jueves 24 de mayo de 2012

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PAINTBALL (0)

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Paintball
Título original: Paintball
País, año: España, 2009
Dirección: Daniel Benmayor
Producción: Julio Fernández
Guión: Mario Schoendorff
Fotografía: Juan Miguel Azpiroz
Música: Xavier Capellas y Maikmaier
Montaje: Marc Soria
Intérpretes: Neil Maskell, Anna Casas, Patrick Regis, Jennifer Matter, Brendan Mackey, Iaione Pérez, Peter Vives Newey, Claudia Bassols, Felix Pring
Duración: 90 minutos
Distribuidora:  Filmax
Estreno: 10 julio 2009
Página web:  http://www.paintballthemovie.com

Saw a la española
Escribe Eva Cortés

Tal es el desagrado que produce el visionado del filme que muy amante del paintball tienes que ser para que después de verlo te queden ganas de repetir la experienciaSi Daniel Benmayor, publicista de profesión, pretende con esta opera prima dar publicidad a esta actividad, le ha salido un poco mal la jugada porque el efecto conseguido es justo el contrario. Tal es el desagrado que produce el visionado del filme que muy amante del paintball tienes que ser para que después de verlo te queden ganas de repetir la experiencia; y tan mala publicidad hace Daniel del paintball como malo es su guión y la dirección. Por partes.

La película se nos presenta como un encuentro entre ocho desconocidos para jugar "¿quién sabe dónde?" una partida de paintball extremo. Vestidos de militar descubren que lo que parece un juego se convierte en una supervivencia al límite donde un cazador suelto pretende cumplir con su cometido, acabar uno por uno con todos los jugadores.

Hasta ahí nos encontramos con una presentación de un filme de terror normal. Lo peor empieza a la vez que las escenas gore. Muy al estilo de Saw, este también es un juego entre la vida y muerte, un juego de "recreación", de voyeurs.  Pero el grave error es que carece de moral y de buenas intenciones puesto que los malos se van de rositas.

Lo peor empieza a la vez que las escenas gore, muy al estilo de 'Saw'La idea de esta obra todavía es más fría y macabra que en Saw. Aquí no se trata de un pirado como en la americana que les da la oportunidad a sus víctimas de sobrevivir, éstos son un grupo de ricachones súper-extra-mega pirados que se divierten viendo morir a personas de una clase inferior sin opciones de supervivencia.

Sé que en nuestra sociedad hay muchos fanáticos de este tipo de cine gore, pero tiene que ser gente con mucha sangre fría y sobre todo mucho estómago los que disfruten con películas como esta.

Digo lo del estómago no sólo por los crímenes sino más bien por el recurso hiper-utilizado de la cámara en mano. Usado para dar la sensación de agobio, angustia e intriga, aquí lo único que Daniel Benmayor consigue es marearnos dándonos ganas por momentos de levantarnos e irnos de la sala.

El ejemplo de películas que han usado este mismo recurso en el propio cine español y hace muy poco, pero utilizándolo de una forma razonable y profesional lo encontramos en El rey de la montaña, que sin necesidad de mareo consigue mantenernos angustiados e intrigados todo el filme gracias en parte a sus escenas con cámara en mano.

Y en cuanto a la parte gore de la que hablaba antes, menos mal que al director se le ha ocurrido la idea de ponerle al cazador una cámara de infrarrojos que es por la que vemos los crímenes, porque si no ya sería insoportable.

No creo que sea esta una buena manera de tratar el tema de la supervivencia, ni el compañerismo que aflora en pruebas de equipo como esta, ni las relaciones humanas. Daniel ha rodado una película con apenas trasfondo social, fruto del mal guión.

humanas. Daniel ha rodado una película con apenas trasfondo social, fruto del mal guión

Sin pies ni cabeza, hasta el guión

Aunque muchos puedan ver en el guión una crítica a la gente de elevado nivel social, yo sólo veo puntos raros.

Hasta el momento del visionado de la película no pensaba que normalmente la gente se apunta a este tipo de juegos por separado y se conocen in situ con sus compañeros de equipo, sino que se suele ir con un grupo de amigos.

Además, lo que dicta la coherencia es informarse primero de la organización, hablar con gente que haya estado... ¿Qué pasa aquí, no tiene cabeza esta gente que se apunta a ciegas a esto sin informarse? ¿Nadie conoce a los organizadores? Es verdad que es sólo un juego, pero cuando se practica en extremo, siempre hay que informarse primero... vaya ingenuos.

Además de inocentones, se percibe que estos personajes son superhombres. Porque andan y andan durante horas sin necesidad de comer, beber... Pero es que para más espectacularidad, la "campeona del juego", cuando se queda sola tiene que desandar lo andado para recoger las piezas que se han quedado por el camino y construir un arma para defenderse del cazador ¡y lo hace extra-rápido! Lo que les había costado recorrer un día, ella lo resuelve en cinco minutos -veinte como mucho- o esa es la sensación. Y lo más extraordinario, Ana pasa más de veinticuatro horas sin comer ni un mísero gusano. ¡Vaya juego más largo y yo que creía que estos juegos duraban solamente unas horas!...

No sólo con estas incomprensiones, el guión hace aguas también con los personajes. No están bien perfilados. En el grupo está el protestón (Robert Maskell), los que matan rápido (Peter Vives y Claudia Bassols), la que se ha apuntado en plan terapia (Iaione Pérez), el que coordina (Brendan Mackey), el que quiere coordinar (Patrick Regis) y las dos chicas guerreras (Jennifer Matter y Anna Casas), pero todos presentados escasamente, con una nula evolución y con cero química entre ellos. Y además sin interpretaciones estelares.

Ya la presentación de los personajes en el avión es muy pobre. Luego los sueltan en la explanada para que empiecen a jugar y aunque se supone que conforme avance el día, el tiempo juntos les hará intimar, nada de eso, las relaciones entre ellos no avanzan, o muy poco. Es verdad que no se conocen, pero ante un peligro así donde se juegan la vida y la muerte, las personas tienden a unirse y ayudarse. Aquí el compañerismo entre ellos es nulo. Por ejemplo, casi al principio disparan a uno de sus compañeros y ninguno hace tan siquiera el amago de ayudarle. Alguien puede argumentar contra esto que no se conocen y que se trata de supervivencia, yo lo veo como una reacción demasiado extrema, poco creíble.

Una vez más tengo que citar El rey de la montaña puesto que ahí sí está bien conseguido el dilema entre compañerismo y supervivencia, que se ve en el momento en que Quim (Leonardo Sbaraglia) echa a correr al oír disparos, dejando a su compañera Bea (María Valverde) en el agujero, pero luego recapacita y vuelve sobre sus pasos, a pesar de su miedo y de ser también una desconocida para él.

Pero aquí como digo el compañerismo es nulo. El único ápice que percibimos, propio de este tipo de juegos de equipo, es al final entre Eric y Ana, cuando ella le limpia el ácido de la cara; pero este gesto amable no me parece suficiente para compensar el mal trato de los personajes y de sus relaciones a lo largo de toda la película.

En la continua preocupación de los guionistas por no revelarnos quien es el malo, sus intentos de desviar nuestra atención son tan obvios que no consiguen engañar a nadie

En busca de la intriga sin acierto

Aunque pensándolo bien, ¿cómo no va a naufragar un guión donde ya la propia historia deja mucho que desear?

En la continua preocupación de los guionistas por no revelarnos quien es el malo, sus intentos de desviar nuestra atención son tan obvios que no consiguen engañar a nadie. Primero el espectador puede pensar que los malos son los del otro equipo, pero al ver a uno de ellos quemado casi al comienzo, esta teoría queda descartada. Después nos hacen creer que hay un topo en el grupo. David es el coordinador, él lleva el plano, él lleva el chaleco antibalas que consigue en una prueba, él lleva la katana... ¿no es demasiado obvio pensar que él pertenece a los malos? Demasiado pronto se sabe que son unos terceros los que han organizado semejante tinglado.

Y, bueno, el supuesto juego de dos equipos... ¿Dónde están los del otro equipo? A lo largo de todo el filme sólo vemos a dos jugadores del equipo contrario. Pero además hay una escena que el guión no deja nada clara.

Cuando Brenda, una de las jugadoras, es perseguida por el cazador entra a la cueva, descubre bajo el suelo a una serie de individuos, que no queda claro si son los del otro equipo o los miembros de la organización; puesto que los miembros de la organización más adelante se nos muestra que tienen su centro de operaciones en otro sitio, y en uno de los diálogos se dice que a los del equipo naranja (los contrarios) se los han cargado enseguida... Entonces una piensa: "¿quiénes diantres son los que están bajo el suelo de cristal?".

Y bueno ya el final... por supuesto acorde a toda la película, una escena totalmente incoherente. Es de esos finales abiertos donde da por pensar "seguro que hay una segunda parte". Tal y como es este filme, espero que no la haya, porque otros noventa minutos -que no son muchos-  de atrocidades, mal dirigidas, sería demasiado.

En resumen, demasiados fallos -los del guión de Mario Schoendorff y los de la dirección de Daniel Benmayor- que me obligan a no recomendar a nadie ver esta película y a desmenuzar su argumento sin reparos, puesto que pienso que se puede prescindir absolutamente de verla.

En resumen, demasiados fallos -los del guión de Mario Schoendorff y los de la dirección de Daniel Benmayor- que me obligan a no recomendar a nadie ver esta película
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