CUANDO RUGE LA MARABUNTA (editorial)1

(Hoy como ayer)

 El Se cumple ya la segunda temporada de la revista En cadena dos en la red. Han aparecido casi dos decenas de números con críticas, análisis y estudios sobre el cine o sobre la mayor parte de las películas estrenadas en estos dos últimos años. La labor está hecha. El interés que ha supuesto para el aficionado también. No hace falta más que comprobar el aumento considerable de entradas que mensualmente ha habido, desde los primeros números hasta ahora, para comprender que nuestra revista interesa, se lee, forma parte de un número (no corto) de entusiastas del cine que no solamente se interesan por lo que decimos sino que de cuando en cuando nos comunican sus pensamientos, dudas -vía red- o son capaces de criticar nuestras críticas. Hemos formado en estos cortos años una gran familia encadenada por el cine, de aquí y de allí, de cerca y de lejos. Resulta asombroso, por ejemplo, saber como llegamos, y se nos aprecia, en los países latinoamericanos. Sus e-mail repletos de cariño nos han servido de sostén en los momentos más difíciles o desalentadores.

No es fácil hacer una revista como esta aunque salgamos mensualmente. Y no lo es porque nadie de los que aquí escribimos -a pesar de estar, o haber estado, relacionado con el medio- nos dedicamos profesionalmente a la crítica cinematográfica. Estos do años han supuesto un hermoso encuentro de diversas generaciones hermanadas desde el pasado o desde el presente. Antiguas, jóvenes y siempre verdaderas amistades. Es como si los temibles y divertidos Gremlis primigenios hubieran correteado con el resto -incluso con aquella III generación que "nació" en un espectáculo fabuloso, original, crítico, demoledor y único creado por Kaplan y que hizo las delicias de unos escolares en el comienzo de los años 90 como prologo de unas jornadas sobre el estudio de los medios de comunicación- y se hubieran transmutado unos en otros. Alguien lo decía hace poco en una reunión de la revista: nos hemos reunido en EN CADENA DOS, al menos, tres generaciones. Pero, da igual, parecemos una (uno). Los que peinan canas, y ni siquiera eso, pueden discutir acaloradamente con el resto sobre un filme y, sobre todo, amar, saborear y vislumbrar el cine clásico, el de siempre, independiente de la edad. Asombra hoy encontrarse con revistas de cine escritas por cualquiera. No importa, para escribir, que desconozca lo clásico y lo eterno del cine. Les trae sin cuidado a quien pone en pie la publicación, la edita o la paga. Se valora lo momentáneo en una época de prisa que engrandece al mediocre o al mal imitador. ¿Importa, hoy, algo la cultura, dirán? Pues, sí, claro que importa. Al menos para nosotros. Y el escribir sobre cine supone un conocimiento de la cultura, un ansia de comunicar o transferir algo a los futuros espectadores y no simplemente el verter unos juicios rápidos y esencial y únicamente valorativos desde la más pasmosa subjetividad.

Dos años nos llevan a plantearnos muchas cosas a corto y medio plazo. Ahora, a las puertas del verano, nos vamos... Como el pasado año. En principio decimos adiós hasta septiembre. Cerramos por verano (por ferragosto como dirían los italianos), pero desde el hoy y el ahora no podemos hacer promesas claras de futuro sobre cuando el grupo de estos simpáticos, duros e incordiantes Gremlis volverá con vosotros. Hay que repasar con tranquilidad lo hecho, y comprobar cómo, cuando y desde donde es necesario- si lo es- volver a vosotros. Hoy todo cuelga en nebulosas. No podemos huir del compromiso que nos marcamos: salir en una derterminada fecha: No podemos traicionar nuestra línea, no podemos negar la realidad de una competencia donde (desde la red) todo es válido. Y hemos cometido fallos en estos meses. No hemos podido salir últimamente en la fecha prevista. Y eso es no cumplir con vosotros como se debe hacer. Os respetamos y valoramos vuestro tiempo. Para nosotros lo importante es el trabajo bien hecho, el compromiso de estar en un momento determinado "hablando", "comunicándonos" con vosotros. Comprometernos desde el compromiso de otro u otros. No sabemos si EN CADENA DOS, segunda época de ENCADENADOS, seguirá encadenadonos a todos en septiembre o si nos dará por comenzar a sentir vértigos, sospechas, recuerdos o rebuscar viejas tramas.

Todo es válido, pero tener la seguridad que aquí o allá nos seguiremos preguntando sobre ¿quién mató a Harry? Ante todo y sobre todo seguiremos, mientras la vida nos siga sonriendo, y aun más allá, siendo hitchockianos eternos.

No es una despedida total. Con permiso de nuestro editor, pensamos que podremos decir algo más concreto dentro de dos meses, pero desde luego sabiendo que ante todo debemos cumplir con un compromiso establecido. Una revista "de" o "por" Internet, de cine o de lo que sea, ya lo hemos dicho alguna vez, debería ser una página que cambiara diariamente. Para nosotros, eso, hoy por hoy, es un imposible. De ahí lo que y os hemos podido dar. Hemos intentado hacer una critica honesta y sería, dejando un lado al humor -que no todos han sabido admitir- cáustico de Mr. Kaplan o la ironía -o el fustigamiento- de Mr. Arkadín.. Si os hemos conseguido interesar, si hemos hecho posible que alguien se haya interesado por el cine, ese será nuestra pequeño triunfo. Ante todo sabemos que nos debemos a todos vosotros desde los entusiastas y defensores hasta los críticos y furibundos detractores. En estos meses pueden pasar muchas cosas. A todos y a cada uno. Por eso sólo podemos, ahora, recordar aquella canción de Doris Day en la hitchcockiana El hombre que sabía demasiado.
 
 

(1) Los nombres escogidos para cada sección se corresponden con títulos de película.


 

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