HUIDA HACIA EL SOL (películas malas)

 

Miedo y asco en Las Vegas (Fear and loathing in Las Vegas). Nacionalidad: USA, 1999. Dirección: Terry Gilliam. Guión: Terry Gillian, Tony Grisoni, Tod Davies, Alex Cox.- Argumento: el libro de Hunter S. Thompson. Intérpretes: Johnny Depp, Benicio del Toro, Craig Bierko, Ellen Barkin.

Con prevención, con mucha prevención, este comentarista de películas fue a ver la última obra de Terry Gilliam, sabiendo casi a lo que se enfrentaba: un film desmesurado, con alucinante imaginería y precipitado discurso. Y en verdad, si no hubiera sido por el sentido del deber crítico, a la media hora hubiera abandonado la sala de cine. Tiempo más que suficiente para recoger el testimonio y mensaje del film: este mundo es un caos, y sólo huyendo hacia delante –incrementar ese caos en tu vida, consumiendo alcohol y drogas sin ningún control- es posible la supervivencia.

Miedo y asco en Las Vegas

Miedo y asco en Las Vegas arranca con una frase del Dr. Johnson que dice más o menos así: "Sólo comportándose como los animales, es posible quitarse de encima la angustia de ser hombre". Y el film viene a corroborar tal aserto: un periodista deportivo de élite acude con su abogado samoano bastante casposo, a Las Vegas, para hacer un reportaje de una carrera de motos en el desierto que rodea la hortera y artificial ciudad. En el film, lo de menos es el evento deportivo, porque su director se dedica a recorrer el camino de aniquilación de sus protagonistas, la mentira del sueño de bienestar y progreso americano, los personajes pintorescos que se cruzan en su camino y las alucinaciones siniestras y a veces propias del cine de dibujos animados provocadas por el consumo continuo y masivo de drogas.

Una vez más, Terry Gilliam, autor de este engendro, nos muestra en pantalla su mundo personal desquiciado con una puesta en escena abigarrada, histérica, barroca. Un cine que puede ser novedoso e interesante si se sabe dosificar, pero cuando el espectador tiene que sufrir dos horas completas de ametrallamiento de imágenes impactantes, al final, el aturdimiento, el tedio y el bostezo le hacen abandonar el espectáculo. Esto ocurre viendo este film, que por otra parte no aporta gran cosa a esa reflexión sobre la falacia del sueño americano que la literatura y el cine hace tiempo empezaron a realizar. Más: usar el escenario de la ciudad de Las Vegas como metáfora de tal tesis esta bastante gastado.

Es una verdadera lástima que Terry Gilliam –un cineasta empeñada y a veces con éxito, en describir el mundo interior de sus personaje a través del material icónico- no haya sabido temperarse en la presentación de las distintas situaciones o en la presentación formal de un argumento de una novela de los años sesenta, que parece algo periclitada: su atropellado discurso deviene en la película en una fulgurante y fútil explosión de fuegos de artificio. De hecho, cuando este excomponente del grupo Monty Pithon sabe moderarse, realiza filmes tan divertidos como Los héroes del tiempo o la interesante El Rey Pescador.

La presencia de numerosos actores – a veces en papeles casi anónimos- es otra constante en su cine y en Miedo y asco en las Vegas se repite. En el aparecen brevemente actores muy conocidos, junto a sus dos actores principales, Johnny Depp, en uno de esos papeles tragicómicos que le son tan comunes y agradecido y el brasileño Benicio del Toro. José Luis Barrera


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