La sección femenina
Evidentemente, eran las señoras de
Lo dijo en 1943, y aún hoy alguien quisiera que siguiesen vigente, desde el actual papa Benedicto XVI a tantos dirigentes, políticos o no, que ocultan sus intenciones. Y en Señora de se dicen otras lindezas que dijo, que sonrojan, pero entonces eran ley. Sin embargo, como éste no es el caso, ni estamos para eso, de momento, pasamos a analizar este curioso e interesante documental de Patricia Ferreira.
Aunque sin olvidar al Frente de Juventudes, creado por José Antonio Primo de Rivera, y donde se educaba, repetimos, educaba (con campamentos al estilo militar incluidos), a los varones, que “éramos portadores de valores eternos”, en los principios del llamado Movimiento Nacional. Y había una asignatura, obligatoria en todas las escuelas e institutos, Formación del Espíritu Nacional, y que si querías aprobar debías saberla prácticamente de memoria, como si del Catecismo se tratase, que también. Para que luego, algunos aún hoy, hablen de educación dirigida.
Y aún falta el documental que ponga al descubierto tales falacias y misticismos patrióticos, dignos del mismísimo Adolf Hitler; claro que en él se inspiraron ambos hermanos, con gran aquiescencia del que se nombró Caudillo.
De momento tenemos Señora de, y digamos que su orientación e intenciones nos parecen adecuadas, y en muchos momentos necesaria, sobre todo desde el punto de vista histórico, para situar a la sociedad de entonces en su sitio, aunque le falte mordiente al explicar cómo se compaginan los intereses políticos y religiosos con las necesidades de las mujeres. Y ahí surge la contradicción de Pilar Primo de Rivera, de su hermano, del Caudillo y de todos cuantos quieren dominarnos.

Ateniéndonos a los hechos, no todo fue siniestro en
Lo demás, estupideces ideológicas y sumisiones varias, queda muy bien explicado en Señora de, sobre todo lo relacionado con las mujeres pecadoras (la tremenda historia con que se inicia, realmente patética, más que nada por las veces que sucedía), y la situación social a la que eran obligadas, creando numerosas frustraciones, que la mayoría ni siquiera sabían que las tenían, tales eran las enseñanzas que les inculcaban desde púlpitos sociales y religiosos, plenos de oscurantismo, medias verdades y tergiversaciones constantes sobre la naturaleza del ser humano.
Las mujeres que hablan nos parecen conscientes de lo que dicen, de por qué lo dicen, y hasta de por qué callaron. Son sinceras con precaución, con ese miedo al pasado que aún no han perdido. Y es que en el fondo entendemos que ya no pueden hacer más, porque la vida se les ha ido pasando y ellas no la han podido vivir según sus esperanzas, deseos y sueños, sobre todo en algunas, que lo dicen claramente.
En cuanto a la socióloga que interviene con bastante pulcritud ante las cámaras, le falta ironía, retranca y ese toque sensible para hacer constatar algo más que unos hechos suficientemente probados, y llegar a una conclusión bastante obvia: si se intenta manipular a la historia, la verdad termina sabiéndose, aunque no sea a gusto de todos, pues al no haber suficientes imágenes que lo constaten, salvo las demostraciones sindicales con pololos, cada uno intentará hacer ver a los demás que es él quien tiene razón, y los otros, pues equivocados que están. Vamos, como la vida misma.

Lo mejor de este documental es su sencillez y dejar siempre a las trece mujeres finalmente escogidas, del medio rural y urbano, entre 60 y 80 años, lógicamente, que digan sus opiniones sin intervención de un tercero, pues así su testimonio queda más natural. El hecho de que se hayan escogidos casi todas en Galicia es coherente, pues refleja una situación consecuente con las vivencias generadas en la dictadura, que por allí parecía más cercana. El montaje alterna, casi con idoneidad, sus planos con el interior y exterior que las acoge y rodea.
Por todo lo dicho, Señora de bien merece verse, pues aparte de los testimonios recogidos, está la intención de Patricia Ferreira, así como de la productora y coguionista Carmen I. Rábade, y la de cuantos intervinieron en la consecución del proyecto —que se gestó en unos tres años— de dejar constancia de situaciones y necesidades que fueron tenidas por naturales en su tiempo, pasaban desapercibidas, y que la mayoría de los hombres ni se dieron cuenta, o no les convenía; y que al final resultaron falsas y perjudiciales para quienes las vivieron.
Hacen falta películas así, incluso con más determinación, enfrentando los hechos consigo mismos, y dejándonos de falsos temores, infundados por supuesto, ante una historia ya pasada. No es preciso reescribirla, pero sí colocar a cada cual en su sitio, con sus ideas y las consecuencias que tuvieron al aplicarlas. Todos saldremos beneficiados, pues aprender de nosotros mismos, sobre todo de errores y disparates, nos llevará a un entendimiento cabal de nuestros actos y sus motivaciones.
Y el cine, sus películas de todo tipo y duración, y para verse en todo tipo de pantalla, debe contribuir para que la realidad sea mejor asimilada y comprendida.
Escribe
| Título | Señora de |
| Título original | Señora de |
| Director | Patricia Ferreira |
| País y año | España, 2009 |
| Duración | 78 minutos |
| Guión | Carmen I. Rábade, Patricia Ferreira, María Salgueiro |
| Producción | Rita Romero |
| Distribución | Pirámide Films |
| Intérpretes | Asunción Fernández Pico, Josefa González Rey, Carmen Osuña Castelló, Filomena Fraga Rey, Concepción Gómez Rocha, Romana San Luis, María del Pilar Pets Failde, Segunda Portabales Pombal, Ana María Blanco Gómez, María García Álvarez |
| Fecha estreno | 05/11/2010 |
| Página web | http://www.piramide-films.com/senora%20de.html |