Honestidad brutal
Brandon un joven que vive en la ciudad de Nueva York, aparentemente no tiene ningún problema pero sin que casi nadie se dé cuenta es adicto al sexo en todas sus vertientes.
El filme es un crudo retrato de la adicción al sexo, mostrada en primera persona, sin tapujos ni edulcorantes, que herirá la sensibilidad de aquellos que esperen un filme al uso. Golpea y aparta tajantemente la palabra pudor de su horizonte abrazando el minimalismo y la aspereza.
Steve McQueen se muestra como un realizador valiente donde los haya, exponiendo el lado oscuro de la vida, ese que muy pocos cineastas se atreven a afrontar y aún menos en el comienzo de sus carreras. Siendo poco frecuente incluso para veteranos hacerlo de un modo tan fresco y natural como el de Shame.
McQueen nos trasporta al mundo de los defectos humanos, ese del que se huye en los premios dirigidos al gran público –por no hablar de la tan temida palabra sexo— y generalmente poco agradecido.
La apuesta del guionista y director podría haberse tornado en el más espectacular de los fracasos, pero arrojándose al agua con todo su equipaje consuma un filme redondo. Saliendo en este caso muy bien parado, dado que Shame cuenta con una narración exquisita, la música encaja como un guante y si se observa plano a plano no sobra ninguno. Cada escena está pensada y penetra más y más en la psique de sus protagonistas, hasta dejarlos desnudos ante el espectador, no solamente de modo literal.
El total protagonismo de Brandon se ve aderezado con la presencia de su hermana Sissy, la siempre estupenda Carey Mulligan, personaje imprescindible que ayuda a completar el retrato del personaje interpretado por Michael Fassbender. Forman un tándem perfecto, completando una ya de por sí redonda película. El actor alemán encarna a Brandon con atroz realismo, las escenas más dramáticas no requieren más que de un primer plano del actor para transmitir todo lo que el director pretende. En cuanto a la joven actriz poco le queda por demostrar tras salir airosa de una escena de casi cinco minutos compuesta solo por su voz y cara.

Aunque la temática principal sea la adicción al sexo de su protagonista, Shame invita también a recapacitar sobre el matrimonio y la poca relevancia que posee para algunas personas. ¿Es peor la actitud de un soltero que no miente a sus amantes o la de un casado que busca aventuras fuera de casa?
En todo caso McQueen se focaliza en la parte oscura de la humanidad, no hay ningún caballero de brillante armadura que acuda al rescate de nadie y los tan de moda héroes no tienen cabida en una cinta repleta de todo aquello que se pretende ocultar dado que puede ocasionar vergüenza.
Shame trata de personas, no de personajes y no pretende agradar ni tampoco herir, solamente manda numerosos y enmarañados mensajes. Resulta inspirador encontrar a un cineasta que lo que busca es transmitir, no aleccionar, sus impresiones sobre un mundo lejos de lo ideal.
Un triunfo para Steve McQueen cuyo trabajo no pasa desapercibido, dejando una turbadora huella imposible de borrar. Arranca con ímpetu pedazos del interior del ser humano en tiempos en los que parece solamente atañer la fachada.
Escribe Sonia Molina

| Título | Shame |
| Título original | Shame |
| Director | Steve McQueen |
| País y año | Reino Unido, 2011 |
| Duración | 97 minutos |
| Guión | Steve McQueen y Abi Morgan |
| Fotografía | Sean Bobbitt |
| Música | Harry Escott |
| Distribución | Alta Classics |
| Intérpretes | Michael Fassbender (Brandon), Carey Mulligan (Sissy), James Badge Dale (David), Nicole Beharie (Marianne) |
| Fecha estreno | 17/02/2012 |
| Página web | http://www.foxsearchlight.com/shame/ |
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Shame (4)








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