ENTRE
DOS FUEGOS (películas con momentos logrados, con
cierto interés pero que no llegan a la categoría de
buenas)
Ataque
verbal.Nacionalidad
:España, 1999. Dirección: Miguel Albadalejo. Guión:
Albadalejo y Elvira Lindo. Intérpretes: Antonia San
Juan, Sergi López, Antonio resines, Fedra Lorente,
Adriana Ozores.
Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16
Cómo ser John
Malkovich (Being John Malkovich).Nacionalidad: USA, 1999. Dirección:
Spike Jonze. Intérpretes: John Cusack, Cameron Diaz,
John Malkovich, Catherine Keener.
Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16
Las
confesiones del doctor Sachs (La maladie de
Sachs). Nacionalidad: Francia, 1999. Dirección: M.
Deville. Guión: Rosalinde y Michel Deville. Argumento:
La novela de M. Winckler. Intérpretes: Albert Dupontel,
Valérie Dreville, Dominique Reymond.
La impresión que
queda al final de la proyección de Las confesiones de
Sachs es que nos hemos quedado a medias. Las sugerentes
líneas temáticas que se apuntan no concluyen su
desarrollo con la plenitud que sería de desear, y el
resultado acaba siendo decepcionante.
Si atendemos a la plasmación del ambiente de la sociedad
rural en la que el protagonista se desenvuelve, el
producto final no logra escapar a la trivialidad; la
acumulación de personajes no consigue esconder la
oquedad que los constituye. Si, en cambio, atendemos a
los peculiares métodos del Dr. Sachs y su preocupación
por el aspecto psicológico y humano de las enfermedades,
el relato cae en la monotonía más pueril y ramplona. O
si, finalmente, nos centramos en la supuesta honestidad
de Sachs (receta poco, visita sin cobrar, acude a
cualquier hora a atender a sus pacientes, etc.) y s
veneración por el juramento hipocrático, el relato se
transforma en una loa un tanto sonrojante en la que no
cabe descubrir un atisbo de ironía que nos la hiciera
más soportable, y mucho menos la complejidad en la
descripción del personaje que nos ofreció, por ejemplo,
nuestro querido Tavernier en Hoy empieza todo.
Una película, por lo tanto, plagada de buenas
intenciones, pero cuya resolución acaba siendo trivial
que no se entiende la buena aceptación que en ciertos
sectores de la crítica ha tenido. VIDA RURAL. MEDICINA.-
Marcial Moreno
Lista de espera. Nacionalidad:
España, Cuba, Francia; México, 2000. Dirección: Juan
Carlos Tabio. Guión: Arturo Arango, Juan Carlos Tabio y
Senel Paz. Argumento: el cuento de Arturo Arangoo.
Intérpretes: Vladimir Cruz, Tahimi Alvariño, Jorge
Perugorrria, Saturnino García, Chete Lera.
Un director clásico del cine revolucionario cubano,
Alea, codirigio junto a Tabio una película emblemática
Fresa y Chocolate, que hablaba de temas insólitos en la
Cuba actual. Un país aparentemente de libertades donde,
por ejemplo -uno de los temas del filme- la
homosexualidad es perseguida. La segunda película del
dúo fue Guantanamera. ¿Hasta que punto Alea fue
responsable de aquel filme? Es difícil saberlo. La
muerte de un hombre valiente y revolucionario cerraba una
obra lúcida, que curiosamente (en su cierre) se
emparentaba demasiado con sus comienzos. La burocracia,
el sin sentido de una sociedad perdida - como todas - en
los recuerdos de un ayer que parecía maravilloso, y que
ahora naufragaba, quizás, por seguir incidiendo en ese
ayer. La muerte de Alea ha llevado a Tabio a seguir en
solitario una obra afín al maestro. Esa es su virtud y
de ahí nacen sus defectos. Lista de espera no es una
obra personal sino muy allegada al espíritu de Alea, al
que además se dedica la película. Un filme coral al
estilo de Guantanamera pero insistiendo -o ampliando- sus
errores. Una situación única que intenta ejemplarizar
la realidad cubana. Pero que se repite incansablemente.
No hay, prácticamente, progresión y si un tan curioso
-pero inadecuado- intento de reviltalizar el experimento,
de visos surrealistas, con alusiones explícitas a otras
películas y en especial a El ángel exterminador de
Buñuel. Probablemente para que nadie pueda acusar de
plagio -y si de espejo- a los autores. La diferencia es
grande, de todas maneras, entre Buñuel y Tabio. No sólo
porque en Buñuel existía algo más que una situación
repetida y unos personajes esquemáticos sino porque
Tabio quiere llegar más lejos (algo imposible, además)
al plantear -desde el sueño- las bajezas y posteriores
grandezas (vía sueño) de lo que podría ser una
verdadera unión: hacer posible un verdadero estado de
bienestar social desde la colectividad. Fábula, pues,
bientencionada, coral (con un estilo a cierto Berlanga),
que se queda a medias tintas. Pequeños momentos dejan
ver lo que pudo ser esta lista de espera repleta de
sueños incumplidos. El final abierto da lugar a un nuevo
juego. Quizás, ahora sí, todo se cumpla. Película,
pues, fallida, pequeña, repleta de buenas intenciones,
pero tan "desorganizada" como el mundo que
pretende organizar. LA BUROCRACIA. CUBA. LO COLECTIVO. Adolfo
Bellido

El mar.Nacionalidad: España, Francia, 1999.
Dirección: Agustí Villaronga. Guión: Tony Aloy, Biel
Mesquida y Agustí Villaronga, sobre una novela de Blai
Bonet. Intérpretes: Roger Casamajor, Bruno Bergonzini,
Antonia Torrens, Ángela Molina, Simón Andreu, Juli Mira.
Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16
Sé quien eres.Nacionalidad: España-Argentina, 2000.
Dirección: Patricia Ferreira. Argumento: Inés París y
Daniela Fejerman. Supervisión: Manuel Gutiérrez
Aragón. Fotografía: José Luis Alcaine. Música: José
Nieto. Intérpretes: Miguel Angel Solá, Ana Fernández,
Ingrid Rubio, Mercedes Sampietro, Hector Alterio, Roberto
Rodríguez.
Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16
El tercer milagro
(The Third miracle).Nacionalidad:
Norteamericana, 1999. Dirección: Agnieszka Holland.
Guión: John Romano y Richard Vetere. Argumento: la
novela de Richard Vetere. Intérpretes: Ed Harris, Anne
Heche, Armin Mueller-Stahl.
Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16
El verano
de Kikujiro (Kikujiro no natsu)
Nacionalidad: Japón, 1999. Dirección, argumento y
guión: Takeshi Kitano. Intérpretes: Beat Takeshi
(Takeshi Kitano), Kayoko Kishimoto, Yujuke Skiguchi, Yuko
Daike.
Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16
Yo y yo misma (Me myself I)
Nacionalidad: Francia-Australia, 1999. Argumento, guión
y dirección: Pip Karmel. Intérpretes: Rachel Griffiths,
David Roberts, Sandy Winton
Una película simple pero con un cierto toque de
"grandeza". Entiéndase la grandeza como una
pequeña presencia, un leve "suspiro" que le
confiere un pequeño estado de gracia. Una mujer añora
lo que pudo ser su vida. Amo -y sigue pensando en él-
ayer a un hombre al que dijo no. Ahora es una famosa
ejecutiva, pero... solitaria. Y pasa revista a lo que
podía haber sido su vida. Nada mejor que hacerlo
"viéndose" convertida en la señora de... , en
un ser distinto del que ahora es. Un forzado -e
incomprensible- giro lleva al personaje a encontrarse en
el hoy con la mujer que pudo ser. En el arte todo es
válido, aunque el -de lo peor de la película-
planteamiento o giro sea demasiado infantil. Un tema que
está muy de moda. Hace años ya Neville dirigió La vida
en un hilo con un tema semejante: lo que pudo haber sido
y no fue. Y cercanos, muy cercanos, existen otros
títulos. El filme de Karmel tiene la virtud de plantear
no lo que pudo ser, sino la irrealidad del sueño. Las
cosas son como son y punto. Lo demás son entelequias que
no van a ninguna parte. En una parte y otra se cometen
errores. Lo único que puede aceptarse es la vida tal
como viene y se produce. De no hacerlo así se podrán
perder otras oportunidades. La película habla de eso.
Con ironía, sin moralismos, sin sermones, simplemente
trata de ofrecer un relato fresco, con momentos logrados,
con un acabado digno, con una profesionalidad
(interpretes -excepcional protagonista femenina-) de esas
que se van echando en falta. Ni es una obra maestra, ni
siquiera una buena película. Es, simplemente, un
pequeño descubrimiento, sacado del montón de películas
vulgares que se estrenan y que al menos nos mantiene la
esperanza en un cine medio y coherente. Pocos han
reparado en ella. Una pena. A pesar de sus múltiples
errores merecía mejor trato que tanta película
incompetente que se estrena semanalmente. LA SEGUNDA
OPORTUNIDAD. LA VIDA MODERNA. SUEÑOS Y REALIDADES. Mr.
Arkadin
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