Infancia dolorosa
Suena el destacado acorde introductorio de Help!, unos gritos de fans inundan la banda sonora y un joven Lennon corre entre las columnas de un pórtico como si fuera perseguido por una multitud. Son fragmentos visuales que nos recuerdan el fenómeno fan que The Beatles provocaría entre la juventud de medio mundo a mediados de los 60. Imágenes, de apenas unos segundos, que rápidamente son identificadas por su carácter onírico y que sirven para recalcar que el filme se centra no en esa etapa conocida del cuarteto de Liverpool sino en los años anteriores al triunfo, aunque lógicamente, con ese recurso la película consigue que el espectador relacione el presente y futuro en el mismo hilo narrativo.
Retrasado el estreno en diferentes ocasiones, Nowhere boy (Sam Taylor-Wood, 2009) tiene su origen en el libro escrito por la hermanastra de Lennon, Julia Baird, y publicado en 2007, aunque en realidad, toda la infancia y adolescencia del cantante ya está suficientemente documentada en la exhaustiva bibliografía sobre los componentes de The Beatles, por lo que el filme no supone una nueva aportación de datos sino que se centra en justificar determinados aspectos que marcaron al joven Lennon y que fueron decisivos para su trayectoria personal y artística.
El filme comienza con un Lennon adolescente (Aaron Johnson) al que encontramos viviendo en casa de su tía Mimi (Kristin Scott Thomas) pues su madre, Julia (Anne-Marie Duff), no pudo hacerse cargo de él debido a problemas con su primer marido y Lennon pasó a criarse alejado —abandonado— de su madre. Un flash-back, excesivamente repetitivo a lo largo del filme, da cuenta del trauma que le causó esa situación.
La muerte del marido de Mimi sirve para poner en contacto a Lennon con su madre, haciendo que la relación esporádica hasta ese momento se vaya regularizando. Julia, con una actitud desinhibida, que contrasta con la fría responsabilidad de Mimi, fomentará el interés de Lennon por la música. Madre e hijo retoman la relación que avanza con altibajos hasta que un accidente fortuito termina con la vida de Julia, justo cuando Lennon comenzaba a conocerla.

Sacudido por todos estos acontecimientos, Lennon forja un carácter cínico, irónico y salvaje que le condena a un papel marginal en lo social y al que sólo la aparición de la música consigue desviar de un futuro incierto. La creación de su grupo, The Quarrymen —embrión de los futuros The Beatles— y los lazos de unión que forma con sus componentes, destacando especialmente a Paul, cuya relación de amistad ya se afianza como un elemento decisivo, constituyen el asidero que facilita la integración y el crecimiento moral de Lennon.
Es por ello que el guión de Matt Greenhalgh, especialista en analizar pasados conflictivos (su anterior trabajo fue el guión de Control basado en la vida de Ian Curtis), describe minuciosamente el caos mental del protagonista y cómo ese interés inicial por la música, a través del banjo que le facilita su madre, termina convirtiéndose en un estilo de vida, donde la posibilidad de actuar frente a un público —ganándose el reconocimiento— y el encuentro con otro joven, Paul McCartney, le termina mostrando el camino que debe recorrer. Lennon se convierte también en el paradigma de una generación que rompería con esa viaja Inglaterra de la posguerra y situaría al país en el centro de la revolución pop, cambiando la manera de entender la sociedad, así podemos ver la transformación externa (ropa, peinado) asociado a ese cambio interno, referido a la sensación de liderazgo de un proyecto (su banda).
La dirección de Sam Taylor-Wood, que combina una trayectoria profesional como fotógrafa y especialista en videoarte, apenas subraya su presencia a lo largo del filme, aunque nos deja algunas escenas interesantes como es la primera vez en que Julia aparece en la pantalla, con motivo de la ceremonia fúnebre del tío George, en un plano general, y en la que vemos cómo Julia emerge de entre las tumbas casi como un fantasma, mostrándonos como esa madre que estaba “muerta” vuelve a la vida de John. Es un momento que aporta un valor añadido pues relacionamos a Julia con la muerte, aspecto que más adelante será fundamental.

En este sentido también es destacable el momento en que John y Paul sellan su unión, tras la muerte de Julia, en un abrazo fuera de la casa, para eso los personajes aparecen en una calle solitaria, donde esas dos personas están solas, unidas frente al resto del mundo, con la cámara que gira alrededor de ellos.
El filme se cierra con una despedida motivada por el viaje que el conjunto musical realiza a Hamburgo, después del cual, The Beatles entrarían en la vorágine ya conocida por todos. Nowhere boy intenta explicar cómo los acontecimientos vividos por Lennon durante esos años fueron cruciales, remarcando que la ausencia de la figura materna desde la infancia, y la posterior relación frustrada en su continuidad por el trágico accidente de Julia, le persiguió de por vida; es por ello que el filme no puede sino terminar con ese grito desesperado que es Mother, escrito años después, en su etapa ya en solitario, y donde Lennon se lamenta de no haber tenido ocasión de conocer a sus padres. El tono de esa canción es la que define la postura del filme, más que reproches, se constata el dolor surgido por no haber podido disfrutar de esa relación.
Adecuado biopic que muestra la parte más dolorosa de la vida de John Lennon antes de que el brillo del éxito empañara, en parte, ese periodo oscuro.
Escribe
| Título | Nowhere boy |
| Título original | Nowhere boy |
| Director | Sam Taylor-Wood |
| País y año | Reino Unido, 2009 |
| Duración | 98 minutos |
| Guión | Matt Greenhalgh |
| Producción | Ecosse Films, Film4, UK Film Council, North West Vision |
| Música | John Lennon y otros |
| Distribución | Alta Films |
| Intérpretes | Aaron Johnson, Kristin Scott Thomas, Anne-Marie Duff, Thomas Brodie-Sangster |
| Fecha estreno | 27/05/2011 |
| Página web | http://www.nowhereboy.com |
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Nowhere boy (2)







