del IVAJ de entonces.

Curioso que a nadie desde del inicio del certamen, ni desde el Instituto Valenciano de la Juventud, ni desde la propia dirección del certamen, se le ocurriese que ambos realizábamos una labor por la que debíamos ser recompensados, aunque fuera en forma de una pequeña (o simbólica) cantidad. Parece que hasta ese momento se daba por sentado que nuestro tiempo estaba ofertado gratuitamente para unos determinados intereses personales. La verdad es que nosotros tampoco, nunca, reclamamos nada. Pero, claro, nunca nadie del resto del equipo trabajó por la gracia o la amistad de alguno o algunos.

El Instituto Valenciano de Juventud acogió desde sus orígenes Cinema Jove

Nuevas propuestas

Es en noviembre de 1992, en una de las primeras reuniones anuales del equipo organizador para el siguiente año (por allí estaban en aquel entonces entre otros, José Antonio Hurtado, Áurea Ortiz, Sigfrid Monleón, Juan Antonio Ruiz Company…y hasta Iciar Bollaín) se estudió la posibilidad de poner en marcha una nueva sección en la próxima edición. Se llevaría a cabo un homenaje a un director de cine cuya obra tuviera gran interés. Acorde con ello, el director debería estar presente durante el festival, encargándose la Filmoteca Valenciana de conseguir, y proyectar, prácticamente la totalidad de su obra. 

El realizador escogido debería servir de ejemplo y conocimiento para los jóvenes realizadores que acudían a Cinema Jove. A pesar que la exigencia de su presencia durante los días del certamen era condición indispensable para tal homenaje, no siempre se ha podido cumplir esa exigencia. A veces por trabajos del realizador de última hora, enfermedad o, aún peor, por haber fallecido antes de la fecha prevista para estar en Valencia, como ocurrió en el caso de George Sidney.

Rafa Maluenda sustituyó a Rado en la dirección del certamenTambién establecimos otra condición: no pagar al director homenajeado por venir a Cinema Jove. Eso sí, el certamen se ocuparía de su viaje y estancia, así como la de su pareja si decía que debía acompañarle. 

En la etapa de Mario Viché como director las resoluciones se tomaban en las reuniones del comité organizador que se reunía varias veces al año, debiendo ser los encargados de las diferentes secciones los que elaboraran y coordinaran el plan específico de su sección.

El apartado escolar se considera una parte importante del certamen durante la dirección de Mario, entre otras cosas porque él ha sido el cofundador de Cinema Jove y sabe lo que significa esa sección para el festival.

Con la llegada a la dirección de José Luis Rado se reducen las reuniones del comité organizador, centrándose exclusivamente en dar a conocer y debatir las líneas generales que suponen la puesta a punto de cada nueva edición.

En este periodo, como se ha indicado más arriba, aún el apartado escolar permanece unido al certamen general aunque poco a poco, desde el reconocimiento de la dirección, empieza a desgajarse. Es como si se le fuera encajonando, apartándole en una especie de departamento estanco que posee, eso sí, una independencia total de Cinema Jove en la organización y desarrollo.

Ruptura que se produce casi totalmente con la llegada de Rafael Maluenda, no porque el nuevo director quisiera encerrar la sección en una especie de cárcel (con el fin de que no moleste) sino más bien porque, probablemente, no tuvo claro cuando llegó a su puesto cuál era la razón de existencia de esta sección dentro del certamen.

Por eso quienes llevábamos el apartado escolar actuábamos sin interferencias de las otras secciones, pero también sin integración en ellas. Eso sí, seguimos siendo una sección del festival (más o menos desconocida para los que asistían a Cinema Jove) a cuyo acto de inauguración y de entrega de premios final asistía y asiste el director del festival.

Las propuestas que hice sobre los directores que debían ser homenajeados en las ediciones que van desde 1993 a 1996 hubieran sido imposible años después. Pero eso es otra historia, de la que daré cuenta en la siguiente entrega de estas memorias.

Escribe Adolfo Bellido López

El IVAC - La Filmoteca es la sede de la nueva etapa de Cinema Jove