jueves 24 de mayo de 2012

Última actualización02:14:04 AM GMT

RSS
Usted está aquí: Sin perdón TULPAN (4)

TULPAN (4)

E-mail Imprimir PDF
Tulpan
Título original: Tulpan
País, año: Alemania, Polonia, Suiza, Rusia, Kazajstán, 2008
Dirección: Sergei Dvortsevoy
Producción: Pandora Films, Pallas Film
Guión: Gennadi Ostrovsky, Sergei Dvortsevoy
Fotografía: Jolanta Dylewska
Sonido: Ivan Dumas, Manuel Vidal, Martin Lonek, Olivier Dandré, Williams Schmit
Montaje: Isabel Meier, Petar Markovic
Intérpretes: Tolepbergen Baisakalov, Ondas Besikbasov, Samal Esljamova, Askhat Kuchencherekov, Bereke Turganbayev
Duración: 100 minutos
Distribuidora:  Karma Films
Estreno:
Página web:  http://www.tulpan.com.au/

Los paisajes de la estepa
Escribe Daniela T. Montoya

Los caminos de la distribución son inescrutables. Cuando se cumple un año desde que Sergey Dvostsevoy presentara Tulpan en el Festival de Gijón, precedida por su exitoso paso por Cannes, donde recogió el Gran Premio del Jurado de Una cierta mirada, llega ahora a las carteleras españolas.

Para colmo, muy probablemente, las escasa copias con que cuente la película sólo alcanzarán a cubrir unos pocos cines de capital de provincia. Y, lo que es más grave, su distribución en versión original (son subtitulillos a leer), echará para atrás a más de uno. Para que luego digan que nos gusta la diversidad...

Las escasa copias con que cuente la película sólo alcanzarán a cubrir unos pocos cines de capital de provincia

Comentaba en la crónica del susodicho 46 Festival de Gijón que Tulpan es un "extraordinario trabajo antropológico. Dvortsevoy imprime en cada plano tanta franqueza como extenso es el horizonte de la estepa. Manteniendo los planos, y evitando el montaje cuando basta con girar la cámara, este director diestro en documentales, ahora recrea la historia del joven Asa".  

Recién licenciado en la marina, Asa retorna a su lugar de origen. Rebosante de ilusión, se asienta en la tienda nómada de su hermana mientras espera encontrar la esposa con la que formar su propio hogar. Y, a pesar de la dispersión de la población y la escasez de mujeres en la zona, Asa no tardará en fijarse en una chica, la misma que dará título a la película.

Uno de los méritos de Dvorsevoy en Tulpan es cómo logra, a través de la historia personal del protagonista, hacerse extensivo hasta retratar una forma de vida. La de los campesinos kazajos, cuyas opciones parecen reducirse al cuidado del ganado.

Uno de los méritos de Dvorsevoy es cómo logra, a través de la historia personal del protagonista, hacerse extensivo hasta retratar una forma de vida

Sin condescendencia ni romanticismos, Dvorsevoy mantiene el equilibrio entre la gravedad y la comicidad de las situaciones que se desarrollan en torno a Asan. Desde la rudeza de su cuñado, que quiere deshacerse del joven por considerarlo un lastre; hasta la joven Tulpan (Tulipán) quien, cuando Asan acude a pedir su mano a su padre, ésta arguye que tiene las orejas grandes porque, en el fondo, sueña con escaparse a la ciudad a estudiar y vivir. Y, ante las adversidades, Asan contará con el apoyo moral de su fiel escudero Boni. Éste le dará ánimos y tratará de convencerle de que, lejos de la estepa, hay un futuro mejor. Ese que revelan las revistas.

Probablemente sea difícil volver a descubrir un Dersu Uzala. En parte, porque pocos directores pueden aproximarse a la estela de Akira Kurosawa. Sin embargo, Dvorsevoy logra imprimir a Tulpan un aliento semejante al mencionado clásico de 1975. Empequeñeciendo al ser humano en mitad de la inconmensurabilidad del paisaje, al mismo tiempo de que engrandece su humanidad con la contemplación de sus gestos, sus ilusiones, sus debilidades y, sobre todo, sus esperanzas.

Pero, a diferencia de Dersu Uzala, Tulpan no es la historia de un veterano al que admiran tanto como para querer separarlo de su mundo. Sino que Dovorsevoy nos muestra al joven principiante, entusiasta por demostrar su valía, que planta cara a las adversidades y que, coincidiendo con Uzala, no se concibe fuera de su entorno.

Como 'Dersu Uzala', empequeñece al ser humano en mitad de la inconmensurabilidad del paisaje, al mismo tiempo de que engrandece su humanidad
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner