Hay esperanza para la comedia teen
El segundo filme como director de Will Gluck, y primer guión llevado a la gran pantalla de Bert V. Royal, parece cualquier cosa menos la obra de un novato. Rumores y mentiras es, pues no pretende ser otra cosa, una comedia de instituto, de esas que narran lo tortuosa que es la vida del adolescente cuando no ocupa los puestos más altos de la escala social del high school.
Afortunadamente, las preocupaciones del filme van más allá de las paredes de un instituto, para trazar una crítica de la fuerza del bulo y la exposición de la vida privada que, puesto que no renuncia al género al que pertenece, defiende la honestidad y el “ser uno mismo”, eslogan manido pero siempre agradable de escuchar en este contexto.
Olive es buena estudiante, razonablemente feliz e invisible a los ojos de sus compañeros… Esto es, hasta que se corre por el instituto un rumor sobre su supuesta pérdida de la virginidad y se convierte en el “zorrón” del instituto. Lejos de hacer de esto una tragedia, Olive decide asumir esta nueva reputación inspirándose (¡oh, casualidad!) en el libro que están leyendo en clase: La letra escarlata. Pero no se engañen: Rumores y mentiras no es una adaptación de la novela de Hawthorne. En la vorágine de rumores que engendran otros rumores sobre Olive, que gana en fama lo que pierde en prestigio, y mientras trata de ayudar por el camino a sus compañeros menos afortunados, la protagonista comprobará en sus propias carnes si realmente es mejor, como dice el refrán, “que hablen de ti, aunque sea mal”.
Si el debut de Gluck, Fired Up (que en España fue directa a DVD) giraba en torno a dos jugadores de fútbol sin otro objetivo que perseguir animadoras, en esta segunda ocasión el director se mantiene en el entorno del high school americano, aunque desprendiéndose de algunas figuras tópicas.

La protagonista, Olive (Emma Stone), no es popular, pero tampoco es una perdedora consumada; su antagonista no es una animadora, sino Marianne (Amanda Bynes), una joven cristiana que aspira poco menos que a evangelizar al instituto entero. Les acompañan: la mejor amiga (Aly Mychalka), el amigo gay (Dan Byrd), el chico guapo (Penn Badgley), el profesor enrollado (Thomas Haden Church) y los peculiares padres de ella (Patricia Clarkson y Stanley Tucci). Con estos ingredientes, habituales en el género, Rumores y mentiras logra desmarcarse, como en su día lo hizo Chicas malas (Mark Waters, 2004), sin caer en la sátira o la parodia, pero sí empleando las armas del género teen para abordar cuestiones que afectan a los espectadores de todas las edades.
Sin duda, el genio de la comedia está en la agilidad de sus diálogos y en el retrato de su protagonista, interpretada por la magnífica Emma Stone, que nos ofrece a una Olive llena de matices y alejada de estereotipos (incluido el de la adolescente madura que sabe exactamente lo que quiere) capaz de capear los momentos más dramáticos sin perder el pulso cómico.
Los secundarios, en cambio, están algo más pasados de tuerca, aunque les podemos perdonar los excesos en virtud de la comicidad que destilan. Los ejemplos más evidentes son los de Stanley Tucci y Patricia Clarkson, que dan vida a los excéntricos progenitores de Olive. Entre los miembros más jóvenes del cast hay muchos rostros televisivos perfectamente reconocibles para el público adolescente, que en la mayor parte de los casos (o quizás es que lo mío con Dan Byrd es algo personal) dan una réplica digna a Emma Stone.
Rumores y mentiras es además un homenaje (muy explícito) a las comedias románticas teen de los años 80, al tiempo que apuesta por la chispa de ironía que distingue hoy a las que harán historia en el género: es una película para el público de hoy, aunque plagada de guiños para los más nostálgicos.

Habrá quien vea en esta comedia una parábola sobre la fama, la crudeza de las relaciones sociales en la adolescencia y la edad adulta, y habrá quien no vea más allá de las convenciones de la comedia adolescente. En lo que a mí respecta, Rumores y mentiras es una afirmación de que la comedia inteligente puede tener lugar en un instituto como en cualquier otro lugar, mientras el guión sea ágil y los actores competentes.
En un momento en que el cine adolescente parece adolecer de cierta simpleza e incapacidad de estimular a cualquier público que no sea aquél al que se dirige por definición, encontramos una película que, como mínimo, ofrece entretenimiento inteligente para una platea de lo más variada.
El filme de Will Gluck es, además, la prueba de que es posible hablar sobre las relaciones sexuales con naturalidad en las películas adolescentes: ni la lujuria disfrazada de vampirismo ni la castidad made in Disney, y tampoco la sexualidad desatada de series como Gossip Girl… los personajes del filme ocupan su tiempo en hablar de sexo más que en practicarlo, pero se agradece la ausencia de moralina en este sentido.
Rumores y mentiras logra resultar refrescantemente divertida y estimulante, y es, en suma, un excelente producto de entretenimiento que debería servir, al menos, para dar a conocer definitivamente el talento de Emma Stone.
Escribe
| Título | Rumores y mentiras |
| Título original | Easy A |
| Director | Will Gluck |
| País y año | Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 92 minutos |
| Guión | Bert V. Royal |
| Fotografía | Michael Grady |
| Distribución | Sony Pictures |
| Intérpretes | Emma Stone, Penn Badgley, Amanda Bynes, Dan Byrd, Thomas Haden Church |
| Fecha estreno | 29/10/2010 |
| Página web | www.letsnotandsaywedid.com |
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RUMORES Y MENTIRAS (3)







