…mis ganas de reír
Con ocasión del estreno de la segunda película de cualquier exitoso realizador novel, siempre resulta interesante comprobar si la obra pasa la reválida del éxito de su predecesora: ¿fue aquélla poco más que una idea feliz, el fruto de una larga temporada de trabajo imaginativo o la verdadera muestra de un talento desconocido y prometedor?
En el primer caso, casi todo trabajo posterior divagará en torno a la inspiración seminal, o bien se perderá en una búsqueda de nuevos caminos que nunca aparecen. En el segundo, las prisas con que arremete el éxito dificultarán sobremanera que pueda llegar a elaborarse un producto tan mesurado y notable como el anterior, y en el último, quizá podamos hallarnos ante toda una veta de buen cine por explotar que, en principio sólo debería mejorar con el tiempo y la adquisición de nuevas habilidades técnicas y creativas.
Podemos asegurar que la idea feliz de Pagafantas no se funda en la mera casualidad sobre la cual el burro hizo sonar la flauta. Sin embargo, viendo No controles no podemos presumir de hallarnos frente a una genialidad creativa que en adelante vaya a sorprendernos con obras de probada calidad en tiempo récord.
Es innegable que No controles tiene chispa, pero esa chispa no llega a prender del modo que Borja Cobeaga quisiera, muy probablemente debido a la falta de maduración del proyecto: la leña aún está verde.
Así, constatando que nos hallamos frente a uno de los ejemplos paradigmáticos del segundo caso, parecería razonable mostrarse condescendientes y señalar los puntos fuertes de una obra que pese a no constituir un ejercicio memorable, sí nos hace pasar un buen rato.
Borja Cobeaga y su guionista, Diego San José, tienen una habilidad innegable para construir personajes basándose en la observación de tipos humanos desubicados, automarginales y mediocres, aunque como contrapartida ello limite su capacidad humorística, que acaba por recurrir no tanto al chiste de situación como a la vergüenza ajena que producen semejantes personajes. Es un arma de doble filo, puesto que un tipo de humor que puede llegar a producir(nos) una sensación de violencia difícilmente soportable, acaba por resultar por eso mismo cargante.

Mesurar el equilibrio entre las dos apuestas risibles es particularmente difícil, aunque no sería justo decir que no lo consiguen: hay chistes lo suficientemente logrados (como el del ladrillo o el de la comunicación con el mozo ecuatoriano) como para disipar todo el mal rollo que produce el sarcasmo continuado a costa de
En primer lugar, su planteamiento recuerda demasiado al gazpacho castizo que podría surgir de mezclar La cena de los idiotas con Jacuzzi al pasado. Es indudable que se encuentra tan alejada de la brillantez de la primera como de la inconsistente estupidez de la segunda, pero la idea de un grupo de idiotas celebrando la navidad en un hotel aislado por la nieve entre mozas de buen ver no deja de sonar a algo ya visto.
En segundo lugar, su recurrencia a tópicos previsibles no cesa de restar originalidad a sus hallazgos: el hecho de que el estulto protagonista haya de ser rehabilitado como ser humano con sentimientos merced a una salida de tono del “listo”, chirría un tanto en lo que se quiere una comedia desopilante sin pretensiones. Puede subrayarse la dignidad del payaso de feria, pero no de un modo tan burdo que resulte impostado.

Por último, en lo que respecta a la “historieta” de amor, a pesar de sembrarse de pequeños detalles que aligeran una carga emotiva incompatible con el hilo de la película, no deja de ser eso, una historia menor en la que se echa de menos algún giro imprevisto que la alejase de las poesías de carpeta escolar o sentencias romanticonas de Facebook.
Así pues, sin dejar de señalar el estupendo trabajo actoral de sus cómicos, podríamos decir que No controles cumple apenas con las expectativas sugeridas por su predecesora, lo cual no deja de ser una buena noticia, puesto que confirma que Cobeaga y San José no son flor de un día, pero que nos deja con hambre de un producto más elaborado y no tan ligeramente alimenticio.
No controles parece querer “controlarse” demasiado y no dejar desplegar todas las potencialidades de su humor irreverente.
Esperemos que antes de lanzar su próximo trabajo, la prometedora pareja deje reposar lo suficiente el talento que sin duda atesora.
Escribe Ángel Vallejo
| Título | No controles |
| Título original | No controles |
| Director | Borja Cobeaga |
| País y año | España, 2010 |
| Duración | 96 minutos |
| Guión | Borja Cobeaga y Diego San José |
| Fotografía | Aitor Mantxola |
| Distribución | Vértice Cine |
| Intérpretes | Unax Ugalde, Alexandra Jiménez, Julián López, Miguel Ángel Muñoz, Secun de la Rosa, Mariví Bilbao, Alfredo Silva, Ramón Barea |
| Fecha estreno | 05/01/2011 |
| Página web | http://www.nocontroleslapelicula.com/ |
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No controles (2)







