En construcción
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En construcción

José Luis Guerín continúa sus reflexiones en torno a los límites entre el cine de ficción y el cine documental.En los títulos de crédito que cierran la película aparece, entre los múltiples agradecimientos, el nombre de Víctor Erice. Desconozco cuál ha sido la colaboración directa de Erice en la realización de esta película, si es que ha existido, pero lo que es indudable es la presencia constante de El sol del membrillo en la historia (si así puede decirse) que En construcción nos cuenta. Hasta tal punto es así que podríamos afirmar que el filme de Guerín establece un diálogo con la obra de Erice, puede leerse como una revisión creadora de lo apuntado en ella, como una reasunción de los problemas allí expuestos para devolverlos desde una óptica distinta.

Ambas películas giran, en primer lugar, en torno a la mirada. En El sol del membrillo la mirada está individualizada. Es la de un pintor que intenta captar la evolución de un árbol para trasladarla a un lienzo que permita una mira múltiple sobre ese mismo árbol. Al mismo tiempo un cineasta mira al pintor para llevar a su medio, el cine, su mirada. Finalmente los espectadores miramos, a través del cineasta, el árbol, su desarrollo, y la particular mirada que sobre él ha lanzado el pintor.

El esquema de Guerín es el mismo, pero la mirada se multiplica. Miramos en esta ocasión un espacio urbano que cambia con el tiempo, y ese cambio se nos ofrece, por una parte, mediante el contraste entre las imágenes de archivo y las que Guerín ha rodado, y por otra a través del proceso de transformación al que el director ha asistido y ha plasmado en su trabajo. Pero también aquí existe una mirada entre la realidad y el cineasta (y con él los espectadores); sin embargo en esta ocasión no es individual sino múltiple: el comienzo de las obras arranca con un plano de un muro en el que hay pintada una multitud de ojos distintos, los ojos que a partir de ese momento se encarnarán en los habitantes del barrio que miran lo que allí está sucediendo. El interés del director es, más que el proceso de derribo y construcción del inmueble, la manera en que ese proceso es visto por los vecinos, y para ello no sólo filma constantemente las miradas de todos ellos, sino que cuando lo hace con aquello que miran, emplaza la cámara en todos los ángulos posibles, desde todas las ópticas imaginables (entre ellas la televisión de un bar, las máquinas de fotos, los visillos de las casas vecinas, incluso las miradas ausentes, aquellas que no llegarán a serlo, como la del encargado que no descubre la falta del trabajador, o la de los trabajadores que no ven a quienes han roto los cristales de los vecinos desde la obra), para así ir construyendo una imagen poliédrica de la realidad.

El otro gran tema de El sol del membrillo, el del paso del tiempo, también está presente en En construcción. Algunos elementos, como la presencia de las emisiones radiofónicas que ligan la historia a un tiempo determinado a través de los informativos que escuchan los trabajadores, son comunes a ambos filmes. Sin embargo, mientras Erice se plantea la posibilidad de aprehender el transcurrir temporal y fijarlo en un instante, Guerín parece haber asumido la imposibilidad de hacerlo con la que finalizaba, y se abandonaba, la obra de Antonio López, y reduce ese tránsito a la dicotomía entre lo viejo y lo nuevo, para que sea cada espectador quien a través de ella reconstruya su mediación. De este modo, En construcción se constituye en un mosaico de sucesivos contrastes: los niños y los viejos, el cementerio romano y la casa edificada sobre él, el viejo barrio chino y el nuevo aspecto que adquirirá y que está ya reflejado en el cartel anunciador de la empresa constructora, los viejos inquilinos y los nuevos, el viejo trabajador de la construcción y los extranjeros recién llegados, la madre que muere y la niña que empieza a tener novio, las viejas imágenes de principio de siglo y las del siglo agonizante, las calles estrechas y las futuras plazas anchas, los viejos modos de construir y los nuevos, el románico y la Sagrada Familia,...

Tan sólo dos personajes representan una mediación entre ambos mundos: la pareja que pierde su casa en los derribos, jóvenes aún para afrontar el futuro pero pertenecientes a un mundo que se desmorona. A ellos está dedicado el final de la película, unos momentos insuperables, dignos de pasar a la historia del cine: en el único movimiento de cámara de todo el filme (el travelling es una cuestión moral, como nos enseñó Godard) los acompañamos no sabemos muy bien hacia dónde, mientras ellos soportan, agotados, el peso de cada uno, la vida que les hunde. El director opta por estos personajes, filma su alegría, pero su camino no lleva a ninguna parte, sus esfuerzos acabarán siendo, finalmente, baldíos.

La sabiduría, y también la paciencia de José Luís Guerín, ha sido capaz de encontrar una galería de personajes fascinante. Todo lo anteriormente dicho no habría sido posible sin el peso específico que cada uno de ellos aporta. Si en Tren de sombras el cine buscaba una verdad que finalmente acababa creando, En construcción, cuando filma los diálogos entre los personajes, está a la espera de la aparición de esa verdad, quiere ser mera transmisora, vehículo de una realidad que se desvela a sí misma sin necesidad de ser encorsetada en esquemas establecidos de antemano. Tan consciente es el director del material con el que tiene entre manos que, por momentos, se abandona a él, se recrea en unos personajes más allá de lo que la coherencia quizá exigiría, mostrándonos unas disgresiones que son valiosísimas en sí mismas, pero que no acaban de contribuir a la progresión del relato.

Estamos ante una película interesantísima. Podemos encontrar algunos detalles que no acaben de convencernos, pero esto no oscurece en ningún caso la enorme capacidad de sugestión que encierran sus imágenes, ni el riesgo que su director asume para transitar por los fértiles caminos que Erice mostró al cine español y que él tan bien ha cultivado con esta obra.

Marcial Moreno          

EN CONSTRUCCIÓN

Título Original:
En construcción
País y Año:
España, 2001
Género:
DOCUMENTAL
Dirección:
José Luis Guerin
Guión:
José Luis Guerin
Producción:
Ovideo
Fotografía:
Alex Gaultier
Montaje:
Mercedes Alvarez, Núria Esquerra
Intérpretes:
Juana Rodríguez, Iván Guzmán, Juan López López, Santiago Segade
Distribuidora:
Nirvana Films
Calificación:
Todos los públicos

 

 
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