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RED DE MENTIRAS (2)

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Título original: Body of Lies
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Ridley Scott
Producción: Donald Line, Ridley Scott
Guión: William Monahan, basado en la novela Body of Lies de David Ignatius
Fotografía: Alexander Witt
Música: Marc Streitenfeld
Montaje: Pietro Scalia
Intérpretes:

Russell Crowe, Leonardo Di Caprio, Mark Strong, Golshifteh Farahani, Carice van Houten, Oscar Isaac, Zef Balbona

Duración: 128 minutos
Distribuidora: Warner Bros
Estreno: 11 noviembre 2008
Página web:  http://www.body-of-lies.com

El cine entendido como la Coca Cola
Escribe Juan de Pablos

reddementiras1.jpgRed de mentiras es la nueva película de Ridley Scott, estrenada sin que haya pasado un año desde que vimos American Gangster, su anterior filme. Sin ninguna duda el director británico es un gran cineasta que además ya figura en la historia del cine por obras consideradas clásicas como Alien, el octavo pasajero (1979) o Blade Runner (1982). Su cine es brillante, fluido y eficaz. Sin embargo, también comercial y presumiblemente hecho para que guste a la mayoría, como la Coca Cola. En este su filme número 18,  precisamente los componentes comerciales parecen imponerse a otros posibles objetivos más ambiciosos.

La historia de Red de mentiras se sitúa en el complejo terreno del terrorismo y contraterrorismo islámico, rodada a partir del guión de William Monahan que toma como referencia la novela del mismo título del columnista del diario Washington Post David Ignatius. Un veterano periodista que durante 10 años cubrió temas de la CIA y asuntos de Oriente Medio para el diario The Wall Street Journal, y luego para el Washington Post, donde actualmente trabaja como editor asociado y columnista. El guionista parece no haber resuelto las debilidades que, en su día, detectó la crítica en la novela original: minuciosa y precisa en su descripción de las estrategias de un nuevo tipo de guerra, pero que queda devaluada al introducir una intriga romántica, poco creíble en el escenario que sirve de fondo a la narración.

reddementiras2.jpgEn cuanto a las claves de la historia, el autor de la novela ha dicho: "Como escritor siempre me interesaron las intrigas, especialmente la manera en que la gente engaña a sus adversarios", comenta Ignatius. "Traté de imaginarme qué haría uno si quisiera infiltrarse en una organización casi imposible de penetrar. Si en verdad uno no pudiera entrar, ¿podría al menos hacerle creer al adversario que sí lo hizo? El mundo del espionaje es muy parecido al mundo de los periodistas. Se trata de identificar a la gente que sabe cosas, de ganar su confianza hasta el punto de lograr que comiencen a contar detalles que en un principio jamás lo harían".

En el oscuro y peligroso mundo del espionaje mundial de hoy, el poder no se mide por la tecnología ni por las armas que se poseen, sino por la cantidad de información vital que uno puede obtener y controlar, o al menos por lo que uno aparenta tener.

Estos referentes de partida, sin duda interesantes, no atrapan a los espectadores del filme, que transmite poca credibilidad, aunque concede entretenimiento y no se llega a tener la sensación de que se ha desperdiciado el dinero de la entrada.

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Aparentemente una de las bazas más sólidas que este producto Warner Bros presenta es la de su elenco de estrellas, encabezado por los actores Russell Crowe (un mando de la CIA) y Leonardo Di Caprio (un agente infiltrado). Sin embargo, el resultado desmiente esa apuesta ya que el primero se pasa la película hablando por teléfono, lo cual limita mucho sus posibilidades de mostrar sus facetas más atractivas para los espectadores; y Leonardo DiCaprio lleva tiempo haciendo el ridículo intentando hacerse creíble como “tipo duro”, por mucho que se empeñen Martin Scorsese o el propio Ridley Scott. Mal asunto cuando para “vender” la calidad de las interpretaciones los responsables de prensa de la distribuidora, tienen que subrayar que uno aumentó 25 kilos para interpretar a Hoffman, y el otro, como Ferris, tuvo que esforzarse en aprender a hablar con acento árabe. 

reddementiras3.jpgTrabajo de impecable factura técnica, como es habitual en Ridley Scott, realizado con un equipo de técnicos muy querido para él: Alexander Witt (American Gangster) como director de fotografía; el diseñador de producción Arthur Max (American Gangster, Gladiator); el responsable del montaje Pietro Scalia (Black Hawk Derribado); la diseñadora de vestuario Janty Yates (Gladiator), y Marc Streitenfeld (El reino de los cielos) que ha compuesto la banda sonora.

Sin embargo, la película promete más de lo que da, quedándose a medio camino en las distintas temáticas que aborda. Ed Hoffman (Russell Crowe), un experto en materia militar, asesora a un grupo de burócratas y parlamentarios de Washington. Su discurso es el mismo que han esgrimido algunos políticos en Estados Unidos respecto a la ocupación en Irak: quizás no fue buena idea haber ido hasta allí, pero ya no podemos salirnos. Hoffman trabaja desde Estados Unidos, impartiendo sus instrucciones a Roger Ferris (Leonardo Di Caprio), el encargado de hacer “el trabajo de campo”: encontrar al líder de un ramal de Al Qaeda que ha sembrado de amenazas, sangre y terror algunos lugares de Europa y Estados Unidos.

reddementiras5.jpgRed de mentiras tiene una postura cínica respecto a la guerra actual: en una escena, el personaje de Di Caprio, que anteriormente ha disparado un balazo en la cabeza a un soplón, se abruma cuando ve cómo torturan a un sospechoso: “Jamás pensé que utilizarían la tortura como castigo”, dice, casi llorando. La guerra se presenta como un mal necesario para defender la tranquilidad de nuestros conciudadanos.

En definitiva, se trata de un filme entretenido, situado en el subgénero de espías, a los que parece que la vida les ha cambiado mucho. De ser personajes sofisticados y carismáticos, rodeados de mujeres fatales, parecen haber pasado a ser simples funcionarios maltratados no ya sólo por su brutal enemigo, sino por sus mandos y situados en un universo que, como dice el título de la película, está construido a base de mentiras.

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