La mandolina del capitán Corelli
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La mandolina del capitán Corelli

En tres palabras: esta mandolina desafina.En la filmografía que hemos tenido oportunidad de ver de John Madden, tanto la oscarizada Shakespeare in love como Golden Gate nos ha mostrado un realizador que, dentro de un esquema de cine comercial, ponía en imágenes unas historias de amor emocionantes. Historias de amor que debido a los obstáculos de la sociedad hacia que los protagonistas no pudieran llevar adelante sus deseos; así ocurría en Golden Gate donde la criminalización y el peligro del comunismo de los años de postguerra en EE.UU., y la sociedad estamental en Shakespeare in love hacia imposible esas historias de amor. Y parecía que La mandolina del capitán Corelli entroncaba también con este tema al contar la historia de amor entre un capitán de las tropas italianas (Nicolas Cage) y una muchacha, habitante de una isla griega, que se ve obligada a alojarlo en su casa (Penélope Cruz).

Pero ya desde el comienzo del film empezamos a ver las carencias de un guión que deja al descubierto una historia sostenida en los tópicos (la alegría del Mediterráneo y la jovialidad del carácter italiano, las tradiciones ancestrales, la belleza del paisaje, etc.) y donde el estilo de Madden no hace otra cosa que recrearse en el paisaje a través de los numerosos planos de grúa en detrimento de unos personajes que recitan más que actúan (en Shakespeare in love el recurso al teatro aliviaba y facilitaba los diálogos, pero aquí suenan huecos).

En realidad sólo algunas escenas de la parte central, como la secuencia formada por el baile (donde Penélope Cruz tienta a Nicolas Cage bailando con otro soldado) y la siguiente escena, donde vemos la explosión de la bomba en la playa (escena divertida que recuerda el tono de las comedias italianas de Tornatore o Mediterráneo), consiguen acercarse al estilo conjuntado que John Madden consiguió en su anterior película. Pero son momentos aislados porque hacia el tramo final el film acomete su propio suicidio narrativo al cambiar de registro bruscamente; es decir, tras conducirnos durante gran parte del metraje con un tono amable y comedido (como Mediterráneo, pero en malo) pasamos de pronto a un drama bélico -de andar por casa- con sus buenos y malos para demostrar la heroicidad de los soldados italianos (a los que se dedica el film) y que el director inglés relata de una manera torpe y sangrienta (¿qué pinta la escena del ametrallamiento de los soldados italianos filmada como si fuera el final de Bonnie & Clyde o como la secuencia de la autopista de El Padrino?).

De igual forma, ya al final, mientras en Shakespeare in love la historia de amor se prolongaba en la imaginación del escritor pues no era viable en la realidad, en La mandolina del capitán Corelli un final se añade a otro, y otro, y otro, hasta completar una coda insoportable (parece que Nicolas Cage se muere, se salva, se va del país, terremoto, parece que muere el padre, no muere, el disco, vuelve Cage, final feliz). En fin, el que suscribe estas líneas, siguiendo la tónica del film, se despide con un fácil y tópico pareado: la mandolina, desafina.

Luis Tormo

LA MANDOLINA DEL CAPITÁN CORELLI

Título Original:
Captain Corelli´s Mandolin
País y Año:
EE.UU., 2001
Género:
DRAMA
Dirección:
John Madden
Guión:
Shwan Slovo
Producción:
Working Title
Fotografía:
John Toll
Música:
Stephen Warbeck
Montaje:
Mick Audsley
Intérpretes:
Nicolas Cage, Penelope Cruz, John Hurt, Christian Bale, Irene Papas
Distribuidora:
United International Pictures
Calificación:
No recomendado menores de 7 años

 

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