SIN PERDÓN - Contenidos

EL DILEMA (¿En qué grupo colocar estas o aquellas películas? Están bien pero no llegan a ser buenas, pero tampoco merecen ser tratadas como obras medianas. Lo dicho un dilema.)

Contigo o sin ti (With or without you).Nacionalidad: Inglesa, 1999, Dirección: Michael Winterbottom. Argumentoy guión: John Forte. Intérpretes: Cristopher Eccleston, Davis Kirvan, Yvan Attal, Julie Graham.

Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16

Alta fidelidad (High Fidelity) - Nacionalidad: USA, 2000. Dirección: Stephen Frears. Guión: D.V. deVincentis, Steve Pink, John Cusack, Scott Michael Rosenberg. Argumento: Nick Hornby (novela). Intérpretes: John Cusack, Iben Hjejle, Todd Louiso, Jack Black, Lisa Bonet, Catherine Zeta-Jones, Joan Cusack, Tim Robbins.

Rob Gordon (interpretado por John Cusack), un fanático de la música y dueño de una tienda de discos de vinilo, se dedica junto a sus dos empleados Dick y Barry (interpretados por Todd Louiso y Jack Black, respectivamente) a elaborar rankings estrafalarios y variopintos. Tras el abandono de su novia, el protagonista reflexiona acerca de sus desengaños amorosos, intentando aprender de sus errores y recuperar a la mujer de su vida.

Entre los estrenos que llegan a nuestras pantallas siempre cabe destacar cualquiera de los firmados por el británico Stephen Frears. Y esta divertida comedia no es ninguna excepción en cuanto al interés despertado. El tema de la inmadurez en las relaciones de pareja ha sido muy frecuentado por el cine y esta película sigue la línea habitual de mostrar un personaje inseguro en su intento de poner algo de orden en su caótica existencia. Sin embargo, Frears, sin pretender romper moldes, obtiene un producto refrescante con una línea narrativa impecable, donde humor, música, diálogos, reflexiones y situaciones cotidianas se entrelazan de forma muy personal, con ese toque tan peculiar del director de Café irlandés. En esta cinta consigue una perfecta unión entre su estilo desenfadado y mordaz, característico de sus producciones europeas, y el planteamiento más comercial y convencional de sus producciones americanas.

Podría destacar muchos aspectos de esta película (además de las risas cómplices que provoca en el público) y uno de ellos sería sin duda la música, los numerosos temas de pop y rock cuya hábil incorporación sirve para conseguir una impresionante fluidez narrativa. A resaltar también el amplio y excelente reparto, con unas muy gratas sorpresas en las participaciones de actores como Tim Robbins o Catherine Zeta-Jones y la pequeña, pero imprescindible aparición de Bruce Springsteen.

Por último señalar la complicidad con la que se hace partícipe al espectador mediante el protagonista (debo añadir que la interpretación de Cusack es brillante) que comparte directamente sus pensamientos y su vida con nosotros: una difícil propuesta narrativa resuelta con soltura por Frears.

Sin duda situaría esta película entre mis cinco favoritas de Stephen Frears junto con Las amistades peligrosas, Los timadores, Café irlandés y La camioneta, aunque no sabría exactamente en qué puesto. LA JUVENTUD. LOS SENTIMIENTO. LA MÚSICA. Elisa Mª Martínez.

Una relación privada (Une liaison pornographique). Nacionalidad: Francia, 1999. Dirección: Frédéric Fonteyne. Argumento y Guión: Philippe Blasband. Intérpretes: Nathalie Baye y Sergi López.

Un hombre y una mujer de mediana edad contactan a través de un anuncio en el periódico para realizar una fantasía erótica. Su relación durará unos meses, tres o cuatro, tal vez seis, antes de volver al anonimato de la masa que puebla París. Este planteamiento es el mismo que ya vimos en El último tango en París; en algunas escenas la referencia es incluso explícita, como en aquella en la que el amante busca a una mujer de la que no conoce siquiera el nombre. Sin embargo existe una diferencia sustancial: la violencia que recorre la película de Bertolucci está ausente de Una relación privada; en ésta son los sentimientos los que aflorarán, y lo que inicialmente era una pura relación sexual acaba dejando paso al amor, y algo más.

Atreverse con una historia de estas características no es un reto fácil, al tiempo que requiere una solidez en los actores fuera de lo común. Esta solidez existe; tanto Nathalie Baye (a la que ya pudimos admirar recientemente en Venus, salón de belleza) como Sergi López hacen una composición extraordinaria; incluso la química entre ellos es inmejorable. La variedad de registros con la que nos obsequian y con la que recorren los distintos estados emocionales por los que atraviesan, es magnífica: El nerviosismo del primer encuentro, la angustia ante la posibilidad de la pérdida definitiva, el surgimiento reprimido del amor, o la nostalgia de lo que fue y se dejó perder, todo ello revela el trabajo de dos actores que alcanzan una altura incomparable.

Y a partir de ahí el director articula un relato pleno de respeto, economía de medios y sugerencia. La planificación de la película acompaña en todo momento el estado de los personajes: el desasosiego, la pasión o la placidez satisfecha nos son dados por una sutil disposición y concatenación de las imágenes que acaba originando una obra plena de coherencia. Y lo que podía haber sido un lastre para la película, esto es, el recuerdo del pasado que constituye su esqueleto, acaba siendo un mérito más, ya que, lejos de reducir las imágenes a una ilustración de lo que los protagonistas relatan, estos relatos aportan tanto como ocultan, y acabamos prestando más atención a lo que se esconde tras sus palabras que a lo que realmente éstas dicen. Sus discursos forman también parte de la historia y añaden nuevos elementos a lo que ellos mismos cuentan, completando la visión que el espectador finalmente obtiene.

Y en este sentido la conclusión va mucho más allá de la nostalgia medianamente satisfecha con la que los protagonistas recuerdan la historia. La cobardía disfrazada de imposibilidad con la que termina esta relación privada deja un poso amargo que consigue eso tan difícil en una película que es el que hable de nuestras vidas, y esta película lo hace. Para todos aquellos que rondan los 40, no será necesario dar más explicaciones; para los que aún no han llegado a esa edad, puede ser un buen motivo de reflexión sobre qué hacer con una vida, si es que con una vida se puede hacer algo que no sea vivirla a duras penas, tal como viene. EL AMOR. Marcial Moreno


Trabajos de amor perdidos (Love´s Labour´s Lost). Nacionalidad: Británica, 2000. Guión y Dirección: Kenneth Branagh. Argumento: William Shakespeare (obra de teatro). Intérpretes: Alessandro Nivola, Alicia Silverstone, Natascha McElhone, Kenneth Branagh, Carmen Ejogo, Matthew Lillard, Adrian Lester, Emily Mortimer.

Véase EN CADENA DOS NÚMERO 16


El viaje de Felicia (Felicia´s Journey). Nacionalidad: Británica-Canada, 1999. Guión y Dirección: Atom Egoyan. Argumento: la novela de William Trevor. Intérpretes: Bob Hoskins, Elaine Cassidy, Arsineee Khanjlian.

Felicia viaje desde Irlanda a Inglaterra en busca de Peter, su novio, para comunicarle que está embarazada. Es la joven-niña ingenua e inocente que persigue la esperanza de una vida feliz como indica su nombre. En su camino hacia Birmingham, Egoyan, muestra la candidez de este personaje romántico en contraste con el inhóspito y árido paisaje industrial de la gran ciudad. Ante lo inútil de sus pesquisas, el espectador siente compasión y sonríe con ironía desde la distante complicidad de la butaca. Pero más ternura suscita el simpático señor Hilditch, afable solterón, bondadoso dueño de una pequeña empresa de catering y excelente gourmet que prepara exquisitos platos atento a las consignas del televisor en blanco y negro de su decadente y bien equipada cocina.

El encuentro de los dos personajes hace creer al espectador que está ante una historia del hombre bueno que ayuda a una muchachita perdida e infeliz. Pero el cuento de hadas se transforma paulatinamente en relato de suspense, pues las acciones del señor H. tienen doble significado como las dos caras de su dueño. Su fingida actitud salvadora se transforma, poco a poco, en un juego estratégico y planificado del cazador que persigue a su presa. Así, lo que comenzó como historia romántica deviene en sórdido argumento de neurótico y experimentado asesino, mezcla de Barabazul, Lobo Feroz y Bestia seductora y caritativa como drama freudiano provocado por una madre castradora y televisiva,

Las piezas del argumento se van articulando mediante una serie de flash-back que funcionan como claves aclaradoras de los motivos que mueven al verdadero protagonista de esta película, el señor Hilditch, espléndidamente interpretado por el veterano Bob Hoskins. Sus recuerdos son presentados por el realizador con planos rápidos y fragmentados, resueltos con una iluminación velada y cromatismo estridente, a veces psicodélico, quizás para representar el carácter enfermizo y atormentado del personaje. Los recuerdos y deseos de Felicia, por el contrario, son más narrativos y amables, incluido el remedo de El hombre tranquilo de John Ford que representa los anhelos y sueños románticos de la joven retozando en las ruinas como Mauren O´Hara en los brazos de John Wayne.

También la televisión juega su papel. Las cintas de vídeo que el señor H. contempla obsesivamente contienen la fuente de su perturbación emocional: el odio del hijo gordito e infeliz hacia el éxito televisivo de una madre egocéntrica.

Finalmente Felicia se salva como Caperucita, pero pierde a su hijo juntamente con la inocencia. Su viaje ha sido un recorrido de iniciación y aprendizaje. El del señor Hilditch, en cambio, culmina en la autodestrucción y la muerte. Es posible que haya sido la televisión lo que le ha matado. IRLANDA. LA INOCENCIA. EL CUENTO INFANTIL.- Gloria Benito


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