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Aunque
para algunos resulte extraño que la Zoetrope de Coppola haya respaldado
este proyecto, no lo es tanto a la vista de los resultados obtenidos
(numero uno en Estados Unidos). Simplemente apostaron (sobre seguro:
terror adolescente con bicho) y ganaron. La calidad y el riesgo ya lo
buscará el desaparecido Francis (o al menos lo intentará) tras la cámara.
Película
de impronunciable nombre y de inolvidable visión, que ha sido vendida
como novedosa e innovadora; no tiene nada de lo uno ni de lo otro.
Inevitable resulta pecar de repetitivo, y tener que hablar de otras películas
del genero, para demostrar su inexistente valía.
Comienza
de forma que con gran esfuerzo nos puede llegar a interesar: alguien
tirando un bulto con forma de cuerpo por un tubo (es decir, que sólo con
el trailer habríamos ganado tiempo y dinero), crea un cierto suspense.
Los dos adolescentes protagonistas, viajan en su automóvil por la Norteamérica
profunda como ya lo hicieran los protagonistas de La
Matanza de Texas, hacia un desenlace fatídico. El, de momento
enemigo, les acecha desde una furgoneta como salido de Maximum
Overdrive (Stephen King) o El
diablo sobre ruedas (Steven Spielberg). Se escapan. Pero… la
curiosidad mató al gato. Una paradita para ver qué ha tirado por el tubo
y la frase que pretende justificarse por hacer evidente: “no, no lo
hagas. En las pelis de miedo lo hacen y mira cómo acaban”. Pues sí. Lo
hacen. A partir de aquí, cualquier parecido con el suspense es mera
coincidencia. La necesidad de mostrar el trabajo realizado con el
maquillaje del monstruo es imperante. Y así es, vamos a verlo con todo
lujo de detalles.
Mientras
huyen, se cruzan personajes sin pies ni cabeza. Una vidente de color que
les ayuda (¿se acuerdan de Ghost?).
Una desagradable anciana que reside rodeada de una infinidad de gatos. Y
otro típico animalito del terror; un cuervo, que va indicándoles no se
sabe el qué (¿un hermano del de La maldición de Damien?). Todo
esto para acabar con una escabechina en una comisaría de policía (¿recuerdan
Terminator…?).
Sin
duda, lo mejor, el entrañable bicho, en el que los aficionados a los
dibujos japoneses Bola de Dragón, verán representado las características
de uno de sus personajes –aquel enemigo que adquiría los poderes y
fuerza de sus contrincantes tras absorberlos y asimilarlos-. Un bicho con
el aspecto de Tom Cruise en Legend
o el Faust de la Fantastic
Factory, pero en tonalidades oscuras, y con secuencia de Matrix
incluida, demostrando cuántas veces puede saltar un coche en marcha.
Vamos, por favor. Eso no es serio.
El
colmo, lo del titulo; que hace referencia a una canción que suena cada
vez que aparece el bicho. Esto, ni se mantiene ni se recalca. Lo peor de
todo: que habrá secuela.
Israel L. Pérez
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JEEPERS
CREEPERS
Título
Original:
Jeepers Creepers
País y Año:
EE. UU., 2001
Género:
TERROR
Dirección:
Victor Salva
Guión:
Victor Salva
Fotografía:
Don E. FauntLeroy
Música:
Bennett Salvay
Montaje:
Ed Marx
Intérpretes:
Gina Philips, Justin Long, Jonathan Breck,
Patricia Belcher, Eileen Brennan, John Beshara
Distribuidora:
TriPictures
Calificación:
No recomendado menores de 18 años
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