jueves 24 de mayo de 2012

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Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia! (1)

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Nada nuevo bajo el alcohol

resacon200Parecía difícil que alguien se atreviera a tanto: clonar toda una película, incluyendo el planteamiento, los personajes y las situaciones, además del desenlace, con la sola excepción de la localización (un tanto más exótica pero no menos asimilable al desenfreno hedonista) y además pretender resultar original y exitosa a un tiempo sin sonrojarse lo más mínimo.

Pues bien, alguien se ha atrevido, y no ha sido otro que Todd Phillips, un especialista en gamberradas de alto voltaje que pasa por su momento dulce gracias al inesperado éxito de películas como Salidos de cuentas (2010), Escuela de pringaos (2006) o la precedente Resacón en las Vegas (2009), pero que pese a lo que pueda sugerir parte de la crítica educada en el slapstick o en las buddy movies, no tiene más talento que el que pudiera atribuirse al más ocurrente de los traviesos de clase: divertido, pero incapaz de grandeza.

Viene a demostrar esta tesis lo acomodaticio de su inventiva, lo recurrente de sus propuestas: ni siquiera la dilatada saga de lo absurdo de Jim Abrahams y los Zucker (artífices de Aterriza como puedas, Top secret o Agárralo como puedas) consintió en semejante molicie, pese a reunir un grupo de no menos de quince películas con estructuras similares. En la, de momento, poco nutrida progenie de los resacones, ya se han repetido casi todos los gags, incluido el absurdo cameo de Myke Tyson, un pobre hombre que, más allá de sus puños, no tiene gracia siquiera para interpretar un karaoke.

Así pues, cabe preguntarse por qué un refrito ha cosechado semejante éxito y por qué gran parte de la crítica parece complaciente con sus tomaduras de pelo. La respuesta parece hallarse en la primera película, a la que no cabe negar cierta originalidad, toda vez que películas como Miedo y asco en Las Vegas (Terry Gilliam, 1998) ya recurriesen al exceso de tóxicos y etilia en la ciudad del pecado para inducir al espectador a un estado de excitación hilarante.

Lo que la primera parte tenía de novedoso, era la situación de total desconocimiento de los hechos acaecidos en una noche de farra que los espectadores habían de ir descubriendo junto con los protagonistas, en una suerte de relato detectivesco pasado de opio y absentas que podía recordar épocas de juventud desenfrenada a más de uno.

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Desde ese punto de vista, cada exceso cometido y recordado se constituía en una “desagradable” sorpresa repleta de atractivo morboso y de humor procaz que hallaba el momento adecuado para irrumpir en la consciencia tanto de los personajes amnésicos como de los ignorantes espectadores, creando una complicidad efectiva que llegaba a un clímax confraternal cuando se asumía que el destino último de los protagonistas era la vuelta al redil matrimonial.

Sin embargo, por muy simpático que pudiera resultar semejante hallazgo, no dejaba de ser una ocurrencia feliz, un momento lúdico sin mayores pretensiones, una fórmula de usar y tirar que había tenido su momento de gloria en un mercado cinematográfico que, cada vez más, gustaba de la digestión rápida de productos nimios, pero que no por ello debía transformarse en menú diario, so pena de pasar de fatuo a flatulento.

En Resacón 2, punto por punto construida a imagen de su predecesora, ya no hay espacio para la sorpresa, es obvio, pero tampoco lo hay para la simpatía: un personaje como Mister Chow, el mafioso todosexual y politoxicómano que resultó epatante en la primera entrega, resulta ahora rutinario en sus excesos; la inclasificable oligofrenia de Alan, el gordito barbudo interpretado por Zach Galifianakis, sigue dando juego en un par de escenas memorables, pero ha perdido casi toda la frescura que pudo aportar en la original.

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Por último, la precavida complacencia de Stu (Ed Helms) se ve derrumbada por el reconocimiento de su dualidad stevensoniana, y acaso sea ese uno de los momentos cumbre de una película que goza de muy pocas cimas que resaltar, y que, además, consigue precipitar casi todo lo conseguido durante esos momentos de gloria bizarra por las laderas de la rutina y el tópico redentor al alcanzar el final de la película.

En resumen, un filme que puede disfrutarse a condición de no haber visto la predecesora, o en caso contrario, que puede visionarse como rutina alimenticia que apenas aporta nutrientes, como si ya hubiese pasado una vez por nuestro sistema digestivo.

La verdad, dejando a un lado los eufemismos soeces, es que no recomiendo pasar por ese proceso teniendo en cartelera cosas muchísimo más jugosas.

Escribe Ángel Vallejo

 Título  Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!
 Título original  The Hangover Part II
 Director  Todd Phillips
 País y año  Estados Unidos, 2011
 Duración  102 minutos
 Guión  Craig Mazin, Scot Armstrong, Todd Phillips
 Fotografía  Lawrence Sher
 Música  Christophe Beck
 Distribución  Warner Bros. Pictures
 Intérpretes  Bradley Cooper, Ed Helms, Zach Galifianakis, Justin Bartha, Ken Jeong
 Fecha estreno  23/06/2011
 Página web  http://www.hangoverpart2.warnerbros.com/index.html

 

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