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Continuar caminando
Escribe Daniela T. Montoya
La penúltima película de Hirokazu Kore-Eda, Still Walking (Aruitemo aruitemo, 2008) narra una tradicional reunión familiar. Como cada verano, la familia Yokohama se reúne con el fin de conmemorar al hijo fallecido. En su memoria, se repiten los rituales de reencuentro en el hogar familiar, preparativos y el acto de celebración.
Cada año acontece de la misma manera (de ahí la cualidad de rito, para que se cumpla su función de reactualización). Pero ya van 15 años, los padres ya son abuelos, y los hijos son padres de una nueva generación. Los tiempos han cambiado, al mismo tiempo que la estructura de la familia. Sin embargo, el peso de la tradición obliga a continuar repitiendo un reencuentro que (quizás) ha perdido su sentido original.
Cosas de familia
En distintas entrevistas, afirma Kore-Eda que lo que le motivó a hacer Still Walking fue la reciente muerte de su madre. En unos años, el director japonés se quedó sin padres y con ganas de resarcirse de algunos (des)encuentros familiares. El resultado, una película que respira tranquilidad, a pesar del resquemor interno de alguno de los personajes; que está repleta de luz, aunque su detonante sea una defunción; y se abre al diálogo, aunque lo esencial no precisa de palabras para ser expresado.
Pero Kore-Eda no sólo habla de las difíciles relaciones familiares. La experiencia familiar que recoge en Sitll Walking puede hacerse extensible a una sociedad aferrada a unas costumbres ancestrales en la que el honor y la cordialidad son los pilares básicos.
En Still Walking se inicia el día con la llegada de los hijos a la casa familiar. Ella, divorciada y con dos hijos, viene con su nueva pareja. Él, "ejecutivo 24 horas" de una gran empresa, aplaca con éxito económico el hastío que siente su padre hacia él -por no haberle emulado en la profesión de médico-. Ambos, hija e hijo, son causa de vergüenza y frustración paterna. Más aún si se comparan con su modélico hermano. Pero éste último falleció. Hace ya quince años. Ahogado, tras salvar la vida a otro muchacho que también les visita anualmente. Como de costumbre...
La temática familiar, y su tratamiento atento y pausado, lleva a muchos a encontrar en Still Walking parecidos con el estilo de Ozu. Pero Kore-Eda pasa de puntillas sobre tales afirmaciones y, por el contrario, sí confirma haberse inspirado en la técnica de Naruse. Concretamente, en cómo capta las relaciones que se despliegan en el espacio, mostrando las conexiones que existen entre las distintas estancias de la casa. También se disocia del "paradigma Ozu" por la percepción que tiene de la familia y, asociada a ésta, las costumbres heredadas por tradición.
Quince años atrás...
...El padre de familia era un respetable médico; su mujer, la abnegada ama de casa; y uno de sus hijos, el perfecto heredero, les llenaba de gozo cada vez que comunicaba sus excelentes notas como estudiante de medicina. Pero estos años de felicidad quedan eludidos. No se muestran ni siquiera en elipsis (tampoco hace falta), ya que en los comentarios que hacen y las acciones que realizan queda el poso de los sueños truncados.
Ahora, el cabeza de familia soporta la jubilación encerrándose en su bureau casero, recordando lo que pudo haber sido y llorando por el presente al que han llegado sus hijos y él mismo.
Still Walking guarda similitudes narrativas con Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t´aime, 2008) al iniciar el relato sobre un hecho cuya causa no es desvelada (pero tampoco ocultada) hasta la mitad del metraje. Pero en el caso de Kore-Eda, el recurso de la intriga (y el retrato psicológico) es prescindible ya que prioriza captar el estado anímico e incomunicativo de los miembros de una familia que, además, representan dos generaciones contrapuestas.
Por ello, podemos encontrar paralelismos con Still Walking, en títulos recientes como el documental 24 City (2008, Jia Zhang-Ke) o, incluso, la película de inminente estreno en salas La caja de Pandora (2008, Yesim Ustaoglu). Las tres, de forma más poética, prosaica o narrativa, contraponen cómo sus protagonistas han absorbido (o no) los vertiginosos cambios sociales que ha provocado la hipertecnificación y de qué forma los sujetos modernos pueden (o no) dialogar con lo que fue su pasado.
¿Qué pasa cuando "el hombre", por antonomasia identificado con su trabajo, se queda en paro o es jubilado? O ¿qué sucede cuando el marido de tu hija ya no es el padre biológico de tus nietos? En realidad, tampoco tiene por qué pasar nada y, sin embargo, sí que aparecen pequeños contrastes cuando se persiste en repetir lo habitual, lo que se hacía cuando eran pequeños. Por ejemplo, un pijama o un cepillo de dientes, objetos ligados a la intimidad, pueden utilizarse para denotar el cuidado materno, pero éste puede ser excesivo si se trata de un niño de cuarenta años. Mientras que el teléfono móvil, tótem de la comunicación, puede ser el aliado perfecto para disimular la incomunicación y la pérdida de un rol social activo.
Rituales de la modernidad
En sus películas, Kore-Eda parece reincidir en el desafecto. Muertos, olvidados o solitarios están presentes en Nadie sabe (Nobody Knows, 2004), Hana (2006), la propia Still Walking y hasta en su último filme presentado en Cannes, Air Doll (2009). Sujetos que no parecen haber encajado demasiado bien las rutinas de la modernidad. Pero que, sin embargo, también se muestran cansados con las tradiciones.
La familia de Still Walking, aunque muestre hastío en la reiteración del fúnebre aniversario, seguramente volverá a repetirlo al año siguiente.
Una vez más, se reunirán un domingo de verano. La abuela se pasará horas en la cocina preparando los manjares tradicionales y, al mismo tiempo, tratará que sus hijas hereden el conocimiento y la forma de hacer pervivir las costumbres. El abuelo, una vez más, añorará en solitario al hijo pródigo que nunca más volverá. Los hijos, una vez más, tendrán que afrontar cómo se pone en cuestión su rol de padre y cabeza de familia. Una vez más, recibirán cortésmente al joven por quien murió ahogado su hijo y hermano. Y, una vez más, la abuela resarcirá los fantasmas familiares agasajando al invitado hasta humillarlo por no ser merecedor del sacrificio que hizo su heredero cuando le salvó.
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STILL WALKING (3)








