Imperativo innecesario
Cuando en una película que pretende impactar y causar miedo en el espectador, lo más aterrador es el parecido físico de dos actrices —Katie Holmes y Bailee Madison— que interpretan a dos personajes sin ningún parentesco es que hay algo que falla.
Sorprender en el cine, hoy en día, es fundamental. Y más si se trata de una película de terror. Y aún más, si se trata de una película de terror, de casa encantada, niña perturbada y monstruos que acechan en las sombras. Algunos dirán que No tengas miedo a la oscuridad no es una película convencional, sí lo es, aunque ese no es el problema fundamental.
Por regla general, las historias, los cuentos, las fábulas no hacen más que reciclar los temas universales —da igual el género— en un marco aparentemente novedoso. Existen mecanismos para dar una visión diferente y original a una película de esquemas clásicos del género —giros argumentales potentes, juegos (que no trampas) con el espectador, imágenes aterradoras o incluso el sentido del humor—.
El problema que existe es que a excepción de un par de escenas, los momentos de tensión de esta Don’t be afraid of the dark resultan flojos y ese imaginario se queda lejos de alcanzar el terreno de lo “tenebroso”. A pesar de una excelente ambientación y de otros aspectos positivos —no nos engañemos, no todo es malo en No tengas miedo a la oscuridad— la película no destaca a la hora de incluir elementos novedosos, como tampoco sobresale al identificarse dentro de un cine de terror serio.
El desdentado y esperanzador epílogo acompañado de unos cuidados y barrocos títulos de crédito recuerdan a otras cintas de terror moderno como Arrástrame al infierno de Sam Raimi. Ambas empiezan en un nivel de intensidad alto. Sin embargo, difieren en el nivel en el que se toman en serio a sí mismas.
El sello de Guillermo del Toro es una potente estrategia de marketing para vender entradas. A pesar de ello, el director Troy Nixey y el equipo de la película han tenido que ver relegada una y otra vez la fecha del estreno en cines —la película es del 2010—, incluso estuvo a punto de convertirse en estreno directo a DVD en una de esas prórrogas. No era lo que se esperaba. Un prometedor trailer que en poco se corresponde con el resultado final. Casi convence a la crítica americana, aunque el público le dio la espalda.

La sombra de El laberinto del fauno es alargada y para el espectador que conoce mínimamente el trabajo de Guillermo del Toro será inevitable encontrar numerosos símbolos o elementos comunes. esto por una parte confiere cierta solidez estilística pero a la vez resulta inevitable caer en la comparación, en la que, sin duda alguna, sale perdiendo este último trabajo. El propio concepto de seres que se transmiten por la oscuridad tampoco es nuevo. Incluso si miramos un poco en nuestro cine nos encontramos con Darkness de Jaume Balagueró, que con menos recursos la efectividad es mucho mayor.
Alex (Guy Pearce), recién salido de una relación con la madre de su hija Sally (Bailee Madison), decide mudarse con ella y con su nueva novia Kim (Katie Holmes) a la antigua mansión de Lord Blackwood en Rhode Island. Sin embargo, la casa acoge unos pequeños seres que encandilarán a la pequeña y que acentuarán las tensiones y malentendidos en el nuevo núcleo familiar.
El diseño de personajes —no las interpretaciones— es uno de los grandes fallos de la película. El peso dramático cae directamente sobre Bailee Madison. Me gusta esta actriz por varios motivos: No es la típica “niña mona comodín de comedieta” y consigue situarse en muchos momentos a la altura de los personajes adultos. Aquí, la verdad es que lo tiene muchísimo más fácil. En Brothers, por nombrar uno de sus trabajos más actuales, conseguía robar completamente una escena y equipararse a actores como Natalie Portman, Jake Gyllenhaal o Tobey Maguire. Incluso con un personaje tan poco carismático como Sally —parece que la Srta. Madison se está haciendo experta en el campo de niñas atormentadas— se puede apreciar un buen trabajo interpretativo.
Hablando de personajes poco carismáticos nos encontramos con Kim y con Alex. Katie Holmes y Guy Pearce entran directamente en el ranking de los padres, quizá mejor dicho, padre y madrastra más insulsos de una producción cinematográfica. El intento de empatía del espectador con el tándem formado por Sally y Kim —vital para la energía del final de la película— no funciona. Las escenas en un gran árbol con largos diálogos entre ambas simplemente no conmueven.

Pero si hablamos del diseño de personajes, es inevitable hablar del diseño de los monstruitos. Y les llamo monstruitos porque desconozco si llamarles hadas o duendes. El primer error es ése, no dejar claro un nombre, una marca que caracterice o que al menos intente hacer legendarios a estos bichos que se transmiten por la oscuridad. El segundo error viene cuando éstos son mostrados en pantalla demasiado pronto. Y el tercero llega cuando en esa exposición en primer plano de esos extraños seres comienzan las risas.
Pero la película intenta, una y otra vez que sean los personajes más aterradores de la historia del cine, cuando simplemente es imposible. Es aquí donde el intento de hacer una película clásica y seria vuelve a fallar. Sólo queda plausible la intención de realizar una película que intente explorar el miedo y no el abuso de casquería.
Todo lo que es referente al attrezzo y a la puesta de escena es brillante. Los efectos de sonido y la banda sonora de Marco Beltrami y Buck Sanders son los elementos responsables de que ciertas escenas —muy contadas— funcionen bien. La casa, junto al trío protagonista y a los ya mencionados seres, se convierte en un personaje más y es el lugar donde se sitúa la escena de terror más efectiva de la película —llamémosle el clímax final—.
A pesar del trabajo en la ambientación, del cuidado en el apartado visual, la película hace aguas a la hora de construir unos villanos memorables y que causen terror al espectador. Es decir, la película luce bien y suena bien, pero no causa terror. No tengas miedo a la oscuridad te hará desear tachar la primera palabra de su título.
Escribe Juan Bernardo Rodríguez (Mr Jotabe)

| Título | No tengas miedo a la oscuridad |
| Título original | Don’t be afraid of the dark |
| Director | Troy Nixey |
| País y año | Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 85 minutos |
| Guión | Guillermo del Toro y Matthew Robbins, basado en el telefilm de 1973 de Nigel McKeand |
| Fotografía | Oliver Stapleton |
| Música | Marco Beltrami y Buck Sanders |
| Distribución | Tripictures |
| Intérpretes | Katie Holmes, Guy Pearce, Bailee Madison, Garry McDonald, Edwina Ritchard, Jack Thompson, Alan Dale, Julia Blake, Nicholas Bell |
| Fecha estreno | 23/12/2011 |
| Página web | http://www.tripictures.com/dontbeafraid/index.html |
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