jueves 24 de mayo de 2012

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Usted está aquí: Sin perdón The Yellow Sea (4)

The Yellow Sea (4)

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La muerte tenía un precio 

the-yellow-sea-1Avalada por el merecido premio a la mejor dirección conseguido en el pasado Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (Sitges 2011) nos llega la coreana The Yellow Sea, y su estreno entre nosotros, aunque se produzca de forma limitada, no puede más que congratularnos, en una cartelera que en épocas navideñas se suele llenar de producciones tan intrascendentes como aburridas (uno tiene la sensación de que, entre gatos con botas y pingüinos que bailan más que al cine parece que vas a un zoologico).

El único pero es que la iniciativa de estrenar atractivas producciones orientales en formato de gran pantalla tiene fecha de caducidad, y aunque el gran trabajo que está llevando a cabo Mediatres a la hora de difundir todo un catálogo de buenas películas está siendo recibido con entusiasmo por el público, en el mes de febrero los trabajos con vitola de finalistas a los Oscar se harán dueños y señores de todos los cines.

Consolémonos pues con este maravilloso thriller de acción que apabulla por su factura impecable y por la contundencia de una historia que arraiga en la acomodada retina del espectador.

Desde luego no se trata de un producto de fácil digestión, sobre todo en lo que a la última parte del metraje se refiere: la hemoglobina salpica cada fotograma y a una escena brutal le sigue otra todavía más salvaje, llegando a rayar límites grotescos.

Pero para el aficionado que disfrutó con propuestas tan radicales como la ya clásica Old boy, de Park Chan Wook, o las más recientes Yo encontré el diablo (I saw the devil, 2010) de Kim Jee-won y The man from Nowhere, de Lee Jeong-beom, esta propuesta le resultará tan atractiva como original en sus planteamientos.

Ahora ya no se trata de un ejercicio de violencia gratuita, aunque algunos puedan pensar lo contrario, sino todo lo que ocurre en ese tercio postrero está más que justificado por una primera parte en la que la exposición de denuncia de una situación, la de la explotación que sufren los norcoreanos que viven en China, nos sitúa en un contexto que justifica todo lo que acaece a  partir de entonces.

Gu-nam, que así se llama el héroe de la función, vive una situación límite. Después de pedir dinero prestado a unos mafiosos para que su mujer pueda emigrar a Corea del Sur, se encuentra con que ésta no da señales de vida ni le envía el dinero necesario para pagar la deuda, mientras se ve amenazado por los usureros y a punto de perder su trabajo de taxista. Desesperado, acepta una oferta que solventará sus problemas económicos, además de permitirle viajar a Corea donde, tal vez, pueda reencontrar a su esposa; a cambio sólo tiene que hacer una cosa: matar a un hombre.

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Durante el viaje y la estancia en su mediapatria, conocerá la patética situación de otros inmigrantes del Norte, condenados a la pobreza, la marginalidad y la explotación. Hasta aquí el drama humano. Como no podría ser de otra manera, nada saldrá como estaba previsto y  nuestro protagonista se verá envuelto en una serie de acontecimientos sangrientos (con fugas al humor tan propias de este tipo de films coreanos) que le arrastrarán a una espiral de violencia incontrolable.

Aquí no hay pistolas ni disparos, pero el uso y abuso de lo que conocemos como “armas blancas” (cuchillos, navajas, hachas…) nos ofrece un espectáculo granguiñolesco de cercenaciones y amputaciones mil. Sí que es cierto que tanto derrame y exceso puede llevar a escandalizar a un público menos avezado en la materia, y que la intensificación de los actos violentos repercute en que la historia se pierda por momentos entre la dispersión de personajes y las maquinaciones más delirantes, pero quien escribe sólo puede atestiguar el deleite y disfrute de toda la platea ante un espectáculo de tal magnitud.

El artífice de tan recomendable trabajo no es otro que Na Hong-Jin, en la que es su segunda película tras la también multipremiada The chaser, de 2008 (Cannes, Sitges y Deauville entre ellos), un debut que dejó boquiabiertos a propios y a extraños al presentarnos un thriller repleto de sorprendentes vueltas de tuerca, convirtiéndose así en una de las cintas más taquilleras en la historia del cine coreano.

Todas las constantes que ya se celebraron en este primer trabajo de su autor aparecen de nuevo y mucho más desarrolladas en The Yellow Sea: a lo largo del film se nos va suministrando de forma paulatina la información y las pistas necesarias para que desgranemos el guión y tengamos la dosis de suspense necesaria para mantenernos en tensión; el ritmo es dinámico y agitado (si bien en algunos momentos pasaremos al cambio de registro en cuanto a género, viendo pequeñas dosis de humor negro) y los personajes están muy bien definidos.

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Si nos referimos a este último punto, el que hace referencia a las grandes interpretaciones que suelen acompañar a las creaciones del realizador treintañero, en este caso nos encontramos con dos actores realmente soberbios, dos auténticas estrellas en ciernes que ya demostraron todo su talento en The chaser.

Por un lado, el flemático pero rocoso Ha Jung-woo, a quien ya habíamos tenido la oportunidad de ver en films tan conocidos para el público coreano como Forever the moment, un drama lacrimógeno que giraba en torno al mundo del balonmano femenino, o The Fox Family, y a quien gracias a su electrizante papel principal en The Yellow Sea ha conseguido tal fama que los directores no paran de rifárselo (este 2011 ha rodado nada menos que cuatro películas, mientras que para el 2012 que comienza ya tiene dos más en post producción.

Pero la verdadera sorpresa de la película es sin duda el villano (hay unos cuantos más, pero este sobresale por su fiereza y crueldad), uno de los mejores y más apuntillados personajes del cine coreano del último lustro; una auténtica fiera que lo mismo se está comiendo una pierna de cordero a dos carrillos que la utiliza como arma mortífera encima de la cabeza de alguno de sus atolondrados secuaces. Kim Yun-seok, quien da vida en el film a Myung-Ga, este auténtico sádico de buen corazón, también ya carga en sus fornidas espaldas con un buen número de títulos, muchos de ellos pertenecientes al género de acción: Tazza: The High Rollers, Running Wild o Running Turtle dan buena prueba de ello.

Ambos consiguen hacer creíble una trama que podría haberse ido de las manos en cualquier momento, dado el alto grado de matizaciones de sus respectivos roles. Hay un momento en el film, en el que refiriéndose al personaje de Gu-nam, llegan a describirlo como alguien al que “por mucho que machaquen no se le puede tener lástima”. Y no es porque no se pueda empatizar con él, es porque es un sujeto más que humilde pero rotundo, fuerte, que no parece necesitar consuelo a pesar de estar completamente desamparado. Y es que además lo está en una situación límite en todos los aspectos vitales, que no tiene otra dirección que tomar que seguir hacia adelante, ejemplificando tanto el drama de la inmigración ilegal, como la situación de los apátridas a causa de leyes fronterizas estúpidas y arbitrarias.

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De todas maneras, y como la perfección en el cine cuesta de encontrar, debemos de poner en el debe de la propuesta la confusión existente entre los nombres de todos los personajes que aparecen a lo largo y a lo ancho del film (y que produce que en ocasiones no sepamos bien quien es quien) y los poquísimos detalles que se nos dan sobre algunos secundarios que pasan por la pantalla como auténticas almas en pena sin oficio ni beneficio.

También se han levantado algunas voces críticas que no entienden lo mal filmadas que están las escenas de persecuciones automovilísticas, cuando en The chaser suponían toda una declaración de principios de cómo rodar una escena de acción e incluso han llegado a afirmar que el final, que aquí no desvelaremos, es inadecuado (como hay opiniones para todos los gustos esperamos que el público acuda en masa a ver el film y pueda sacar sus propias conclusiones).

Otro dato a destacar del film es la presencia de un buen grupo de secundarios que, aparte de ir cayendo como moscas a medida que las distintas venganzas se vayan consumando, aportan su granito de arena en una historia que se sostiene sin ningún problema a pesar del ritmo frenético que se le infunde.

Entre ellos vale la pena distinguir a Jo Sung-ha, quien da vida a Tae-won, el objetivo que el protagonista ha de eliminar a toda costa y que le llevará por la calle de la amargura. A Jo lo hemos visto en comedias del tipo Fly, Daddy, Fly o melodramas como The Peter Pan Formula. En cuanto a presencias femeninas se refiere, hallamos la siempre gratificante participación de Tak Sung-eung, protagonista de la muy aclamada cinta de terror Bedevilled, además de Oh Yun-hong, vista en films como Green Chair o A Day for an Affair.

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Con su relato dividido en capítulos, puede producir la sensación de que el ritmo avanza demasiado paulatino hacia la conclusión, pero en su virtuosismo apocalíptico podemos afirmar sin llegar a equivocarnos que nos encontramos ante una auténtica balada sangrienta (hay quien ya la ha calificado como la nueva Kill Bill) que utiliza los clichés del polar para divertirnos y entretenernos con una narrativa expansiva y generosa a partes iguales.

The Yellow Sea comenzó a filmarse en el año 2009 en Pusan, Corea (donde recibió una subvención bastante cuantiosa), hasta marzo de 2010, cuando el rodaje se trasladó a Yanji, una ciudad de la prefectura de Yambián, situada en la frontera entre Corea del Norte y Rusia, y donde viven alrededor de 800.000 Joseon-Jok.

Existe un acuerdo entre productoras por el que la Fox invirtió una cantidad importante en la producción del film a cambio de tener los derechos a la hora de realizar un presumible remake para las pantallas norteamericanas. Si se diera este caso, el director del film, Na Hong-jin ya ha sido confirmado como la persona que cogería las riendas del proyecto. También se ha hablado de una posible secuela en su país de origen, aunque no se ha concretado nada al respecto.

Por último, reseñar que el film se estrenó en las pantallas coreanas la Navidad de 2010, donde ya se colocó desde el primer fin de semana en lo más alto del box office autóctono. La película vendió la friolera de 815.177 entradas en 726 pantallas y recaudó el 25’2% de todas las entradas vendidas durante este mismo primer fin de semana.

Escribe Francisco Nieto

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Título The yellow sea
Título original The yellow sea / Hwanghae
Director Na Hong-jin
País y año Corea del Sur, 2010
Duración 140  minutos
Guión Na Hong-jin
Fotografía Lee Sung-je
Música Jang Ypung-gyu y Lee Byung-hoo
Distribución Mediatres Estudio
Intérpretes Ha Jung-woo, Kim Yun-seok, Cho Seong-ha, Lee Chul-min
Fecha estreno 05/01/2012
Página web http://www.imdb.es/title/tt1230385/combined

 

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