QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES (2)

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He's Just Not That Into You
Título original: He’s Just Not That Into You
País, año: Estados Unidos – Alemania, 2009
Dirección: Ken Kwapis
Producción: Nancy Juvonen
Guión: Abby Kohn y Marc Silverstein, basado en el libro ¿De verdad está tan loco por ti? de Greg Behrendt y Liz Tuccillo
Fotografía: John Bailey
Música: Cliff Eidelman
Montaje: Cara Silverman
Intérpretes: Scarlett Johansson, Ben Affleck, Justin Long, Jennifer Connelly, Jennifer Aniston, Drew Barrymore, Bradley Cooper, Kevin Connolly, Ginnifer Goodwin
Duración: 129 minutos
Distribuidora:  Tripictures
Estreno: 4 septiembre 2009
Página web:  www.hesjustnotthatinto
youmovie.com

La sinceridad es la clave
Escribe Eva Cortes

Ken Kwapis ha querido unirse a todos esos psicólogos y sociólogos adaptando para la gran pantalla la novela del mismo nombre de Greg Behrendt y Liz TuccilloHace mucho tiempo que la psicología lleva estudiando el paso fronterizo donde dos personas se comprometen entre si para el resto de sus vidas, el paso llamado comúnmente matrimonio.

Ken Kwapis ha querido unirse a todos esos psicólogos y sociólogos adaptando para la gran pantalla la novela del mismo nombre de Greg Behrendt y Liz Tuccillo, guionistas de la serie Sexo en Nueva York, utilizando como reclamo para el gran público a un buen plantel de actores.

Así pues, estos artistas que gozan de la simpatía del público conforman un puñado de vidas ancladas en diferentes tiempos. De un lado está la pareja que no llega al matrimonio por principios propios, los afiliados a las relaciones esporádicas, los enganchados al amor por Internet, el que se ha casado lleno de inseguridades y la gafe que no cesa de besar ranas sin encontrar su príncipe azul. No faltan estereotipos como no faltan buenos actores.

Con estas premisas, el resultado es una comedia romántica de enredo donde se cruzan cinco historias de amor – desamor, un poco como en Love Actually pero a la americana.

De lo mejorcito del filme, además de los créditos finales, es la presentación de cada uno de los personajes. A modo de juego de la oca, la cámara salta de uno a otro, enlazando cada uno con el siguiente hasta que los conocemos a todos.

Hechas las presentaciones comienza la trama. En este afán de tratar el matrimonio desde diferentes perspectivas, Ken Kwapis y los guionistas han caído en el error del tópico, lo que ha provocado que la crítica se les eche encima después de haber proyectado tan buenas expectativas. Pero yo creo que han estado acertados. Que no ha sido un error, puesto que la película a fin de cuentas persigue precisamente eso, el estudio de las acciones – reacciones tópicas de ambos sexos y de las consecuencias que éstas causan.

En este afán de tratar el matrimonio desde diferentes perspectivas, Ken Kwapis y los guionistas han caído en el error del tópico

La difícil aprobación de una comedia romántica

Quizás de lo que se queje la crítica es de la falta de ingenio, de los diálogos con humor poco inteligente o quizás simplemente todos esos críticos están cansados de ver comedias románticas y las critican por norma.

Es cierto que en algunas de su partes es predecible, es cierto que las dos horas se podrían haber reducido a hora y media y es cierto que gran parte de su éxito se debe a sus actores; pero lo que no es cierto es que aburre, que es inverosímil, ahí se equivocan.

Muchas mujeres disfrutarán del filme, puesto que se van a ver reflejadas en sus actuaciones y lo pasarán en grande riéndose de ellas mismas, la mejor terapia según los expertos. Si esto no es así, será que yo vivo en otro planeta donde no despegarse del teléfono esperando "la llamada" es un hecho corroborado.

En cuanto al público masculino, creo que también puede ver la comedia sin ningún tipo de reparo. Seguramente ellos también conseguirán verse reflejados en alguno de los personajes y no sólo eso, quizás así comprendan algo más de la enrevesada mente femenina.

Y eso de que es predecible… pues hasta cierto punto. El final no es exactamente color de rosa. Un final esperanzador, que infunde ilusiones como es el de Qué les pasa a los hombres no es necesariamente un final de cuento de hadas. Quizás si la historia de Ana hubiera acabado de otra manera, podría darles la razón a los que la tildan de absolutamente predecible. Yo creo que lo más correcto es decir que el filme es en ciertos puntos previsible.

La decisión de alargar el guión a dos horas, repito, es un error; error que se subsana bastante bien con el uso de la voz en off, el montaje en capítulos y con la incorporación de los graciosísimos monólogos al principio de cada uno, de personas ajenas a la trama. Todos estos elementos otorgan un ritmo más dinámico a la narración y, este último recurso en concreto, intenta a su vez elevar las teorías a la realidad dando perspectivas globales.

Es el tiempo algo muy subjetivo y un gran caballo de batalla para todos los directores, especialmente para los que adaptan una novela. Hay que ser maestro de la elipsis para que una película de situaciones encuentre el equilibrio entre la continuidad y la pesadez. En este caso yo me ahorraría todas las escenas del bodorrio.

Como en las últimas comedias, aquí no falta el día de boda

¿Para qué una boda?

De nuevo, como no falta en las últimas comedias que he visto (Resacón en las Vegas o Nunca es tarde para enamorarse) a mitad de la historia, una boda. Esta vez es la hermana de una de las protagonistas la que se casa. No forma parte de la trama principal sino de una sub-trama. Justamente por eso: ¿qué justificación tiene esta boda?

Quizás como el filme teoriza sobre el matrimonio, es la boda algo inevitable por exigencias del tema; quizás está ahí para crear un marco para el infarto del padre; eso habría que preguntárselo a Ken Kwapis. Pero podríamos ir más allá y pensar que con esto de la crisis las bodas también se están reduciendo y toda la gente que está metida en esos ajos necesitan un poco de publicidad. En este caso pienso que se podría haber suprimido perfectamente sin perder el hilo general y se ganaría tiempo.

Con estas premisas, el resultado es una comedia romántica de enredo donde se cruzan cinco historias de amor - desamor

Ser sincero es la clave

Pero salvando el tema del tiempo, en lo demás la película no peca. Los actores están a la altura -aunque podrían haber sacado más metraje para el personaje de Drew Barrymore-, la banda sonora acompaña perfectamente la acción, los personajes están bien definidos, el montaje está conseguido y el mensaje es claro: la sinceridad es la clave.

Y es que, además del matrimonio y la interpretación de las señales como temas fundamentales, el filme aborda la importancia de la sinceridad en las relaciones interpersonales.

En la sinceridad está para su director el meollo de la cuestión. Es decir: si las señales no son bien interpretadas por el sexo contrario es por una falta de sinceridad, si un matrimonio fracasa es básicamente por falta de sinceridad, si una relación se fragua por medio de las nuevas tecnologías fracasará si hay falta de sinceridad, si una persona no sigue los consejos de Alex no triunfara en el amor por falta de sinceridad.

De todos los personajes, Alex (Justin Long) es el más interesante, por eso merece un capítulo aparte. Es encargado en un restaurante y representa al hombre sincero, claro y directo, que a base de experiencia ha decidido que mantenerse al margen y medir mucho las palabras es básico para triunfar con el sexo femenino. Cuando conoce a Gigi, que sueña con encontrar a su media naranja y no pierde la ilusión, decide ser su consejero. Y así le enseña una por una las claves para comprender mejor a los hombres, entre las que está por supuesto el ser sincera. El giro narrativo de este personaje es uno de los puntos fuertes del filme.

Así pues, este precepto quedará en nuestra memoria al salir del cine: si no quieres que tus relaciones personales se hundan, sé fiel a ti mismo, lo que incluye no perder, además del atractivo, la diversión, la perseverancia, la ilusión y la sinceridad.

Atentos al mensaje: si no quieres que tus relaciones personales se hundan, sé fiel a ti mismo