…Y siguen las metáforas
Primera secuencia antes de los títulos de crédito: un joven ve en la televisión una partida de golf sentado en un sillón, pero en una posición (de brazos) algo forzada. En el salón también se encuentra (aburrida) su mujer. Acaba de acostar a una niña, la hija de ambos. Silencio sepulcral. Está claro: entre la pareja no hay comunicación. La mujer se mueve, anda de un sitio a otro. Se acerca a una ventana donde una abeja zumba y zumba intentado salir al exterior. Pero no puede, la pobre se encuentra encerrada en aquella espesa habitación.
¿Van cogiendo la idea?
La secuencia sigue. La esposa, muy harta del marido, que ni le habla, le suelta la bomba: me marcho de casa, te abandono. El marido salta del sillón, sale disparado hacia la habitación de
Y la mujer, que ni siquiera parece dedicarse a sus labores, dice que sí, que se quedará con él para siempre.
¿Cierre de secuencia?
No, aún queda lo mejor. La niña (que sigue sin despertarse) es colocada, tan bruscamente en la cama como se
Ahora sí se cierra la secuencia para dar paso a los títulos de crédito.
¿Queda todo claro ante tan ingenua como pretenciosa metáfora?
Lo que continúa no hace sino confirmar los temibles presagios de este inicio.
Hay una elipsis que nos lleva a bastantes años después. El mismo salón. Un mismo personaje en la misma actitud, con el brazo colocado igual mientras mira una partida de golf. La mujer, envejecida, hace un puzzle. Silencio total. El hombre mueve el brazo para mostrar que se trata de Robert de Niro. Dugan, para que el espectador lo entienda (incapaz, como se sabe, de leer imágenes), ha puesto al actor que hace de De Niro joven y al verdadero de Niro, en la misma posición. Para que no haya dudas por si no bastara la clásica peca made in este actor.

El director opta por la elementalidad total.
Mientras el personaje de De Niro va a su trabajo en coche escuchamos emisoras de radio que se entremezclan y lanzan a diestro y siniestro mensajes religiosos. ¿Qué tiene que ver eso con lo anterior? Lo ignoramos. A continuación sabremos cuál es el trabajo del protagonista: es un oficial de prisiones encargado de estudiar los casos de los presos para ver si obtienen o no la libertad provisional.
A De Niro le faltan unos meses para jubilarse. De su única hija, aquélla que estuvo a punto de tirar por la ventana, sabremos algo, poco (eso sí, al final saldrá para poner la guinda en una conversación con su madre), tan sólo que se ha divorciado, o sea que ella sí se ha ido de casa. Además tiene, como sus padres, una hija. Nuevos tiempos, nuevos comportamientos. No está claro, que la cosa vaya por ahí.
Curiosamente, en la oficina, en su trabajo este personaje no parece nada violento. En la oficina le dejan caer lo de su afición por el golf. Otro de los sinsentidos de esta película que quiere parecer importante pero que es una auténtica chapuza.
Curran nos había regalado, o aburrido, un filme anterior, literario, y tan falto de sentido, aunque menos que éste, como era El velo pintado. Eso sí, se cree que su filme es un ejemplo de denuncia de su país. Nada menos que dijo: “al llegar Obama a la presidencia muchos nos sentimos felices, pero en ese momento comenzó la ira de la extrema derecha religiosa de los Estados Unidos, la cuál reivindica a Dios como su aliado en la escena política americana. La frontera entre la religión y la ideología política es allí muy delgada”.

Concluyó diciendo que “ésta es una película casi inacabada”. Su idea de inacabada se promueve en función de que no existe un claro final. Como si las películas lo tuvieran. El final de un filme no es sino el cierre momentáneo de una historia que seguiría y seguiría… al igual que la vida.
No, la película de Curran, diga él lo que le apetezca, no va de nada. Sus intenciones serán esas, pero la realidad es muy otra.
El personaje de De Niro tiene que estudiar un último caso, el de un tal Stone, interpretado con los tics habituales por Edward Norton, y que quiere salir de la cárcel para poder vivir con su mujercita, Milla Jovovich. Lleva no sé cuántos años y siente deseos por esta seductora mujer con la que ni siquiera (no deben producirse allá) tiene ningún encuentro íntimo en la trena.
Lo demás se ve venir. El cebo para la condicional será la mujer de Stone (¿alguien le habrá dicho alguna vez a esta actriz lo malita que es?). Y claro De Niro cae como un colegial en las redes de
Para remate, Stone en prisión empieza a leer libros de religión hasta que se encuentra con las enseñanzas de un gurú, apóstol del silencio interior. No vea, oiga, lo que es este conglomerado que lleva a Stone a adentrarse en sí mismo dentro de la prisión.
Una secuencia para el recuerdo, por su absurdo planteamiento, en cuanto a la imposibilidad de los tiempos en los que se desarrollan tales tramas: Stone, por necesidades de guión, es trasladado (¿de noche?) a la enfermería porque no come. En paralelo vemos cómo De Niro no puede dormir. Y cómo la mujer llama a casa de De Niro para hablar… al contestador. Alternancia de planos de unos u otros sitios (insisto que fuera de la cárcel es de noche mientras que dentro debe de ser de día) para llevar al instante en que un recluso es asesinado por otros frente a Stone (del otro lado de una reja

Rodada al estilo televisivo, con abundancia de planos y contraplanos, muestra casi sin error, que De Niro y Norton no se encontraron en el rodaje. No es nada nuevo. En varios rodajes anteriores ha ocurrido, como en una película en la que trabajaban Michelle Pfeiffer y Robert Redford (Íntimo y personal de Jon Avnet) o en otra (Heat de Michael Mann) en la que intervenían Al Pacino y Robert De Niro.
Lo divertido del caso es que Curran también afirma que el personaje de De Niro se hace violento cuando conoce a la mujer de Stone. Afirmación que se desmonta si recordamos la secuencia narrada al comienzo de este artículo y que corresponde a la juventud de tal personaje.
Stone es una película muy floja cuya idea queda anulada por una narración sin fuerza, unos personajes sin vida y una historia dominada por esas buenas intenciones que no van a ninguna parte.
El final termina por rizar el rizo. Abandonado, al fin, De Niro por su mujer, se jubila e intenta soltarse el pelo tratando de ligar con una de sus compañeras (por cierto, no le hemos vuelto a ver viendo ninguna partida de golf) para al final, como es lógico, por malo, se quede solo encerrado en su habitación donde para que no falte nada ¿qué creen que puede ocurrir…? Lo han adivinado, se escucha el sonido característico de una avispa que zumba y zumba encerrada en su prisión.
Escribe
| Título | Stone |
| Título original | Stone |
| Director | John Curran |
| País y año | Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 100 minutos |
| Guión | Angus MacLachlan |
| Fotografía | Maryse Alberti |
| Distribución | Filmax |
| Intérpretes | Robert De Niro, Edward Norton, Milla Jovovich, Frances Conroy, Enver Gjokaj |
| Fecha estreno | 22/10/2010 |
| Página web | www.stonemovie.com |
| < Prev | Próximo > |
|---|
STONE (1)







