TROPA DE ELITE (4)

Published on:

tropadeelite0.jpg
Título original: Elite da tropa
País, año: Brasil, 2007
Dirección: José Padilha
Producción: José Padilha, Marcos Prado
Guión: Bráulio Mantovani, José Padilha y Rodrigo Pimentel, basado en el libro "Elite da Tropa" de André Batista, Rodrigo Pimentel y Luiz Eduardo Soares
Fotografía: Lula Carvalho
Montaje: Daniel Rezende
Intérpretes:

Wagner Moura, André Ramiro, Caio Junqueira, Maria Ribeiro, Fernanda Machado, Fernanda de Freitas, Paulo Vilela

Duración: 115 minutos
Distribuidora: Alta Films
Estreno: 18 julio 2008

Los conjurados
Escribe Juan Ramón Gabriel

Mostrar el punto de vista de uno de los contendientes de la guerra que se está desarrollando en Río de Janeiro entre los traficantes de droga de las favelas y la unidad policial creado ad hoc para tal combate es la elección de José Padilha, director, coguionista y coproductor de Tropa de elite.

tropadeelite1.jpgLos miembros del BOPE (Batallón de Operaciones Especiales de la Policía) y el funcionamiento de este grupo paramilitar son el objeto de representación de este controvertido filme. A partir de esta selección, se desenvuelve una crónica no sólo de historia, sino también de intrahistoria.

El prólogo del relato, con un ritmo trepidante, nos sitúa en una secuencia de intersección con las dos partes que estructuran el filme. Este arranque in medias res presenta la incursión nocturna de la policía en mitad de una fiesta que se celebra en un morro (cerro). La resolución de la tensa escena queda en suspenso, pues la acción da un salto hacia atrás de seis meses, flash-back mediante el que se nos muestra los antecedentes que han dado origen a las imágenes prologales.

En esta prolepsis se retrata el corrupto funcionamiento de la policía brasileña a través del proceso de aprendizaje de dos oficiales aspirantes (Matías y Neto), personajes que han protagonizado el breve prólogo. Posiblemente sea la parte más lograda de toda la película, gracias a los toques esperpénticos y a la comicidad que se desprende del retrato de las entrañas podridas del organismo policial.

tropadeelite2.jpgAnte la imposibilidad de cambiar  tal mecanismo corruptor, los dos personajes mencionados deciden aprovecharse de él para suplir las carencias de medios materiales, acción robinhoodesca que desatará la tragedia: el equilibrio en el que se fundamenta la relación policía-delincuencia ha sido trastocado por unos policías que se creen su función de tales.

La historia vuelve al presente del discurso y se ofrece la resolución del prólogo inconcluso. En esta segunda parte, tanto por convicción como por necesidad de supervivencia, los dos policías proscritos solicitan su ingreso en la unidad de élite que les ha rescatado de una muerte segura: la BOPE. Se inicia el proceso de formación  a fin de superar las pruebas para poder ser admitidos en la aristocracia policial contra el tráfico de drogas.

Aquí el ritmo se desfonda, deteniéndose en exceso en la descripción de las humillaciones y sevicias que se han de superar para formar parte de un grupo policial afín a una secta, envidia, incluso, del ejército israelí. Sólo uno de los aspirantes logrará su objetivo.

La voz en off del capitán Nascimento es la autoconciencia del narrador intradiegético que ha elegido el director como punto de vista. Cual nuevo Pigmalión, su voz modula la narración a la vez que se esfuerza por modelar a su sustituto. La intrahistoria que antes se ha apuntado se focaliza en este personaje: en medio de la secuencia inicial, se le comunica que ha sido padre. Este hecho ya le venía socavando su granítica seguridad, al tiempo que lo espolea para dejar la unidad, para lo cual ha de encontrar alguien que lo reemplace.

tropadeelite3.jpgNascimento, narrador y protagonista, debería ser el héroe con el que identificarse, pero el asunto es más complejo: el personaje es un torturador profesional, un combatiente en una guerra sin cuartel en la que sabe que no puede permitirse el menor error, pues su vida le va en ello. Sus razzias en los cerros son para matar e impedir que maten a cualquiera de sus subordinados. Los instrumentos del estado de derecho son un impedimento para la eficacia de su labor.

Aun así, su personalidad y su convicción marmórea empiezan a ser roídos a medida que se avecina el momento de su paternidad. Su estabilidad emocional y mental entran en crisis, viéndose superado por el estrés y ciertos remordimientos de conciencia. Su familia es su punto de apoyo vital y su trabajo la está destruyendo. Aún conserva la suficiente lucidez para intentar evitar su completa deshumanización.

Debido a una de sus incursiones, muere un niño cohetero (el encargado de avisar a los traficantes de la llegada de la policía). La madre del muchacho le reclama que busque su cuerpo y se lo entregue. La compasión que le provoca lo induce a intentarlo, con unas consecuencias funestas para sus hombres: la piedad está vetada en un conflicto bélico.

Este mismo atisbo de humanidad le costará la vida a uno de sus pupilos, cuando intente ayudar a un  menino de la favela.

tropadeelite4.jpg

La inscripción de la voz autorial aparece en una secuencia insertada en la universidad donde Matías estudia derecho. La exposición de un trabajo sobre Foucault suscita un debate entre los estudiantes burgueses, izquierdistas y bienintencionados y el clandestino aprendiz de policía, de origen favelista, negro y fustigador del discurso hipócrita que aprecia entre sus compañeros de estudios. Esta reflexión sobre el poder y la violencia es el eje intelectual sobre el que el director sustenta su punto de vista.

Pues, por un lado, hay un enemigo explícito y obvio (los traficantes de droga), pero por otro, hay todo un segmento de la intelligentsia brasileira, rica y burguesa, que a través de un discurso y una práctica oenegista acalla la mala conciencia de su posición dominante mediante un pacto de convivencia y no agresión con el submundo miserable y chabolista, alma mater de sus suministros de estupefacientes.

El enamoramiento de Matías con respecto a una de estas jóvenes “madrinas”de los desfavorecidos le crea una contradicción de la que se apercibe su demiurgo Nascimento, contradicción que se resolverá trágicamente cuando el conflicto estalle y salpique a todos los implicados.

Nascimento ha esculpido el cuerpo de su joven aprendiz, sólo le resta apropiarse fáusticamente de su alma. La escena final del filme, un contrapicado con cámara subjetiva donde el espectador ocupa la posición del traficante moribundo, señala la asunción por parte de Matias de la ideología de la BOPE, el éxito en su tarea de pedagogo de Nascimento (y su merecida jubilación), así como el desasosiego entre el público que ocupa el patio de butacas.

tropadeelite24.jpg

¿Cuál es la convicción que mueve a estos integrantes de la BOPE? ¿El honor, su incorruptibilidad, su íntimo convencimiento de que se encuentran inmersos en una guerra sin reglas contra una delincuencia que ha minado los pilares sobre los que se asiente un Brasil podrido, que renuncia a utilizar todos los medios a su alcance para extirpar un cáncer que lo está devorando? 

Este cuerpo policial endogámico, sectario, al margen del estado de derecho, de la ley y del respeto de los derechos humanos, parece nutrirse de una moral premoderna, grupal, la propia de la épica, en una sociedad que ha renunciado a encarar su enfermedad; una sociedad dual que no genera tensión sino que convive con ella, donde lo político es el estadio superior, el vértice de un estercolero social que mantiene su estabilidad sobre la hipocresía y la ley de la selva.

Una película, en conclusión, valiente, arriesgada; germinada desde el interior de la sociedad que quiere reflejar y cuyas conciencias pretende aldabear; que cuestiona otros acercamientos al tema de la violencia en Brasil; que se ocupa de la podredumbre física y moral; que muestra el horror e intenta profundizar en los efectos de ese horror; que da cabida a la perspectiva del represor; que huye de un discurso maniqueo sin renunciar a ofrecer un discurso; que molestará a los lectores de páginas internacionales de cierto país y de algún mundo diplomático.

Que tiene algo que decir… y sus imágenes lo dicen.

tropadeelite14.jpg