Sed de mal, de Henry Mancini

  28 Julio 2012

Sed de componer, hambre de éxitos 

Henry_ManciniHenry Mancini, que había estudiado entre otros lugares en la Juilliard de Nueva York, se alistó en el ejercito con motivo de la II Guerra Mundial, después estuvo en la Orquesta de Glenn Miller como pianista y arreglista y, tras conocer y casarse con la cantante Ginny O’Connor, se instaló en Hollywood, donde nacerían sus hijos: Chris, Monica y Felice.

En 1952 empezó a trabajar en el cine y se puede decir que Sed de mal es la primera banda sonora de Henry Mancini en solitario, pues antes trabajó como arreglista, adaptador, coautor, orquestador, etc. en los estudios Universal bajo las órdenes de Joseph Gershenson.

La Universal confió en solitario a Mancini esta obra maestra de Welles, quien también permitió al compositor cierta libertad, aunque sin dejar de marcar algunas de las directrices básicas a las que la música debía responder.

Mancini, hizo gala de sus dotes para la música jazzística y la combinó con el rock and roll de la época y mucha percusión, con ritmos que incrementaban la tensión y el suspense de la trama argumental. Aunque no es menos cierto lo que François Truffaut manifestó acerca de la música de Sed de mal: “En magníficas películas de Hollywood, escuchamos grandiosas músicas de Tiomkin o Steiner, que empiezan suntuosas y rápidamente se echan a volar, en contraposición a las imágenes que están irremediablemente como congeladas y estáticas, en Sed de mal, somos testigos del fenómeno inverso, son las imágenes de Welles las que cantan y vuelan, mientras que la música Henry Mancini sigue siendo agradablemente terrenal”.

Como ya es sabido, tras finalizar Welles la cinta en 1957, la Universal cortó y retocó la película a gusto y sin consentimiento del director, quien poco después del estreno de la versión de la productora redactó un informe de 58 páginas en el que les pedía que se hiciesen determinados cambios para restaurar así su idea original. La Universal, entre otras cosas, omitió el tema principal compuesto por Mancini para el excepcional plano-secuencia del inicio, sustituyéndolo por la música que se podía escuchar en la calle, la de las radios de los coches, etc.

Tras la muerte de Welles y Mancini, en 1998, se hizo justicia a ambos y se estrenó una versión respetuosa con las ideas iniciales del director y donde se podía escuchar de principio a fin el tema principal de Henry Mancini, cuya duración es idéntica a la del plano secuencia.

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La música que compone Mancini responde a una pequeña orquesta, con pocos músicos, muy alejada de la música pomposa de las grandes formaciones orquestales. Es una señal inequívoca del que será el verdadero estilo musical del compositor. Es decir, desde el primer momento, en ésta su primera banda sonora, Mancini establece sus principios musicales. Aunque también es cierto, que éstos han sido forjados en sus años de “currante” a las órdenes de Gershenson en la Universal.

Así pues, desde el mismo momento que arranca la película, con esa puesta en marcha de la bomba de relojería, arranca el tema principal de Henry Mancini con una percusión que si bien responde a la exigencia de los ritmos afro-cubanos que quería Welles, también nos recuerda a sonoridades latinas y predicen el conflicto fronterizo mejicano-norteamericano del que vamos a ser testigos. Todo ello al ritmo intenso del tic tac del reloj de la bomba, con el bongo y el resto de la percusión imitando su sonido.

Los ritmos marcados por la percusión, el bongo y la sonoridad afro-cubana están también presentes en cortes como Flashing Nuisance, el corto pero magistral The boss, muy sutilmente en Pidgeon Caged, y cuando se retoma el tema principal en el corte Background to Murder.

Touch_of_evil_VSD5414Además contó con solistas de lujo para la partitura: Jack Costanzo a los bongos, Mike Pacheco con la conga, Pete Candoli a la trompeta, Barney Kessel a la guitarra, Plas Johnson al saxo, etc. Gente toda ella con la que Mancini trabajó en la mayoría de sus posteriores trabajos.

El rock and roll presente en esta banda sonora es abundante y con estilo. Y decimos estilo, pero queremos recordar que todos los cortes son originales del propio Mancini, aunque perfectamente se pudieran identificar con piezas realizadas por grupos de rock and roll de la época, como Bill Haley and The Comets, Eddie Cochran o el mismísimo Elvis Presley.

Así, tenemos cortes magníficos como: Bar Room Rock, Orson Around y Lease Breaker (donde luce la guitarra de Barney Kessel y el saxo de Plas Johnson), Ku Ku (donde el jazz y el rock se fusionan perfectamente). Todas ellas son piezas con un ritmo trepidante y sonoridades que en algún momento rozan lo estridente.

En cambio, Mancini se torna pausado y sensual con el corte Reflection, donde el saxo tenor de Plas Johnson y la trompeta de Pete Candoli marcan la pauta; o en Something for Susan, con aire más siniestro y dramático. Y en otro de los temas estrella de la banda sonora, Tana’s Theme, un tema de pianola (a modo de organillo castizo) que supone todo un símbolo o icono en la película (como Rosebud en Ciudadano Kane), pues tanto el tema musical como la presencia de Hank Quinlan en casa de Tana (Marlene Dietrich), simbolizan el refugio de éste cada vez que quiere huir, esconderse, expiar sus culpas.

El tema se reconvierte en otro más ácido y vaticinador del triste desenlace en Blue Pianola, una pianola a la que se la podría considerar una protagonista más en el film y que en el CD de la banda sonora no está demasiado bien representada, pues en el film se la escucha mucho más.

Pero no todo es jazz, rock o ritmos afro-cubanos, también encontramos sweet cocktail en el tema Susan (en el que muchos encontrarán reflejado el Mancini que la gran mayoría conoce, el de La pantera rosa y demás comedias de Blake Edwards), swing con bongo en Borderline Montuna, sonido doo wop slow dance en el corte Rock me to sleep (muy romántico y acaramelado), el blues de Strollin’ Blues, etc. Cosa que demuestra que Mancini estaba en contacto y conocía todas las tendencias musicales de la época.

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A lo largo del metraje, la música emana de fuentes visuales, es decir, la música que escuchamos es también la que escuchan los protagonistas del film en el mismo: sale de transistores, de aparatos de radio, tocadiscos, una pianola, etc. Es lo que se llama música diegética. Una opción consensuada entre Mancini y Welles, que da vida y color al film como este último quería.

Como ya es conocido, tras el estreno de la copia de la productora, la crítica fue desgarradora y tanto película como su música permanecieron inadvertidas y menospreciadas mucho tiempo, al haber sido vilmente mutiladas. Así pues, valorando en su justa medida el apartado musical, que es lo que aquí me corresponde, estamos ante una gran obra, primera gran obra, de un compositor a quien su carrera posterior haría que se le encasillase como autor de obras sencillas y pegadizas, de música comercial, hilo musical de los sesenta y parte de los setenta, pero que como bien demuestra en esta banda sonora era mucho más que todo eso.

Y de hecho, fue precisamente el que Blake Edwards se fijase en esta banda sonora lo que propició que se conocieran y surgiese esa fructífera colaboración entre ambos, que empezó (Peter Gunn, la serie de televisión) mejor que acabó (pues fue degenerando en obras cada vez menores).

Obra muy completa, con gran variedad de géneros musicales todo y la predominancia del jazz y el rock de la época, identificadora del auténtico estilo Mancini. Una delicia, una exquisitez digna de un gran maestro.

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Discografía

LP Challenge Records CHL-602 USA 1958
LP Citadel Records CT-6015 USA 1971
LP Citadel Records CT 7016 USA 1980

CD Varese Sarabande VSD-5414  USA. 1993
CD Soundtrack Listeners Communications SLCS-7189 Japón. 1993
CD Movie Sound Records MSCD 401 Suiza. 1993
CD Blue Moon BMCD 7050 España. 1998
CD Fresh Sound Records FSCD 2016 España 2004

Escribe Juan Fco. Álvarez

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