EL DESENCANTO (películas de las que esperábamos mucho más de lo que nos ofrecen)

 

Los idiotas ( Idioterne). Nacionalidad: Dinamarca, 1998.- Guión y Dirección: Lars von Trier.- Intérpretes: Bodil Jorgensen, Jens Albinus, Louise Hassing.

La renovación artística en cuanto suponga una renovación del lenguaje, debe ser siempre saludada con agrado. No quiere decirse con ello que toda renovación invalide automáticamente aquello que viene a renovar, pues perfectamente la pujanza de lo establecido puede seguir deparándonos obras de calidad, pero la tensión que se esconde en el propósito renovador es una garantía que nos previene del riesgo de adocenamiento e institucionalización que acecha constantemente el arte.

Sin embargo la renovación, cuando hace de ella misma su razón de ser, cuando olvida que es del arte y para el arte, cuando se convierte per se en el centro de sus desvelos, puede acabar convertida en una puerilidad propia de horteras.

Viene toda esta introducción a cuento del estreno entre nosotros de Los idiotas, segunda obra nacida al amparo de los estrictos mandamientos del "Dogma", el movimiento seguido en Dinamarca bajo el impulso, entre otros de Lars von Trier, el director de esta película. Ya estabamos avisados de que se trataba de una película de gente haciendo el idiota, pero lo que no pensamos era que nos encontraríamos con semejante idiotez.

Bajo una apariencia de transgresión, con un ánimo provocador rayando en el ridículo, lo que aparece ante nosotros es una retahíla inconexa y absurda de sonrojantes trivialidades, y al final cuando se nos quiere ofrecer la moraleja que justifique las dos horas de idioteces nos quedamos pasmados ante la ingenuidad de un planteamiento que no hubiéramos sospechado en el director de obras tan interesantes como Europa o Rompiendo las olas.

Y es que no se puede apelar a la introspección que emerge del uso y abuso de la cámara en mano o de la reiteración de los primeros planos, pero cuando los actores no creen en absoluto en la historia que están encarnando, o cuando ni siquiera existe historia (Lars von Trier se vanagloria de haber escrito el guión en sólo dos días) el resultado es más bien patético.

Ante revoluciones tan gratuitas como ésta, cabe recordar a Buñuel cuando en mayo del 68 gritaba "Mientras no haya muertos esto no es una revolución, es puro teatro". Teatro, fachada o pose. En fin, vacuidad total. ¿JUVENTUD - SOCIEDAD- ACTUAL? Marcial Moreno


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