jueves 24 de mayo de 2012

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Scream 4 (3)

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¿Cuán “meta” se puede ser?

scream4-0Enfrentarse a la crítica de Scre4m no es tarea fácil aunque algunos piensen que esta afirmación es absolutamente gratuita. Y sí, escribimos Scre4m para respetar la concepción de su título y para hacernos los modernos, porque es lo que la cinta pretende ser, una actualización del propio concepto generado hace ahora unos catorce años, cortesía de la mente sesuda de Kevin Williamson.

Afirmamos que no es tarea fácil por varios motivos. Porque cuando uno atiende Scre4m no sabe si, veamos las opciones:

a) Enfrentarse a una cuarta entrega de una saga que murió hace años y cuyos die-hard fans estaban esperando hace ídem (en parte, por culpa de unos insistentes rumores en la red que afirmaban que la franquicia estaba destinada a su vuelta).

b) No sabe si considerar Scre4m como un reboot (término utilizado varias veces en pantalla y que podríamos traducir como ‘relanzamiento’ con todas las de la ley).

c) Tampoco sabe si creer que se trata de un remake disfrazado (aspecto que la cinta se encarga de aclarar que no es el tema, aunque podría serlo por reverberar el filme seminal de manera harto perceptible).

d) Se puede suponer que es una simple operación de marketing que ha servido para revitalizar las carreras de los implicados (esto lo retomaremos más tarde).

e) Pensar que se trata de una película más de terror adolescente sin mayores implicaciones.

f) O si... horror de los horrores, ¿puede tratarse de un producto que aúna todos los aspectos mencionados?

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Entrando en el “meta”…

Por partes. Si se tratara de considerar a Scre4m como una cuarta entrega de un slasher al uso, entonces podríamos afirmar (y con pocos miedos a equivocarnos) que estamos ante el cuarto mejor capítulo de cualquier saga de terror teenager de la historia del cine.

No porque Scre4m sea ninguna obra maestra, sino porque tiene la suficiente inteligencia como para retomar el concepto original de la serie, llevarla al extremo de la parodia y resultar simpática, entretenida y multi-referencial.

Es decir, lo que ninguna cuarta entrega anterior de cualquier franquicia terrorífica había logrado antes. Básicamente, por ser productos paupérrimos que ni siquiera contaban con un guión mínimamente decente, por no hablar del concurso de intérpretes o de directores que fueron elegidos por la baja estofa del cheque que les era entregado para la labor.

Si se trata de un reboot, o relanzamiento, o cómo se le quiera llamar, el filme consigue aprobar. Quizás no sobresalientemente pero sí holgadamente, por la sencilla razón de que posee sobradas capacidades como para lograr ser autopárodica, hilarante y alambicada en sus planteamientos.

Eso sí, en este caso, se plantean dos cuestiones. Para empezar, el filme es más rico cuantas más veces se hayan atendido sus entregas anteriores, lo que sólo puede ser objeto de culto y conocimiento para esos acérrimos seguidores de la saga que han revisionado una y mil veces los anteriores capítulos (y menos mal que este humilde escriba ha podido apreciar la casi plenitud de sus guiños porque se encuentra confesadamente dentro de este grupo freak). Además se plantea otra cuestión: es cierto que el filme suena a déja vu al cabo de unos años llevado con digno esmero pero... ¿hasta cuando funcionará el concepto planteado por Scream (la saga completa, decimos ahora) sin llegar a alcanzar un estado de coma?

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Podría ser considerada un remake, no porque lo sea, sino porque reconstruye las piezas que dieron el pistoletazo de salida a la trilogía en 1996 para que una nueva generación de adolescentes dispuestos a morir reviva, casi cronómetro en mano, las secuencias hoy clásicas que conformaron la primera parte de la trilogía. Perdón, tetralogía hasta el momento. De hecho, estamos convencidos que esta chulería de poner Scre4m es otra alusión al hecho que estamos ante una vuelta de tuerca (“meta”, claro) al primer filme, puesto que se pronuncia de igual modo aunque todos tengamos en mente que el dichoso 4 está incrustado en el epígrafe.

Sigamos. Si hablamos de Scre4m como una película más de horror adolescente, supera claramente a sus partenaires en los últimos años. No sólo propone un juego sagaz de referencias, menciones, citas y metalingüismos varios, dignos de una compleja deconstrucción cinematográfica, sino que logra que el interés y la mente del espectador no decaigan en su funcionamiento ni se dejen llevar por el mero cuchillo que se dedica a sus quehaceres.

Eso sí, adolece de todos los lugares comunes que una cinta de terror posee por naturaleza del género: la protagonista (Sidney Prescott, o Neve Campbell  para el caso) no parece aterrorizarse demasiado ante el nuevo acoso y derribo del asesino en cuestión; tampoco se observa ningún funeral pese a estar viendo una masacre de proporciones elevadas; ni tampoco parece que las reglas del cine de terror amedrenten a sus protagonistas y los inhiban de presentar ciertas actitudes que claman a gritos un buen asesinato.

Pero claro, una cinta de terror concebida para el disfrute de la audiencia objetivo no se detendrá en estas “pequeñeces”, y menos si se trata de parodiar el propio género.

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¿Meta-marketing?

Como habíamos apuntado, también puede ser una operación de marketing redonda por varios motivos. Los seguidores de la saga estaban esperando hace años que la serie volviera a renacer. De hecho, productores y el propio guión anuncian que estamos delante de una nueva trilogía, pues es el inicio de una nueva década, una nueva generación de víctimas y un nuevo porrón de reglas que deben ser interiorizadas para el beneplácito del respetable.

Otro motivo puede ser que los creadores originales de la saga, es decir, Wes Craven y Kevin Williamson, no estuvieran en sus mejores momentos. El primero se ha dedicado a producir remakes (excelentes, eso sí) de sus filmes ochenteros (léase La última casa a la izquierda o Las colinas tiene ojos), además de dirigir alguna que otra cinta. Vuelo nocturno era una película meritoria de voluntaria serie B; pero su último artificio, My soul to take, ni siquiera ha logrado estreno en España, por ser un despropósito absoluto, cuyas ideas tenían buena base aunque rodadas con una falta de inspiración tediosa por parte del mítico realizador. El segundo, Williamson, hacía tiempo que andaba desaparecido.

Por lo que respecta a los actores originales de la serie, Neve Campbell no quería volver a ser la víctima protagonista de la saga, más que nada porque podía más su voluntad de ser bailarina profesional. Ha tardado más de tres años en aceptar la oferta para volver a ser Sidney Prescott, la eterna superviviente que le da sentido a esta tragedia griega con genealogías de tendencias homicidas. En cuanto a Courteney Cox, contenta con el buen hacer de su serie Cougar town, no necesitaba un rescate inmediato pero tampoco obtenía un papel significativo en el celuloide, lo que siempre otorga cierto caché. El que sí lo necesitaba era su marido, David Arquette, a quien no veíamos comercialmente desde la última entrega de la saga (téngase en cuenta que han pasado diez años desde entonces).

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Además, la nueva cinta es la excusa perfecta para que un variado elenco de estrellas adolescentes norteamericanas desfilen por la gran pantalla. Ciertamente es un placer para el aficionado al género terrorífico y a la cultura de masas yanqui contemplar su riqueza en cuanto a cameos cinéfilos.

Visto lo visto, ¿quién es capaz de aseverar lo que supone una nueva entrega de una serie de terror que tuvo su momento en los últimos años de la década de los 90? Al fin y al cabo, es la única saga-slasher que ha conseguido lo imposible: que todos los componentes originales no se desvinculen de las sucesivas matanzas y se reencuentren en una especie de baile de graduación de la propia franquicia.

Nunca antes habíamos atendido tamaña reunión. Tampoco antes había funcionado tan bien en cuestiones de diversión, inteligencia y fuerza de voluntad para revitalizar una concepción que bien podría haberse agriado. Por lo tanto, ¿qué es Scre4m?  

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Scre4m es...

A ciencia cierta, nadie lo sabe. Y esto es uno de esos juegos malabares (y “meta”) que hace la cinta con su propia existencia.

Para empezar, en un prólogo que demuestra que el arrojo ensayístico de ideas vale más que una película de terror al uso, las primeras frases de la pieza atienden a otra cuarta entrega, la de Saw, la cual tiene siete partes, al igual que la saga filmada en la cinta, Stab (o Puñalada).

Continuando con ese ejercicio de metalingüismo, también se reproduce el asesinato de la primera entrega en la primera secuencia y que volverá a ver representado en otras dos ocasiones y de distinto modo... Y así hasta alcanzar un nivel autorreferencial que riza un rizo extremo nunca antes visto en un filme de estos parámetros (y quizás en ningún otro género, ¿es posible?).

Sólo por este guión elaborado y cavilado hasta el último detalle de la meta-auto-alusión exacerbada y una dirección elegante de Craven, Scre4m ya merece un puesto de honor el cine de terror de los últimos años. Una frase del filme, rezando esa constante reflexión introspectiva, advierte: “¿Cuán meta se puede llegar a ser?”.

Si atendemos al filme en sí mismo, podríamos decir que se trata de una cinta funcional de terror, con momentos menores (la secuencia del parking no está a la altura de otras, por ejemplo) y con pasajes memorables (la secuencia de inicio ―meta, cómo no― es soberbia, efectiva y tensionada, a la par que desternillante), mientras que la ¡doble! secuencia final (con un final alternativo, según advierte uno de sus protagonistas) es simplemente brillante.

Ha salido, en efecto, de una mente retorcida y muy ingeniosa que decide retroceder varios años para traer de vuelta lo que la semilla de la saga dio de sí misma. Eso sí, la secuencia final doble ocupa tranquilamente más de una tercera parte del metraje total.

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Quizás el mayor problema que se le pueda achacar a Scre4m es que, ay, no es una cinta de terror verdadera o, por lo menos, no satisface tanto a nivel de slasher, aunque esta vez tengamos más muertes y más acuchillamiento sanguinario. Sí, en cambio, se lleva el premio por construir un laberíntico juego de espejos que resulta sensacional si se analiza en profusión. Incluso nos atreveríamos a decir que un escrutinio minucioso de todas las frases, narraciones transversales y apuntes académicos ocultos merecería ser llevado a cabo para cavilar la verdadera magnitud de este ejercicio de reflexión fílmica.

Lo que queda en mitad funciona a tiempos alternos. Combina escenas inspiradas con otras que se dedican a la disección de las reglas que debe ofrecer el cine de terror moderno, a la par que se intentan introducir las nuevas tecnologías como motor de la acción aunque tampoco lleguen a casar absolutamente con la función.

El resto de temas ya son todo un clásico en la serie: la obsesión por la fama, la lacra familiar, la negligencia de la juventud actual, la necesidad de estar permanentemente conectados con los medios, el periodismo amarillo o el arribismo por la acumulación de méritos.

Pero lo que verdaderamente es Scre4m es una vuelta al pasado, quizás nostálgico, en la que lo que importa es el traslado de los personajes originales a su localidad natal, cinematográficamente hablando.

Y es que los personajes siguen teniendo el appeal de hace años: Dewey sigue siendo el policía entrañable (ahora sheriff, para más burla del carácter), Gale sigue siendo esa periodista implacable y pizpireta (ahora en horas bajas) y Sidney sigue siendo la reina del baile de sangre aunque aquí parezca un poco más apocada e inmune a los miedos que provoca Ghostface (¿quizás sea una preparación para futuras entregas o es que la muchacha ha rodado Scre4m con mayor desgana?). Pero sin ella, claro está, no sería lo mismo. Ya lo advierte la infame protagonista: “¡No j**** al original!”.

Escribe Ferran Ramírez

 Título  Scream 4
 Título original  Scream 4
 Director  Wes Craven
 País y año  USA, 2011
 Duración  111 minutos
 Guión  Kevin Williamson
 Fotografía  Peter Deming
 Música  Marco Beltrami
 Distribución  Wide Pictures y Universal Pictures International Spain
 Intérpretes  Neve Campbell, David Arquette, Courteney Cox, Emma Roberts, Hayden Panettiere, Rory Culkin, Anthony Anderson, Kristen Bell, Marielle Jaffe, Marley Shelton, Anna Paquin, Adam Brody, Alison Brie
 Fecha estreno  20/04/2011
 Página web  http://www.widepictures.es/scream4/
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