Peckinpah y su salvaje grupo de compositores

  08 Octubre 2012

jerry-fielding-1La música en el cine de Sam Peckinpah, aunque siempre se asocie al nombre de su buen amigo Jerry Fielding, va más allá de este gran compositor y cuenta con nombres nada despreciables, como Lalo Schifrin, Jerry Goldsmith, Daniele Amfitheatrof, Quincy Jones, Ernest Gold o incluso Bob Dylan.

Por ello, un estudio como el que aquí nos ocupa, no puede olvidar las contribuciones de estos otros compositores, aún a pesar de salir mal parados ante el gran trabajo realizado por Fielding.

Marlin Skiles

La primera película de Peckinpah, Compañeros mortales (1961) cuenta con banda sonora de Marlin Skiles, un compositor desconocido para la gran mayoría de seguidores de la música de cine, pero que cuenta con una amplia obra, más de un centenar de partituras, que va desde 1935 hasta 1971.

Marlin Skiles nació en Harrisburg el 17 de diciembre de 1906 y falleció el 1 de mayo de 1981. Fue alumno del compositor Ernest Toch, y además de componer, también ejercía como pianista, arreglista, supervisor y director musical.

Dado que Sam Peckinpah se desentendió de la postproducción de este largometraje debido a las continuas injerencias a las que se vio sometido, desde el montaje hasta la música corrió por cuenta del productor Charles B. Fitzsimmons, hermano de la protagonista del filme, Maureen O’Hara. 

La partitura de Skiles es más bien discreta, de escasa calidad y sólo destaca en los títulos de crédito iniciales del filme donde una Maureen O’Hara, que venía de cosechar un estrepitoso fracaso como cantante de musical en Broadway con Christine (1960), interpreta una canción tratando de poner una nota alegre al matiz clasicista y funesto que posee la música de Skiles.

George Bassman

duelo_alta-1.jpgPara Duelo en la alta sierra (1962), aunque el montaje corrió a cargo del propio Sam, llegados al punto del doblaje, Sam fue despedido y nuevamente el apartado musical tuvo que correr por parte del productor, en este caso Dick Lyons.

Éste buscó a otro discípulo de Ernest Toch, George Bassman. Nuevamente se trata de un compositor poco conocido y también a reivindicar y redescubrir. En este caso realiza una poco más que correcta partitura, bastante alejada de los cánones que establecería posteriormente Fielding con Peckinpah, pero que tiene un hermoso tema principal cargado de sentimientos.

Todo ello posiblemente debido a la gran experiencia de Bassman en la composición de canciones, tanto para musicales de Broadway como para películas tales como El mago de Oz (1939) o Ship Ahoy (1942).

George Bassman nació el 7 de febrero de 1914 y murió el 26 de junio de 1997, y casi toda su carrera musical la vivió entre la MGM y la RKO, donde además de compositor trabajó como orquestador y arreglista. Bassman trabajó asiduamente con el director Jules Dasin y cuenta en su haber el ser el compositor de la música de la versión de 1946 de El cartero siempre llama dos veces (con Lana Turner), o de algunas de las películas de los hermanos Marx, como Un día en las carreras (1937), Los hermanos Marx en el oeste (1940) y Tienda de locos (1941).

Recientemente y gracias al esfuerzo que está haciendo la discográfica FSM (Film Score Monthly), hemos visto recuperada completa la partitura de Bassman para Duelo en la alta sierra (32 minutos de música) junto con Mail order bride (1964).

Daniele Amfitheatrof & Christopher Caliendo

mayor_dundee-2.jpgCon Mayor Dundee las cosas no fueron mejor. Un nuevo conflicto entre el productor de la Columbia, Jerry Bresler, y Sam Peckinpah, apartaron a éste del montaje y de nuevo el estudio recurrió a un compositor sin pedir opinión al director.

En este caso se trataba de Daniele Amfitheatrof, un compositor ruso de nacimiento que se marchó a la edad de 20 años a Roma con el propósito de aprender música y que aterrizó en Estados Unidos, donde se nacionalizaría en 1940, trabajando con algunos de los más grandes directores de la época: con Max Ophüls en Carta a una desconocida (1946) y con Fritz Lang en Deseos humanos (1954).

Sin embargo, a Daniele Amfitheatrof se le recordará por su partitura para Mayor Dundee, donde compone su mejor trabajo, siguiendo una línea puramente clasicista. Amfitheatrof escribe temas largos, demasiado épicos y patrióticos, haciendo que el personaje de Charlton Heston aparezca como un héroe. Cuenta además con el aliciente de la canción “Major Dundee” interpretada por Mitch Miller & The Gang y con letra de Ned Washington, así como otras dos: “To be with you”, con letra de Al Stillman, y “Girl Sittin’ Up in the tree”, también interpretadas por Mitch Miller & The Gang.

La banda sonora de Amfitheatrof ha sido editada en LP y en CD. En compacto lo fue primero de una forma pirata por el sello Tsunami, con siete cortes y poco más de treinta y cinco minutos de música, y después lo hizo de forma oficial en el 2003 por el sello DRG, recuperando el tema “Girl Sittin’Up in the tree”, inédito hasta entonces.

mayor_dundee-1.jpgMayor Dunde (1965) realmente fue la primera gran superproducción y con un elevado presupuesto de Sam Peckinpah. Cuenta la historia de Amos Dundee (Charlton Heston), un opresivo oficial del ejército unionista, que conduce una tropa de asiduos del ejército, de presos confederados, y de exploradores en una misión brutal en México: destruir una tribu de apaches que ha secuestrado a niños y aterrorizado la zona.

Esta historia tuvo inicialmente, como ya hemos comentado, una música que no contó con el consentimiento y la implicación de Peckinpah. Cuarenta años más tarde, Columbia Pictures ha añadido la mayoría de las partes cortadas de la película y ha presentado la película en su versión ampliada y restaurada en DVD y con un sonido calidad Dolby  Digital 5.1, siguiendo las pautas que hubiese querido Peckinpah. Pero además, Columbia Pictures nos sorprende al encargar para la ocasión, una nueva banda sonora a un compositor novel, Christopher Caliendo. Además de esta edición en DVD de la película, también se edita la nueva banda sonora de Mayor Dundee (más de 68 minutos de música) por el sello Intrada.

En lugar de la banda sonora tradicional de Daniele Amfitheatrof, Caliendo realiza un acercamiento multitemático, dotando a la película de un tema agresivo para el arrogante y brutal Amos Dundee, y empleando una instrumentación más étnica para acercar la temática de la guerra civil. Esta banda sonora tiene una mayor agudeza en la selección de las escenas que requerían música, demostrando así el mimo y esmero con el que Caliendo tomó el proyecto. Aún a pesar de ello, la banda sonora no acaba de convencer, y es una lástima que no hubiese sido el propio Sam quien en vida hubiese retomado el proyecto, realizando su propio montaje y encargando él mismo la banda sonora, a un compositor de su confianza. Esto se le propuso a Peckinpah, pero su respuesta en aquel momento fue que no contaba con un año libre para llevar tal tarea a cabo. Una autentica lástima, ya que desde Mayor Dundee hasta su siguiente película, Grupo salvaje, Peckinpah estuvo unos años sin trabajar, exceptuando algunos pequeños trabajos para la televisión.

Jerry Fielding

fielding-film-music-1Trabajos que le permitieron conocer al que sería el compositor de su carrera, su fiel amigo y casi como un hermano, tanto para lo bueno como para lo malo (eran habituales sus frecuentes peleas en los estudios, en el montaje...): Jerry Fielding.

En 1966, el productor Daniel Melnick llamó a Peckinpah para la realización para televisión de la adaptación de la novela Noon Wine (de Katherine Anne Porter), y al compositor Jerry Fielding para su banda sonora.

Jerry Fielding había nacido en Pittsburgh (Pensilvania) el 17 de junio de 1922 y su formación clásica y jazzística le llevó como arreglista, a la edad de dieciocho años, a un Hollywood que le daría puerta rápidamente al ser incluido en la lista negra al haberse negado a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Fielding se exilió en Las Vegas y no volvió a Hollywood hasta 1962, cuando Otto Preminger le dio la oportunidad de componer la banda sonora de Tempestad sobre Washington.

A partir de ahí compuso para numerosos directores en Hollywood, destacándose por sus partituras para el que se hizo llamar cine violento, donde no sólo Peckinpah le confió dicha tarea, sino que también lo hicieron Michael Winner, Don Siegel y Clint Eastwood: En nombre de la ley, Fuga de Alcatraz, El fuera de la ley o Ruta suicida son buen ejemplo de ello. La compenetración con Sam Peckinpah tanto en lo personal como en lo profesional fue total. Peckinpah pudo contar con él hasta su muerte, por un ataque al corazón, el 17 de febrero de 1980, a la edad de cincuenta y siete años, en Toronto (Canadá).

En Noon wine (1967) se conocieron y fue el principio de una amistad que les llevó a crear grandes obras del cine de los 70. Para este trabajo de televisión hay una canción que resulta esencial para la narración y Fielding tuvo que ingeniárselas para crear una música que se fusionara perfectamente con las imágenes de esta siniestra historia. Fue tan grande el éxito conseguido con su música que le valió una excelente crítica en el Hollywood Reporter, donde se le comparaba con el mismísimo Aaron Copland.

Grupo salvaje

grupo-salvaje-1Estos años de paro y poco trabajo para Peckinpah valieron la pena, pues con Grupo salvaje (1969), su siguiente largometraje, además de alcanzar lo más alto en su carrera como director –aunque incomprendido e ignorado en ese momento–, también pudo controlar y disponer, por fin, del compositor idóneo para sus películas, su amigo Jerry Fielding. Pero no fue tan fácil como se cree esta colaboración, pues hasta en tres ocasiones Peckinpah rechazó las composiciones de Fielding para este filme por considerarlas demasiado amables y dulces para la historia que se estaba contando.

Peckinpah quería que Fielding usase dos guitarristas mexicanos para la composición de esta banda sonora y Fielding consideraba que ello era un tremendo error, dado que era muy realista y el realismo en el cine no parece tan real. Las discusiones en las que se vieron envueltos llegaron a estar marcadas por la violencia y, en una de estas peleas, Fielding llegó a lanzarle una silla a la cabeza del propio Peckinpah.

Finalmente, la partitura que se aceptó fue magnífica y hay que agradecer que ambos supieran ponerse de acuerdo en los silencios de los que la película dispone, para dar un mayor protagonismo a los revólveres y rifles, quienes toman las riendas en las ejemplares escenas de acción de Peckinpah.

El inicio del filme es ejemplar y, así, con un simple acorde guitarra, acompañado por el redoble de los tambo-res y la introducción poco a poco del resto de la orquesta, con especial interés en el viento y cuerda, Fielding consigue crear una atmósfera que nos vaticina la matanza que va a ocurrir. Tiene música de acción en el asalto al tren, música alegre con la escena en la bodega con Ben Johnson y Warren Oates y mucha música mexicana. El resto de la música de Fielding es bella, cargada de connotaciones mexicanas, como se demuestra en los numerosos temas de la banda sonora.

Especial protagonismo y sentimiento le confiere a la canción popular “La Golondrina”, utilizada en la despedida del grupo por los habitantes de Agua Verde –vocal, sin música–, así como después del réquiem o marcha fúnebre del final, ya en los títulos de crédito –esta vez instrumental–. También hay dos canciones originales del propio Fielding, “The wild bunch” y “Drinking Song”, que hacen más grande si cabe esta banda sonora.

Fielding consiguió su primera nominación al Óscar por ella y la película sólo obtuvo otra nominación al mejor guión original. La banda sonora ha sido editada en LP y CD, pero su limitada edición en CD por los diferentes sellos discográficos que lo han hecho, hace de esta banda sonora una pieza muy cotizada y buscada por los coleccionistas.

Jerry Goldsmith

balada_cable-1.jpgJerry Fielding iba a ser el compositor de la siguiente película de Peckinpah, La balada de Cable Hogue (1970), incluso llegó a componer la música, pero en postproducción se rechazó por inadecuada, seguramente debido a una rabieta de Peckinpah motivada por sus continuas peleas en Grupo salvaje. Ello les llevó a intercambiarse escritos en prensa y cartas, en los que Peckinpah acusaba a Fielding de que su música había perjudicado a su película y a que se la considerase mejor que su película. Así que Peckinpah se disponía a encargarle la música de La balada de Cable Hogue a un cantautor llamado Richard (Dick) Gillis que conoció en un bar, después de oírle interpretar allí con la guitarra sus canciones.

Los productores de La balada de Cable Hogue, disuadieron a Peckinpah de tan arriesgada decisión imponiéndole un compositor, pero esta vez uno de renombre. El elegido fue Jerry Goldsmith, quien tuvo que conformarse en componer poca música ya que Peckinpah insistió en insertar las canciones de Gillis, manifestando que la canción “Butterfly Morning” era una de las canciones más bellas que había oído jamás y por ello la encontramos en la película interpretada por los propios protagonistas del filme: Jason Robards y Stella Stevens. Además de ésta, también encontramos las canciones de Gillis “The Preacher”, “Wait for me, sunrise”, “Hogue and Hildy” y “Hildy returns”. Aunque sin duda, irónicamente, la mejor de todas es la compuesta por Goldsmith e interpretada por Gillis, “Tomorrow is the song I sing”.

Con todos estos inconvenientes de por medio, Goldsmith se creció y supo confeccionar una banda sonora ejemplar con un pequeño conjunto. La mayor prueba de ello, además de la canción ya comentada, es el tema “The Rattlesnakes”, compuesto para flauta, guitarra y armónica, donde se hacen patentes la auténtica música de western y la melodía que sólo Goldsmith sabe hacer.

La música de Goldsmith, aunque breve, está repleta de melodías de gran belleza, es una música alegre, efectiva y pegadiza. No hay violencia, ni excesivo uso de la percusión, pues como el mismo director reconoce, La balada de Cable Hogue es una historia de amor.

Han tenido que pasar 32 años hasta que una magnifica edición en compacto de esta banda sonora viese por fin la luz. Una edición muy cuidada, pero limitada a tres mil ejemplares del sello Varese Sarabande Club, lo que hace que ahora mismo esté descatalogada y se pague por ella precios desorbitados.

Perros de paja

perros-de-paja-2Pasado el enfado de Peckinpah con Fielding, de nuevo juntos en un nuevo proyecto, Perros de paja (1971). Peckinpah pidió una música irónica a Fielding y de nuevo las peleas entre ellos surgieron. Sin embargo esta vez Fielding supo darle lo que el director quería. Hizo un tema único para esta banda sonora, un tema cargado de instrumentos de viento, majestuoso y dramático. Con él, Fielding trata de avisar al espectador de que algo muy importante va a acontecer, tal como manifestó, así como que ésta fue la banda sonora que más difícil de componer le resultó en toda su carrera, no por la temática del filme, sino por cómo hacer que funcionara.

En sus propias palabras: “Lo duro es tratar ese tema y hacer que funcione, porque es un filme que supone un reto para un músico”. La partitura fue del agrado de Peckinpah, pero no así del productor Dan Melnick. A la postre, Fielding fue nominado nuevamente por su trabajo al Óscar, siendo ésta la única nominación que consiguió la película. Tal vez una nominación es demasiado mérito para una partitura que no consigue llamar la atención del espectador ni del aficionado a la música de cine, pues la partitura de Fielding es demasiado etérea, atmosférica, con pequeños toques de misteriosa belleza y un pequeño pasaje de música de acción, frenética, para la escena del largo asedio a la finca.

La banda sonora fue editada por el sello Bay Cities, junto con otras partituras de Jerry Fielding, en una edición muy limitada y actualmente también está descatalogada. En este doble compacto con música de Jerry Fielding sólo hay apenas un cuarto de hora de música, cuando en la película se puede escuchar más de media hora.

Junior Bonner

En el mismo año, Fielding se ocupó del otro film de Peckinpah, Junior Bonner, aquí llamada El rey del rodeo (1972), componiendo una banda sonora discreta y de paso.

Tanto película como su música apenas tuvieron repercusión en la época y no hay ninguna edición discográfica ni en LP ni en CD que la rememore.

La huida

la-huidaCon la siguiente película, aparecieron de nuevo las dificultades. Se trataba de La huida (1972), que contaba la historia de un hombre en libertad condicional que junto con su mujer huyen con el botín  tras un robo accidentado a un banco.

El protagonista, Steve McQueen, aprovechó su condición de dueño de First Artist, productora del filme, para después de su segundo preestreno y con la música de Fielding insertada, después de una pelea con Sam, sustituirla por otra banda sonora realizada precipitadamente por Quincy Jones.

La música de Quincy Jones no destaca para nada en el filme, e incluso los efectos de sonido enmascaran en muchas ocasiones los temas musicales. Jones consigue realizar un discreto tema de amor, “Faraway forever”, que se convierte en la única seña de identidad musical del filme.

En cambio, la música de Fielding gustaba a todos, a los productores asociados, a la gente del estudio, incluso Sam estaba contentísimo con ella. El Daily Variety llegó a publicar una carta de Sam Peckinpah hacia su amigo Jerry en la que le mostraba todo su apoyo, así como el sentir general de toda la gente que había asistido al segundo preestreno y que le había comentado a Sam lo buena que era la partitura de Fielding.

Si la partitura de Quincy Jones apenas tuvo repercusión (sólo se editó un single con el tema de amor en versión instrumental y cantado), la de Jerry Fielding ha conseguido ver la luz toda completa gracias al sello Film Score Monthly. Se trata de una edición limitada a tres mil copias que nos permite, gracias a los títulos de los cortes, hacernos una ligera idea de cómo fue concebida para el filme, y con todo ello llegar a la conclusión de que esta partitura de Fielding, aunque densa y compleja, iba como anillo al dedo a las imágenes de Peckinpah. Igual llegado el momento de celebrar algún aniversario del filme, estaría bien que se presentase al público la versión tal y como la concibieron Peckinpah y Fielding.

La música de Fielding para La huida, no deja de ser dura, atonal, que retrata bien la psicología de los personajes, y todo ello no le impide ser también una partitura de marcado carácter emotivo y sentimental cuando las imágenes lo requieren. Por supuesto, también esta música es más violenta que la de Quincy Jones, pero era lo que la película demandaba. Fielding cobró por su trabajo y, aunque no de muy buen agrado, acató la decisión de McQueen.

Bob Dylan

pat-garrett-billy-kidCon Pat Garrett & Billy the kid (1973) volvió a producirse un nuevo desencuentro entre Peckinpah y Fielding. Por un lado, tenemos que el guionista del filme, Rudy Wurlitzer, llamó por su cuenta a Bob Dylan para pedirle su contribución a la música de Pat Garrett y Billy the Kid. Rudy necesitaba de Bob una canción para el guión. Por otro lado, Kris Kristofferson, que había sido elegido por Sam para interpretar el papel de Billy, quien, sabedor del interés de Bob Dylan para participar en el filme en algo más que la música, lo llamó para que acudiese a México, al rodaje. Sam Peckinpah no sabía quien era Bob Dylan, pero cuando lo escuchó cantar, precisamente su “Ballad of Billy the Kid” que había compuesto por encargo personal de Rudy, Sam quedó maravillado y no sólo le encargó la realización de la banda sonora, sino que además le dio un papel en el filme gracias a la intervención de un tercero, el productor Gordon Carroll.

Bob Dylan, Robert Allen Zimmerman de auténtico nombre, nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth (Minnesota, Estados Unidos), y está considerado en la actualidad como uno de los mejores músicos y cantautores del siglo XX en su país.

Mientras el rodaje se producía, Dylan tuvo que compaginar éste con las sesiones de grabación de la banda sonora. Para supervisar el trabajo de la banda sonora de Dylan, Peckinpah llamó a Fielding. Para éste fue un trabajo frustrante, ya que consideraba que saber tocar la guitarra y cantar no capacitaba a Dylan para componer una banda sonora.

En unas declaraciones, Fielding dijo: "Establecí dos sesiones de grabación. Dylan tenía esa canción, ‘Billy’, que había escrito con un número limitado de versos que podía cantar en un orden aleatorio... De modo que tuve que grabar la canción de Dylan, porque no tenía nada escrito. Al mismo tiempo le pedí que escribiera al menos otra pieza musical. De modo que trajo a las sesiones de grabación otra pieza, ‘Knock-Knock-Knockin' on Heaven's Door’. A todo el mundo le gustaba. Era una mierda. Y era el final para mí".

Se estableció una pequeña guerra entre ellos: Dylan no podía soportar las indicaciones de Fielding, al que veía demasiado conservador frente a la música popular, y lo relegaba a un segundo plano. Fielding consiguió que de ninguna de las maneras se incluyese la canción de Dylan "Goodbye Holly", y apostó sin éxito por que se incluyera una canción que había compuesto también ex profeso Kris Kristofferson. Éste la rescribió, dejando intacto el estribillo y se tuvo que conformar con cantarla en sus conciertos bajo el nombre de “One for the money”.

Entre los expertos, críticos y aficionados a la música de cine, el trabajo de Dylan es insulso, carente de sentido y de calidad. Pero por el contrario, entre los seguidores de Dylan, el disco fue bien acogido y, además de llegar a ser disco de oro, la canción "Knock-Knock-Knockin' on Heaven's Door" se convertiría en un gran éxito que ha sido versioneado por numerosos artistas como Eric Clapton o Guns N' Roses.

Hasta un total de diez cortes, entre canciones y temas instrumentales, se recogen en la banda sonora de Dylan. Ha sido editada tanto en LP como en CD, y es considerado por el público en general como un trabajo soberbio.

Quiero la cabeza de Alfredo García

quiero-cabeza-alfredo-garcia-2En 1974 vendría la película más surrealista de Peckinpah, Quiero la cabeza de Alfredo García. Y nuevamente Fielding y él retomarían la senda de su valiosa colaboración. En esta ocasión, Fielding compuso la partitura más melódica de cuantas hizo para Peckinpah.

Combina música dramática con algunos pasajes de música alegre. La guitarra sigue siendo el instrumento protagonista así como la temática sureña y mexicana presente en toda la música. Fielding retoma su corte clásico de composición y hace de esta partitura una de las más logradas.

Recientemente, en 2004, el sello Intrada la recuperó en una edición en compacto que iba acompañada por la partitura de Fielding para Los aristócratas del crimen (The killer elite), y ya se encuentra agotada, como pasa con todo lo que se edita de Fielding.

Los aristócratas del crimen

Fue precisamente Los aristócratas del crimen (1975) la última colaboración entre Fielding y Peckinpah. A una semana de su preestreno, la grabación de la música no estaba hecha y fue un 28 de noviembre de 1975 cuando en un estudio de la Warner en Burbank, reunidos cien músicos bajo la batuta de Jerry Fielding, en un tiempo récord, realizaron dicha grabación para que la película fuese preestrenada el 5 de diciembre en Westwood.

La partitura de Fielding en este caso obedece a la historia y por ello tiene ese toque jazzístico que su formación musical le permitió desarrollar con excelente calidad. 

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Ernest Gold

Con La cruz de hierro (1977), el rodaje en Europa, la temática del filme y las presiones de los productores, nos llevan a la aparición de un nuevo compositor en la carrera de Sam Peckinpah. Se trata nada más y nada menos que de Ernest Gold.

Gold, vienés de nacimiento (13-07-1921) será todo un niño prodigio en su formación musical, pues a los cinco años ya compone sus primeras piezas. Tras la irrupción de Alemania en Austria, su familia emigra a Nueva York, donde compone obras clásicas que reciben críticas malas, acusando su música de cinematográfica.

Es por ello por lo que decide irse a Hollywood, donde poco a poco y a base de películas de bajo presupuesto, consigue ir haciéndose un hueco, hasta alcanzar la fama y el reconocimiento mundial con Éxodo (1960), que le valió una estatuilla dorada.

Tal vez tanta fama y reconocimiento hicieron que se desentendiese del mundo del cine durante un largo periodo de tiempo, en el que sólo colaboró –esporádica y esencialmente– con el director Stanley Kramer, con el que le unían unos estrechos lazos: Más allá del amor, El secreto de Santa Victoria, El mundo está loco, loco, loco, Vencedores o Vencidos... Ernest Gold falleció en California el 17 de marzo de 1999.

Para La cruz de hierro, Gold construye una partitura llena de temas marciales, marchas militares y temas solemnes, como el dedicado al sargento Steiner. También cuenta con temas más sobrios y dramáticos con amplio dominio de las cuerdas.

Hay música compuesta para la ocasión y que trata de recuperar la música de la época, como el tema de la terraza, en la que colaboró el compositor alemán Peter Thomas que, aunque en los créditos no aparece, según muchas fuentes coescribió con Gold esta banda sonora.

La música tuvo su edición discográfica en LP de la época y posteriormente ha visto la luz en formato CD por el dudoso sello Artemis.

Convoy

convoyCasí sin haber finalizado este filme, Peckinpah se dispuso a rodar el siguiente, Convoy (1978). Es sin lugar a dudas su peor película y hay que agradecer que tuviese poca repercusión. El guión se basaba en una canción popular americana del mismo nombre del cantante de country y western C. W. McCall.

El compositor de la banda sonora, Louis Davis, Jr. nació en Sylvania, Ohio, el 15 de noviembre de 1947 en el seno de una familia de músicos y también fue un niño prodigio en su formación musical. A los 6 años ya estaba componiendo pequeñas piezas musicales.

Davis empezó trabajando en la confección de sintonías para anuncios en una agencia de publicidad y, gracias a su afán por descubrir nuevas formas musicales, fundó una banda con el nombre de Mannheim Steamroller (técnica musical del siglo XVIII que hoy conocemos como crescendo) con la que realizaba un estilo que a él le gusta llamar "rock clásico del siglo XVIII", una fusión entre las clásicas y populares y modernas técnicas musicales.

Su mérito en esta cinta de Peckinpah sólo radica en haber sido coautor, junto con C. W. McCall (pseudónimo de William Dale Fries, Jr.), de la canción que da título y sentido a esta película. Davis compuso la música y McCall la letra, de ahí que Davis aparezca en los créditos como autor de la banda sonora. La canción “Convoy” surgió en 1976, convirtiéndose en número 1 rápidamente, todo un hit. Para la película, se hizo una nueva versión, escrita específicamente para ella.

Otras canciones completan la banda sonora, destacando entre ellas: "Lucille" by Kenny Rogers; "Okie From Muskogee" de Merle Haggard; "Southern Nights" de Glen Campbell; y "Cowboys Don't Get Lucky All The Time" de Gene Watson.

La banda sonora se editó en Estados Unidos en LP y, aunque menor, su repercusión llegó a Europa, propiciando que también se editase en Alemania y España por el sello Capitol.

Lalo Schifrin

En estos últimos años, la salud de Peckinpah era muy precaria dada su adicción al alcohol y la cocaína, y prácticamente ya nadie se acordaba de él. Sólo pudo realizar una película más, Clave Omega (1983), antes de fallecer en 1984 debido a los graves problemas de salud que acumulaba.

Para cerrar esta agitada trayectoria profesional, con Fielding fallecido, el elegido para poner la música a este último Peckinpah fue el compositor argentino Lalo Schifrin. Nacido en Buenos Aires en 1932 y de padre director de orquesta, Lalo se convirtió rápidamente en excelente virtuoso del piano. Estudia en París donde descubre el jazz, del que queda fascinado. Conoce a Dizzy Gillespie, quien lo contrata como pianista de su banda. De ahí que viaje a Estados Unidos y arranque su carrera como compositor de música de cine.

Su nombre se asocia rápidamente al de Clint Eastwood con el que trabaja en diversos filmes, así como por su composición para la televisiva serie Misión: Imposible. En la actualidad está retirado de la composición, salvo pequeñas apariciones muy puntuales, y se está entregando de lleno a los conciertos y a la edición en compacto por su propio sello discográfico, Aleph, de la mayoría de sus partituras para el cine. Precisamente gracias a esto, disponemos hoy de su partitura para The Osterman weekend, título original de Clave Omega.

Schifrin compone una partitura jazzística muy dinámica, al uso de las que en esa época se componían en las películas policíacas. La banda sonora posee un hermoso tema de amor, a la vez tema principal (pues el realmente escrito como principal no llegó a usarse), sobre el que se sustenta toda la banda sonora. Está conducido por un saxo solista, pero excesivamente apoyado por un abuso de los sintetizadores.

El resto de música se mueve entre dos vertientes: por un lado, tenemos la música ambiental, oscura, intrigante y en algunos momentos por exigencias, violenta, confeccionada con sintetizadores; y, por otro lado, tenemos la música sensual, emotiva, con marcadas melodías melancólicas, realizada al más puro estilo jazzístico (y en algunos casos con guitarra eléctrica incluida, aportando así un pequeño toque pop-rock a su música). Sin embargo, hay que volver a incidir en que toda la banda sonora se apoya en este hermoso tema de amor llamado “Face of love”.

Ciertamente, se trata de una obra menor de Schifrin, que poco aportaba al cénit de la carrera de Peckinpah, pero que sirve como broche final a la carrera de este controvertido director.

Escribe Juan Francisco Álvarez

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