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Si
esta película
no es una parodia de cine negro es que estamos ante un producto
comercial, dirigido a un espectador no demasiado exigente y habituado al
telefilme dominguero sin grandes pretensiones. Por un lado está
lo inverosímil
del argumento, con el joven Nathan (Devon Sawa) recién
salido de la cárcel,
con deseos de ser bueno, muy bueno, que descubre que su auténtico
padre es el prestigioso abogado Callum Crane (Bill Pullman) tan forrado de
dinero como falto de ética
y moral.
Como
en el cine negro, los ricos son malísimos
y corruptos, pero ahí
se acaba el parecido. Para mostrar lo malvado que es su personaje, Bill
Pullman pone caritas, guiña
los ojos y se queda así
durante toda la película.
Como el personaje tiene que ser malo, muy malo, comete todo tipo de tropelías:
acosa y viola a su secretaria, encarga su asesinato, etc, etc ...
La
película
habría
funcionado bien como comedia de enredo, pues ni Nathan conoce que un ser
muy cercano a él
va a ser asesinado ni su padre sabe que es su padre.
En
fin, muchos personajes planos y poco creíbles,
una clase acomodada y corrompida por el dinero y algún
drogata con sus mafias. Pero lo mejor de todo es el final, cuando el azar
pone todo en su sitio para sorpresa del espectador y, de paso,
tranquilizarle para que tenga felices sueños.
Lo dicho: recomendada para el vídeo
en cualquier tarde dominical, lluviosa y sin otra cosa mejor que ver o
hacer.
Gloria
Benito
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The guilty
Nacionalidad: Canadá-Gran Bretaña,
2000.
Dirección: Anthony Whaller.
Intérpretes: Bill Pullman, Devon Sawa, Angela Featherstone, Joanne Whalley,
Gabrielle Anwar.
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