Al filo del mañana (Edge of tomorrow) (**)

  22 Octubre 2014

Banda sonora original de Christophe Beck

bso-edge-of-tomorrow-1Menos ruidosa de lo que nos tienen acostumbrados otras películas de ciencia ficción (pensemos en Steve Jablonsky y sus ensordecedoras partituras para la saga Transformers), la música de Beck resulta discreta en general y sólo se hace muy perceptible en determinadas batallas y en la canción final de los créditos… canción que por cierto no aparece en la edición digital de la banda sonora.

Quizá lo más sorprendente es que un tema utilizado en algunos momentos de la inacabable batalla recuerda al sonido de Bernard Herrmann para Viaje al centro de la Tierra: un sonido con aires de trompa o de tuba, aunque con cierta distorsión y unas notas similares al tema The giant chameleon and the fight (1).

La elección no es casual, Herrmann utilizaba este tipo de sonido para identificar un tipo de amenaza de gran tamaño, a medio camino entre un camaleón gigante y un animal prehistórico, aspecto no muy alejado del que tienen estos extraterrestres que se desplazan bajo la tierra y que incluso su guía espiritual se esconde en el fondo, en esta ocasión en el interior del Museo del Louvre de un país devastado, como el resto de nuestro planeta…

En el film destaca un uso de la música mesurado, un acompañamiento sereno, como si lo que estamos viendo no fuera algo definitivo, digno de un acompañamiento más espectacular... y no lo es. De hecho, tras una primera repetición de la trama con este discreto acompañamiento llega un momento sobrecogedor: explota la nave por segunda vez y se hace el silencio; el personaje de Cruise toma conciencia de que se está repitiendo todo y vemos lo que él ve, algo subrayado por la ausencia de música, sólo silencio.

Un segundo momento destacado del uso de la música en la película es el cambio final de la trama, cuando el protagonista va decidido a no repetir las mismas acciones por primera vez en ni se sabe cuántos días: es un nuevo comienzo en el que no va a contar con la ayuda del Angel de Verdum y la música subraya esa decisión del personaje, acompañándolo con un tono lúgubre, con ligero crescendo y, por primera vez en el film, la música está por encima de los efectos sonoros (disparos y explosiones por todas partes) hasta llegar a la presa donde se encuentra el Omega.

Por último, apuntar que hay una canción en los créditos finales (esa manía de los americanos de situar la cabecera inicial al final, para entrar en accón lo antes posible), una canción que recuerda las presentaciones de los films de James Bond, aunque luego no encontramos ese tema por ningún lado en la descarga digital de la banda sonora.

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El disco

Un ejemplo perfecto de banda sonora que en la película funciona bien como acompañamiento de las imágenes y que, privada de ellas, cuesta digerir.

El disco acaba resultando monótono, difícil distinguir un tema de otro, demasiado homogéneo y, eso sí, con un cierto carácter obsesivo que muy bien podría ser un ejemplo de coherencia: a fin de cuentas en la película todo se repite una y otra vez, aunque gracias a un prodigioso montaje nosotros como espectadores no tenemos esa sensación de fatiga que produce la banda sonora independiente.

Si hubiera que resaltar algún corte de esta edición digital (no existe CD que sepamos) nos quedaríamos con algunos de los momentos en que el sonido herrmanniano acompaña la presencia de los agresivos extraterrestres, como los temas 2, 3 y 13: No courage without fear, D-Day y Decoy.

También resulta una solución sugerente la utilización de una orquestación hasta cierto punto disonante para sugerir la presencia de los extraterrestres en determinados ambientes oscuros (Caged it, donde la música parece por momentos reproducida hacia atrás), un recurso que encontramos incluso en el tema final del disco, Live Die Repeat (End titles).

Aunque si tuviéramos que quedarnos con un solo tema sería el enfrentamiento con el líder extraterrestre, que se recoge en un breve fragmento titulado The Omega, el más herrmanniano del film y uno de los pocos que se recuerdan tras su primera audición.

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El autor

El canadiense Christophe Beck de pequeño estudió piano y batería. Más adelante, en Los Angeles, fue alumno de Jerry Goldsmith, lo que se puede rastrear en el uso de esas percusiones potentes, pero no tiene el mismo talento para crear melodías inolvidables, aunque sus temas cuenten con poderosas orquestaciones.

Se dio a conocer con la música de varias series de televisión, entre las que destaca Buffy, cazavampiros, por la que recibió el premio Emmy a la mejor banda sonora del año 1998.

Ya en cine, ha sido un compositor discreto hasta ahora, con comedias más o menos solventadas con elegancia, aunque casi siempre al servicio de tramas de cortos vuelos: American Pie 3, Doce en casa, las dos entregas de Garfield, otras dos de La pantera rosa, la trilogía de Resacón en Las Vegas...

El éxito en cine ha ido casi siempre acompañado de una música intrascendente (Resacón en Las Vegas) o en films discretos, donde su música es un complemento más entre las canciones que se utilizan para amueblar las imágenes (Bajo el sol de la Toscana).

Su mayor éxito hasta ahora es la última película de animación de Disney, Frozen, el reino de hielo, por la que ha recibido multitud de premios y nominaciones, aunque las canciones ocultan gran parte de su trabajo.

Edge of tomorrow es su tercera banda sonora de una producción de ciencia ficción, tras Elektra (2005) y Percy Jackson y el ladrón del rayo (2009), y su aproximación al género promete futuras alegrías… aunque ésta se queda en tierra de nadie.

En síntesis

Pese a cierto aire herrmanniano y una potente percusión, no es una música ideal para escuchar al margen de la película porque resulta monótona y apenas se puede destacar algún fragmento que uno sea capaz de recordar tras escuchar la descarga digital.

Escribe Sabín


Notas

(1)  The giant chameleon and the fight es el título de música dedicada a la pelea con el camaleón gigante, al menos si tomamos como referencia el CD de Bernard Herrmann Great Film Music, editado por el sello Decca en 1996, con una selección de temas de Journey to the center of the Earth, The seventh voyage of Sinbad, The day the Earth stood still, Fahrenheit 451 y Gulliver’s travels. El fragmento citado es el número 6 del compacto, de los 7 dedicados a la adaptación de la novela de Julio Verne.

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