![]() |
|
El sirviente
Escribe Gabriela Mársico
Parque vía de Enrique Rivero (La influencia) está basada en la vida de Norberto Coria (Beto) cuidador de casas tanto en la ficción como en la vida real. El filme indaga las secuelas que deja el aislamiento impuesto, la imposibilidad de estrechar vínculos afectivos y expresar los sentimientos, pero sobre todo, pone en la mira la tensa, desigual, y siempre silenciosa relación de poder que se da entre patrones y criados.
Beto vive recluido hace diez años en la casa que cuida. Durante este encierro forzado sigue una rutina implacable que no se verá afectada sino hasta el momento del trágico final. Beto se levanta todos los días a las siete y cuarto de la mañana, se lava, se viste, plancha sus tres camisas blancas, desayuna y limpia la casa.
De noche, mientras cena, mira por televisión noticias policiales, crímenes pasionales, violaciones, secuestros, que a su vez irán erosionando su aparentemente inalterable comportamiento.
Autómatas
Una vez cada ocho días, Beto recibe a Lupe (Nancy Orozco) alternadora del club nocturno Bombay en donde ella, la loba, baila con los clientes a cambio de fichas que al final de la noche cambiará por dinero. Tanto uno como otro parecen llevar rutinas maquínicas sin preguntarse por qué hacen lo que hacen o si lo disfrutan.
Beto también recibirá visitas esporádicas de la impecable y gélida Señora (Tesalia Huerta) y su chofer, que le deja diarios viejos, y de la vendedora de bienes raíces que mostrará la casa a potenciales compradores.
Todo seguirá como entonces hasta que la noticia de la venta de la casa producirá el derrumbe del universo de Beto, que se ha circunscrito a través de los años a los límites acotados de la lujosa mansión. La salida o más bien la expulsión de la casa son inminentes, poniéndose de manifiesto la extrema vulnerabilidad de su condición social y laboral; en una palabra, todo lo que representa para Beto su estadía en esa casa: su vida misma.
En este punto, Beto, el protagonista, queda a la intemperie. Una intemperie física y espiritual. La venta pone al descubierto la frágil situación de Beto, el despojamiento sufrido le niega su condición de sujeto y lo convierte en un objeto desechable que después de haber sido utilizado durante algún tiempo pierde su valor, y no tiene otro destino que el de ser arrojado.
Criados versus amos
El sonido de la voz en off del noticiero que Beto escucha todas las noches marca la ferocidad del afuera que irá infiltrándose poco a poco en el adentro del espacio mental del protagonista, imponiéndole a las noches relajadas una impronta de violencia y brutalidad. El desenlace de la historia, que seguramente resultará abrupto, violento y sorpresivo, pone de manifiesto esa sustancia oscura y corrosiva hecha de temor, sumisión, indefensión y resentimiento que se ha ido gestando de manera subrepticia entre la Señora y Beto, es decir, se manifestará finalmente el estallido de un crimen silencioso.
Beto ha sido siempre un criado ejemplar, ha cumplido con su rutina de manera intachable, ha profesado un respeto rayano en la veneración por su patrona, la señora, que ha sabido retribuir con dinero y confianza, al dejar a su cuidado su bien más preciado: la lujosa propiedad, que se irá erigiendo gracias a la cámara de Rivero en protagonista de la historia.
Crónica de una muerte anunciada
El crimen será registrado muy acertadamente por una toma fuera de campo, y el director pasará de los 16 a los 35 mm. En el crimen cometido por Beto resuena un caso ya célebre por su repercusión en todos los ámbitos intelectuales de todo el mundo, el caso de las hermanas Papin, que Jean Genet inmortalizó en la obra teatral Las criadas.
Al igual que Beto, las hermanas Papin siempre habían sido empleadas irreprochables, perfectas, no tenían vida social ni ningún intercambio con el afuera, vivían para trabajar y complacer a sus amas, sin embargo llegaría el momento en el que, un disparador impensado y absurdo, un desperfecto técnico, un corte de luz inesperado, desataría un crimen horrible, la muerte de las patronas por parte de las criadas, y esto daría pie a las palabras de Simone de Behauvoir refiriéndose a tan espantoso crimen: "sólo la violencia del crimen cometido nos da una medida de la atrocidad del crimen invisible, en el que, como se comprenderá, los verdaderos asesinos señalados son los amos".
| < Prev | Próximo > |
|---|
PARQUE VÍA (5)








