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When you're strange (4)

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Jinetes en la tormenta

When you're strange, de Tom DiCilloY en aquellos momentos lo necesario, casi imprescindible, era sobrevivir a cualquier tipo de tormenta, ya fuese artística (que es el caso), social (también lo es) y política (asumiendo esa posibilidad), para alcanzar la cota ideal de notoriedad que le pongan a uno a salvo del futuro incierto que parecía avecinarse, y que se cumplió con creces en la evolución de la personalidad y la música de unos airados, rítmicos e inabordables jinetes.

Estos jinetes no son otros que el inolvidable grupo de los 60, The Doors, surgido en Los Ángeles; y de su líder, el polifacético, inquieto e inaudito Jim Morrison; y para quienes Tom DiCillo ha ideado y dirigido este atractivo y notable documental, donde nos cuenta la historia de ambos, enmarcada en aquellos fundamentales, turbulentos años, que tanto significaron para todos: comparsas, impetuosos, renegados, advenedizos, militaristas, asesinos, desdichados, suicidas, equivocados, perdedores… y tantas gentes de buena voluntad.

Con la narración en off de Johnny Depp, voz que conecta de manera natural, y casi diríamos que espontánea, con la realidad y las circunstancias de aquellos años, se nos va ofreciendo la evolución de unos jóvenes que hacían música, opinamos que por placer en primer lugar, y porque no cabía duda de que era la manera de manifestar su punto de vista sobre el mundo desquiciado, y al borde de un traumático holocausto colectivo, que les tocaba vivir.

Y recorremos prácticamente todas las vicisitudes que tuvieron lugar en los años 60, y que va desde el célebre y más que necesario (en el mundo de ahora mismo sigue siendo igual de necesario), “haz el amor y no la guerra”, cuya consecuencia fue la imprescindible —y necesitada— permisividad sexual, del que The Doors, y en especial Jim Morrison, hicieron causa y bandera, hasta el traumático asesinato de John F. Kennedy, que tantos sueños desquició, quebró...

En medio, su forma de hacer música, sus improvisaciones (tan necesarias como consecuentes consigo mismos), sus irrepetibles conciertos; y esa naturalidad para enfrentarse a sí mismos y al público. Y sin olvidar sus contactos con otros músicos de la época, sobre todo con Janis Joplin, una voz que no se olvida fácilmente por sí misma, su actitud rebelde y consecuente, y sus canciones.

Tom DiCillo ha ideado y dirigido este atractivo y notable documental, sobre The Doors, enmarcada en aquellos fundamentales, turbulentos años

Tom DiCillo introduce en el montaje, con acierto, y con sentido de lo que es un documental, algunas filmaciones que hizo el propio Morrison, combinándolas con el material de archivo, que abarca desde 1966 hasta 1971. Con lo que la polémica sobre el valor de unas y otras imágenes, al día de hoy, no debiera tener lugar, porque a la vista está su utilidad, pues conectan con nosotros con espontaneidad y sentido de la historia, dándonos la posibilidad de vivirla de nuevo.

Y esto nos lleva al lado oscuro de esa sociedad americana, que aún persiste, de hipócritas congénitos, redomados falsarios, racistas sin consideración por nadie, meapilas insensibles, rabiosos egoístas, ultraconservadores resentidos y, todos, adoradores cíclicos del dólar. A lo largo del documental los vemos, hasta los escuchamos, y tenemos que soportarlos por partida doble, pues no cabe duda —con gran dolor de nuestra mente y nuestro corazón— que son la columna vertebral de un país que se merecía mejores ciudadanos.

Sí, los hay buenos; y algunos hasta son consecuentes. De ahí que el país haya salido adelante de sus numerosos traumas, que se remontan a la Guerra Civil, o sea, Abraham Lincoln, y continúa hoy con Sarah Palin, bien acompañada del Tea Party, y similares. Sin olvidar, cómo no, a la inefable CIA y sus espías espiándose, cual si de una película del Hollywood tradicional se tratase. Por no hablar de sus enriquecimientos ilícitos (acordaos del crack del 29), y de la crisis que nos han creado recientemente por los mismos o parecidos motivos. Vamos, que no es de extrañar las situaciones en las que se ven envueltos tantos de sus ciudadanos de allí; y como consecuencia, la que han formado en Europa, ¿sus ciudadanos de este lado del Atlántico?

When you’re strange nos aporta un caudal de imágenes reales para entender mejor, diríamos que con más humildad, nuestra presencia en este universo desconocido, cambiante y orgiástico

Volviendo al caso que nos ocupa, está el Rey Lagarto, el apodo de Jim Morrison, que acosado por los que se llaman a sí mismos bienpensantes, y su inestabilidad emocional, le llevan a saltar a un vacío de alcohol y drogas. El resultado es su muerte a los 27 años, en París, donde está enterrado, frustrando algo más que una personalidad y una carrera: una vida que no ha vivido; aunque logró convertirse en icono y mito de multitud de fans, dando lugar al documental que comentamos.

Esto nos podría llevar a comparaciones con otros mitos del siglo XX, pero ateniéndonos a los hechos, concluimos con la excelente aportación de Tom DiCillo para el mejor conocimiento del ser humano, de sus virtudes y debilidades, de sus ángeles y demonios (digámoslo así), para desentrañar un poco mejor el hecho de vivir y comprendernos.

When you’re strange nos aporta un caudal de imágenes reales para entender mejor, diríamos que con más humildad, nuestra presencia en este universo desconocido, cambiante y orgiástico.

Por tanto, recomendamos este documental abiertamente, aunque no sea perfecto. Tal vez es por eso: goza de la imperfección de la que todos estamos hechos, jinetes y extraños.

Escribe Carlos Losada

 Título  When you're Strange
 Título original  When you're Strange
 Director  Tom DiCillo
 País y año  Estados Unidos, 2009
 Duración  86 minutos
 Guión  Tom DiCillo
 Fotografía  Paul Ferrara
 Distribución  Avalon
 Intérpretes  Johnny Depp, Jim Morrison, Jim Ladd, John Densmore, Robby Krieger, Ray Manzarek
 Fecha estreno  10/12/2010
 Página web  www.whenyourestrangemovie.com
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