Las mejores bandas sonoras de la última década

  27 Octubre 2010

Una década de musica de cine

Encadenados cumple 10 años hablando de cine en 2008, 10 años en los que también hemos hablado de música de cine. Por ello mi selección de tres películas por cada año de estos últimos diez (¡¡qué pesadilla, sólo tres!!, bueno, alguna trampa haré), va a tener un sabor musical.

Más que las tres mejores películas, o aquellas que más me emocionaron, o aquellas que me hicieron reír o llorar; aquí encontraréis aquellas tres por año (bueno, alguna más habrá, je, je) que me entraron por los oídos. Así que haced un esfuerzo, agudizad vuestros oídos y veréis cómo os suenan.

1998-titanic.jpg 1998-el_abuelo.jpg

1998
Grandes esperanzas estaban puestas en Titanic, pero A los que aman de verdad la música comprenderán que mi selección sea bajo La mirada del otro, así que voy a dar Un giro al infierno y me voy a quedar con tres películas españolas. No se lo digas a nadie, pero con estas tres empezamos la selección de estos diez últimos años, Los años bárbaros.

–El abuelo (Garci) es la tercera y última colaboración del malogrado compositor gallego Manuel Balboa con José Luis Garci. Melancolía, tristeza y nostalgia a raudales en esta hermosa partitura para una bella historia rematada con unas soberbias interpretaciones. Calma y ternura en unas delicadas notas de un tema inolvidable. Gracias Manuel.

–Caricias (Pons) es la quinta colaboración entre Ventura Pons y Carles Cases y no en balde Cases nos ofrece una música madura abarcando varios estilos aunque con predominio del jazz en el que se desenvuelve como pez en el agua. Igual su escucha sin las imágenes de Pons resulta atrevida, pero con ellas, resulta imprescindible.

–Tango (Saura). Carlos Saura ha coqueteado con unos cuantos compositores, pero para esta ocasión en la que se aborda el Tango no podía haber hecho mejor elección: el bonaerense Lalo Schifrin. Sus piezas para este filme colorista son ya auténticos clásicos del género.

1999-thomas_crown.jpg 1999-shakespeare_enamorado.jpg

1999
Caprichos del destino o no, pero lo bien cierto es que de tres nacionalidades distintas son las de este año. Amigo/amado, bien sabes que Dioses y monstruos no podrán encontrarte a Solas ni En lo profundo del océano, pues aunque derrames Lágrimas negras o toques El violín rojo, los dos sabemos Todo sobre mi madre y El secreto de Thomas Crown.

–Shakespeare enamorado (John Madden) supuso un merecido Óscar para el compositor británico Stephen Warbeck (con permiso de Jerry Goldsmith y su Mulan), un compositor habitual de los montajes teatrales que crea una maravillosa y colorista música para esta puesta en escena casi teatral.

–La vida es bella (Roberto Benigni) también mereció un Óscar a la música (este fue el último año con esa doble categoría de música: drama y comedia o musical) para el gran Nicola Piovani. Música efectista, agridulce en ciertos momentos y radiante de alegría en otros, pero siempre hermosa. Obra maestra que ya es un clásico memorable en la memoria cinéfila y musical de la humanidad.

–La cena de los idiotas (Veber) del compositor franco-rumano Vladimir Cosma, es todo un ejercicio de estilo. Cosma es el rey de la música de cine popular en el país galo y lo demuestra en esta hilarante composición para su buen amigo Francis Veber con el que ha colaborando en casi todas sus películas.

2000-pianista_oceano.jpg 2000-gladiator.jpg

2000
No hace falta tener El talento de Mr. Ripley, ni agudizado El sexto sentido, ni ser un Gladiator, para darse cuenta de que Entre el amor y el juego, Hollywood siempre prefirió el amor y si se trata de Una historia verdadera, tanto mejor. Por ello, El fin del romance que mantuve con el cine americano a mi me llegó pronto. Y así las tres de este año no son americanas ni por asomo. You’re the one.

–La leyenda del pianista del océano (Giuseppe Tornatore) supone la obra cumbre del gran maestro romano Ennio Morricone. Obra completa, majestuosa, insuperable trabajo de un hombre que a sus 70 años (cuando compone ésta) es capaz de dar todo lo que tiene y más para redondear el excelente trabajo de su amigo Tornatore. ¡Magistral, Maestro!

–La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki) del compositor nipón Joe Hisaishi es una obra fastuosa, grandilocuente, con gran orquesta sinfónica aderezada con cierto sabor oriental, pero al más puro estilo Hisaishi. A veces nos olvidamos de que en el lejano oriente saben hacer las cosas rematadamente bien. Para no perdérsela.

–El camino a casa (Yimou). Ya que estábamos en Oriente, para qué volver. Yimou prescinde de su habitual Zhao Jiping por un joven compositor chino: San Bao. Bao con pocos recursos (¡Ay China, quién te ha visto y quién te ve!), sintetizadores y mucho empeño, construye una música memorable, muy tierna y sentimental.

2001-deseando_amar.jpg 2001-amelie.jpg

2001
Dios sabe que lo intento, que estoy Deseando amar el cine actual americano, pero se me resiste. Este año la auténtica protagonista es la mujer: Nora, Andrea, Adela, Anita no pierde el tren, Lucia y el sexo, Kiriku y la bruja, etc. Mi elección no podía ignorar este hecho (pero por favor no caer en la coincidencia con los chistes del tipo: un francés, un italiano y un español…) y por ello las tres del año son:

–Amelie (Jeunet). Partitura deliciosa, evocadora del París más alegre, más “fou” como el que describe con esa atmósfera minimalista Jeunet en este filme. Su autor, Yann Tiersen, construye fácilmente una música retentiva, mágica y optimista que consigue atrapar una sonrisa con su escucha. Inolvidable acordeón e inolvidable Valse musette como un tiovivo girando. ¡Bravo! Vive la France!

–Malena (Tornatore). Si con la anterior se recreaba la Francia parisina, con ésta de nuevo Morricone es capaz de recrear el ambiente y los personajes típicamente italianos de un pequeño pueblecito de la Sicilia de la 2ª guerra mundial. Malena, la música, provoca pasión, dulzura, ironía grotesca y jovial, pero también drama, melancolía, y desesperación. Forza Italia!

–Juana la loca (Aranda). Aranda y Pepe Nieto son como de la familia y aunque parezca pretencioso incluirlos en el listado, no lo es si a las pruebas nos remitimos. Nieto compone una sobria partitura llena de grandes momentos, con un romanticismo encubierto en sus notas por la aparente falta de cordura de la protagonista. Pero ni Juana estaba loca ni la música de Nieto adolece de hermosura. ¡Loca, loca de amor!

2002-monstruos.jpg 2002-hable_con_ella.jpg

2002
Este fue el año en el que El caballero don Quijote acusó de Competencia desleal al mismísimo Harry Potter y la cámara secreta por la Historia de un beso. Yo, en cambio, comprobé tras Mi gran boda griega que El otro lado de la cama no estaba ocupado por Octavia sino por mi Deliciosa Martha. Y es que Así es el amor, Deseo, Manjar de amor, en definitiva Un camino hacia la perdición donde no hay quien te conceda El perdón. Perdón que uno suplica al incluir este año alguna americanada, pero es que sonaba tan bien…

–Monstruos S.A. es el típico producto Pixar (bueno también Disney) con una pegadiza música del curtido Randy Newman. Canciones de gran calidad y música descriptiva, trepidante, sazonada con un poquito de jazz hacen de esta composición de lo mejor que se escuchó durante este año. Óscar a la canción If I Didn't Have You.

–El señor de los anillos: Las dos torres (Peter Jackson). Tras su éxito en la primera parte de la trilogía, Jackson repite con el canadiense Howard Shore, quien supera en calidad y grandiosidad su música para la primera. Música mítica, épica, con masa coral abundante y con ciertos toques de música celta que vienen a las mil maravillas.

–Hable con ella (Almodóvar) Sugerente nueva colaboración de Alberto Iglesias y Pedro Almodóvar. La música española (flamenco y pasodobles para ser más exactos) está más presente que nunca en este binomio y ello no impide que una vez más la originalidad del compositor permita a su música transmitir las más variadas sensaciones presentes en el filme.

2003-las_horas.jpg 2003-chicago.jpg

2003
Tratando de ser original y de no repetir compositores que ya han sonado en años anteriores, uno debe olvidarse de cosas tan bien sonantes como: La luz prodigiosa, El juego de Ripley, El señor de los anillos: el retorno del rey, Carmen... En América, seguían Buscando a Nemo, a Frida y a un Comandante. Mientras, Al Sur de Granada, En un lugar de Africa, en una Ciudad de Dios, se encontró a una Femme Fatale, Hanna K, que se bañaba en una Swimming Pool mientras decía Good Bye, Lenin.

Las horas (Stephen Daldry). El compositor americano Philip Glass, gustoso de la experimentación y el minimalismo, se recrea con su particular música de cuerdas y piano que funciona como anillo al dedo a esta intimista historia. A pesar de ser una música, la minimalista, con más detractores que adeptos, todos están de acuerdo al afirmar que esta música es de una notable calidad.

–Chicago (Rob Marshall). ¡Un musical! Ya le tenía ganas. Puede que fuese el primero en la década que nos ocupa y tal vez sea también el mejor. Musical de John Kander que contó con nuevas aportaciones de Fred Ebb y Danny Elfman. Inolvidables las interpretaciones y las canciones: All that jazz, I move on, Hot honey rag, He had it comin, Cell block tango… Bueno, en realidad ¡¡todas!!

–Amén (Costa-Gravas). El compositor francés, aunque nacido en Israel, Armand Amar, ha ido haciéndose un hueco en la industria gracias a sus elaboradas composiciones de las que aquí tenemos uno de sus mejores ejemplos. Aunque ésta sea su primera obra para el cine, no le resta calidad y prueba de ello es que posteriormente no ha parado de trabajar.

2004-troya.jpg 2004-puta_y_ballena.jpg

2004
Seguro que se va a apelar a La mala educación que demuestro en este año al no escoger entre las tres mejores a Troya (ya sea la mala composición de James Horner o la excelente música rechazada de Gabriel Yared), o a Los chicos del coro (obra maestra indiscutible y que tanto bien ha reportado al cine y a la música de cine), La pasión de cristo (con un inconmensurable John Debney), La joven de la perla (Alexander Desplat un hombre que dará mucho que hablar), etc. Pero no podía resistir la tentación de hablar de compositores hermanos, de compositores sudamericanos.

–Machuka (A. Wood). Esta descarnada historia cuenta con una excelente música de dos compositores chilenos muy bien avenidos: Miguel Ángel Miranda y José Miguel Tobar. Juntos crean una música aparentemente sencilla, pero llena de dramatismo y a la vez ternura e inocencia, la de los personajes. Ambos autores consiguieron el premio Georges Delerue del festival internacional de Gante. Y quiero aprovechar para remarcar otro compositor chileno protagonista en este año: Jorge Aliaga por Antonia, una historia de Chile. 

–La puta y la ballena (Luis Puenzo) cuenta con música de otro par de compositores, esta vez argentinos. Andrés Goldstein y Daniel Tarrab son los artífices de la banda sonora de este filme que va alternando música popular argentina, con el bandoneón como protagonista, y música descriptiva, más intensa y dramática.
 
–María, llena eres de gracia (Joshua Martson). Dicen que no hay dos sin tres, y este es el tercer caso de un par de compositores sudamericanos, en este caso mejicanos, trabajando en la música de un filme. Son Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman, dos compositores en alza que no paran de trabajar y colaborar en pro de la buena música de cine.

2005-harry_potter.jpg 2005-descubriendo.jpg

2005
La importancia de llamarse Ernesto o Alejandro Magno no es suficiente para poder enumerar todas las buenas músicas que sonaron en el cine en este año. Al menos hay 5x2 títulos, desde un Cinderella Man hasta un A Good woman deseando Feliz Navidad. El jardinero fiel cuidando de Wallace & Gromit: la maldición de las verduras. Siete espadas para otros tantos Robots son insuficientes para evitar El hundimiento del Hotel Rwanda, donde se conservaban Las crónicas de Narnia antes de que Los cuatro fantásticos se las llevasen a El reino de los cielos.

–Descubriendo nunca jamás (Marc Forster). Los compositores polacos han sido olvidados por el público en general. Pero para un servidor, el ser polaco es sinónimo de calidad en la composición. Tuvo que sonar este señor, Jan A. P. Kaczmarek para que el mundo se diese cuenta de la calidad de estos: Preisner, Kilar, Debski, Korzynski, etc. Pero volviendo a Kaczmarek y esta deliciosa recreación suya, sublime, obra maestra absoluta.

–Harry Potter y el caliz de fuego (Newell). No me gustan los Harry Potter pero sí sus músicas. Y si Williams lo hizo bien, el escocés Patrick Doyle en esta nueva entrega, se sale. Partitura con una gran variedad temática, brillante, memorable y que tardará de desaparecer de mi memoria con esos valses, himnos, marchas, temas de amor... Impagable.

–Manuale d’amore (G. Veronesi) Fresca y mediterránea música para estas historias entrelazadas en torno al amor. Paolo Buonvino es su creador y de todos los honores es merecedor. Compositor romántico por excelencia, compone incluso algún cántico. Sucesor con honores de los grandes compositores italianos, habrá que estar atentos a sus trabajos de los próximos años.

2006-perfume.jpg 2006-miss_sunshine.jpg

2006
Volver a tener que elegir tres títulos en Un buen año de música de cine, resulta un Orgullo y prejuicio a la vez. En las Memorias de una geisha encontradas en Munich, ésta relata que El castillo ambulante de Eragon se encontraba habitado por Arthur y los Minimoys, que no eran más que unos Animales heridos que jugaban a El juego de los idiotas tratando de salir de El laberinto del fauno, mientras Alatriste trataba de descifrar El código Da Vinci. El tigre y la nieve no tienen nada que ver. Tampoco Los productores ni La reina.

–Perfume, la historia de un asesino (T. Tykwer). Alemania es un país que a veces nos sorprende con grandes obras debidas a otros tantos grandes compositores. Estamos ante uno de esos casos. Tom Tykwer, Reinhold Heil y Johnny Klimek coescriben la excelente partitura de esta morbosa cinta. Ambientes atmosféricos y un tanto tenebrosos no impiden que cierta elegancia se respire en la música de este trío.

–Napola (Dennis Gansel) es una película alemana sobre el nazismo que cuenta con el compositor Angelo Badalamenti creando el tema principal y el compositor canadiense Normand Corbeil creando el resto. Elegante composición llena de música de gran calidad y que sirve de nexo de unión entre la primera y tercera del año.

–Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris) El compositor canadiense Mychael Danna y Devotchka crean una música rellena de canciones y temas instrumentales que, aunque pudieran parecer de Danna, son del cuarteto de Denver Devotchka demostrando una vez más que saben fusionar a las mil maravillas la música folk, rock, boleros, tangos y otros variopintos estilos musicales.

2007-hairspray.jpg 2007-ratatouille.jpg

2007
Las 13 rosas que depositaron a los pies de La torre de Suso de El orfanato bajo la Luz de domingo hacían La vida abismal, mientras una Caótica Ana que viajaba en el Oviedo Express se preguntaba cómo jugar en Siete mesas de billar francés, a la vez que se reencontraba a sí misma Escuchando a Gabriel y sus Fados en la radio. La vida de los otros poco importa para Teresa, el cuerpo de Cristo quien escribe Cartas desde Iwo Jima mientras observa ondear las Banderas de nuestros padres

–Ratatouille (Pixar). Es el prometedor compositor Michael Giacchino quien firma la música de esta película, música con aires parisinos, alegre, romántica, con toques jazz y con pasajes más trepidantes. Simplemente deliciosa.

–Hairspray (Adam Shankman). Un nuevo musical con mayúsculas que tras años triunfando en Broadway y Londres encuentra su lugar en la gran pantalla. Marc Shaiman, compositor original del musical, le imprime más ritmo y alguna canción nueva para la ocasión. Sin embargo siguen destacando sus clásicas canciones: Come So Far, Good Morning Baltimore, It Takes Two, Ladies' Choice, Big, Blonde And Beautiful, Without Love o la maravillosa You Can't Stop The Beat.

–Deseo, peligro (Ang Lee). Música seria, clásica y elegante confeccionada por este artesano del entrelazado de notas que es Alexandre Desplat. Sensible y tensa a partes iguales, y con el piano y las cuerdas como auténticos protagonistas de este derroche sinfónico de gran talento.

2008-rey_inglaterra.jpg 2008-expiacion.jpg

2008
Mamma Mia!, ya hemos llegado a este último año. El intercambio de billetes realizados por Los falsificadores permiten abrir Pozos de ambición en Australia. La conjura del Escorial no estuvo organizada por La duquesa de Langeais, pero Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet sí tuvo algo que ver, dado su estado de Caos calmo.

–Caramel (Nadine Labaki). Para este drama libanés se cuenta con una música muy intimista, sensible con la realidad femenina y a la vez personal de su creador, Khaled Mouzanar, actual marido de la directora. Música que te invita a soñar, donde la música oriental y occidental se fusionan en una sola. Música de gran calidad que no deja indiferente.

–Yo serví al rey de Inglaterra (Jirí Menzel). Ales Brezina, compositor checo, firma esta excelente partitura. Praga no sólo tiene buenos músicos que graban música de cine de otros, sino que también tiene compositores de calidad. Brezina es uno de ellos.

–Expiación, más allá de la pasión (Joe Wright). Música de Dario Marianelli, compositor italiano afincado en el Reino Unido y que ya había destacado en las más variados estilos y géneros cinematográficos, pero que aquí redondea con esta recreación dramática de gran belleza y elegancia. Su música cuenta con grandes cortes románticos y cargados de dramatismo, con ese repicado de las teclas de una máquina de escribir que adquieren un protagonismo propio. Óscar de la academia por este brillante trabajo.

Escribe Juan Fco. Álvarez
(publicado inicialmente el 13 enero 2009)

sweeney_todd.jpg mamma_mia.jpg