Prolongando lo improrrogable
Cuarta entrega de la saga protagonizada por el capitán Jack Sparrow quien, en esta ocasión, se lanza a la busca de la fuente de la eterna juventud, un legendario lugar tan sobreexplotado que rascar un argumento atractivo sea una labor compleja en la que Rob Marshall y su equipo fracasan estrepitosamente.
En mareas misteriosas no brinda nada nuevo a los fans de la saga, cuenta con la misma estructura de los tres proyectos anteriores y Jack Sparrow hace idénticas muecas y aspavientos mientras protagoniza escenas similares a las ya acaecidas en anteriores entregas.
A diferencia del último filme de la franquicia dirigido por Gore Verbinski, se nota una actitud acomodaticia que emula lo ya planteado en una saga que, por otro lado, ha ido perdiendo garra parte a parte. La maldición de la perla negra sí fue un buen blockbuster veraniego diseñado para el disfrute de todo tipo de públicos, pero Disney y Jerry Bruckheimer han querido explotar la gallina de los huevos de oro, algo habitual en Hollywood.
En esta entrega se prescinde de los personajes de Orlando Bloom y Keira Knighley, que no eran ni mucho menos el soporte de los anteriores filmes por lo que no se les echa en falta en ningún momento y seguro sus filmografías agradecerán que esta cinta no se cuente en su haber, pues se trata de un enclenque producto cuyo guión falla sin descanso provocando una hilaridad no pretendida por guionista y director.
En su mayoría las escenas de acción se tornan en caricaturas de lo que deberían ser, sólo siendo rescatables los sucesos que rodean al despiadado Barbanegra, personaje interpretado magníficamente por Ian McShane y el más interesante dentro de todo el despropósito en que se torna la película según avanzan los minutos. Las más de dos horas de duración tampoco colaboran a aumentar la atención del espectador, siendo excesivas para un guión que no da más de sí y que se pierde en su propia banalidad. Lo que debiera ser divertido es irrisorio.
Mención aparte merece la participación de Penélope Cruz, interés amoroso de Johnny Depp/Jack Sparrow con el que la química es inexistente y cuya relación de supuesto amor jamás debería haberse planteado puesto que rompe con el espíritu de un personaje cuyo carácter le impide enamorarse de algo que no sea el mar y su querido navío. La interpretación de la española flojea ante un carismático Depp que, aunque ya tiene más que aprendido su papel, supera sobremanera a una Cruz cuya credibilidad como socarrona segunda de a bordo es nula desde su primera aparición, pareciendo en ocasiones que más que interiorizar su personaje va disfrazada de él.

Durante todo el metraje, y especialmente cuando llegan a su destino, es imposible no captar reminiscencias de la clásica Indiana Jones y la última cruzada (1989) filme con el cual —no hace falta decirlo— no tiene parangón por mucho que de él se nutra.
En mareas misteriosas está diseñada para su visionado en 3D a diferencia, por ejemplo, de
Aviso a navegantes, al igual que anteriores ocasiones, hay escena tras los créditos finales.
Escribe Sonia Molina
| Título | Piratas del Caribe: En mareas misteriosas |
| Título original | Pirates of the Caribbean: On stranger tides |
| Director | Rob Marshall |
| País y año | USA, 2011 |
| Duración | 137 minutos |
| Guión | Ted Elliott y Terry Rossio |
| Fotografía | Dariusz Wolski |
| Música | Hans Zimmer |
| Distribución | Walt Disney Studios Motion Pictures Spain |
| Intérpretes | Johnny Depp, Geoffrey Rush, Penélope Cruz, Ian McShane, Kevin R. McNally, Astrid Bergès-Frisbey, Sam Claflin |
| Fecha estreno | 20/05/2011 |
| Página web | http://www.disney.es/piratas-del-caribe/index.jsp |
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Piratas del Caribe: En mareas misteriosas (1)







