jueves 24 de mayo de 2012

Última actualización02:14:04 AM GMT

RSS
Usted está aquí: Sin perdón Monsters (3)

Monsters (3)

E-mail Imprimir PDF

Ciencia ficción única y sin pretensiones

monsters00Desde Inglaterra nos llega Monsters, una ópera prima que mezcla realismo y efectos digitales con resultados sorprendentes que reabren el debate sobre la ciencia ficción contemporánea.

Gareth Edwards (Cornwall, 1965) escoge el argumento de la invasión ajena y lo utiliza como telón de fondo para una historia de amor realista y adecuada a los tiempos. No hay en ésta película tan recurrente a los argumentos clásicos ni un solo amago de manierismo.

Monsters empieza ahí donde suelen terminar las películas de invasiones extraterrestres. De tono post-apocalíptico, la acción se sitúa al cabo de seis años de un error científico que provoca que en la frontera entre Méjico y Estados Unidos haya vida alienígena. La aventura de un periodista americano que debe proteger una muchacha mientras cruza la zona afectada, es la excusa para encauzar la aventura cinematográfica desde la mezcla de géneros.

Con un tono sumamente contenido y una factura intencionadamente sobria, casi dogma, la ciencia ficción se da cita con un romanticismo sin complejos ni lugares comunes en una historia intimista que se carga de la tensión de verse proyectada en un futuro siniestro.

Monsters es, ante todo, verosímil. El espejo de un mundo desolado donde surge esa melodía sentimental posmoderna entre Samantha (Whitney Able) y Kaulder (Scott McNairy). Ella, una niña bien que no tiene muy claro su futuro compromiso matrimonial; él, un desarraigado en busca de la fotografía de su vida. Las criaturas gigantescas llenas de tentáculos que pueblan el fuera de campo no son una amenaza para que la atmósfera se cargue de miradas no correspondidas y de una tensión sexual apaciguada por la melancolía del paisaje devastado.

En lo que se ve claramente como una aventura cinematográfica de bajo presupuesto (cinco personas componían el equipo de rodaje), la dirección artística y el reparto no profesional de secundarios nos enseñan una geografía visual verdadera, una América Central donde gentes de tez oscura que hablan en sus dialectos natales saben lo que los gobiernos desconocen: que las criaturas no son violentas a menos que se sientan amenazadas. A ojos de la historia de Klauder y Sam (cabe apuntar que los actores son una pareja real, por lo que el juego de la dirección de intérpretes guarda también interesantes códigos) descubrimos que la convivencia con lo desconocido es posible.

monsters01

Desde la base de una mala gestión del gobierno americano y sus fuerzas armadas, Monsters parte de una idea de sociedad envenenada y descansa sobre esa simbiosis no violenta entre lo posible y lo increíble: dos jóvenes luchan contra sus prejuicios morales mientras los monstruos intentan adaptarse al entorno donde una sonda espacial estropeada ha dejado sus genes.

La conclusión descansa sobre la idea de que la gran amenaza no es lo desconocido, sino nuestra ignorancia ciega hacia ello, y nuestra falta de humildad o valor para intentar averiguarlo.

La película, de trama errante pero ritmo concentrado, camina hacia una escena final cargada de simbolismo. Edwards, que fue premiado en el Sci-Fi London 48 Film Challenge y en el último Festival de Sitges, enseña todo su prolijo talento en efectos digitales escuetos y potentes.

monsters02

El golpe de efecto consiste en un espejismo en el que los protagonistas se despiden dolorosamente bajo una pareja de criaturas que exhiben un bello ritual de apareamiento en plena noche. El acierto de Edwards es haber diseñado unos monstruos de flujo sanguíneo luminoso, consiguiendo unos alienígenas distintos a todo cuanto hemos visto. Un clímax basado en un extraño y genuino juego de identificación donde la coreografía de drama, banda sonora y estética digital, consiguen un bellísimo efecto final que Gareth taja con un contundente truco de montaje.

Además de un gran efectista digital y un buen director, Gareth Edwards demuestra ser también un narrador inteligente, indiscutible hijo de la generación que descubrió el cine entre el Spielberg de E.T. y el de Jurassic Park. Tomando la gran clave de la ciencia ficción, nuestro miedo a lo desconocido, Edwards ensarta un discurso sencillo, sin pretensiones y bien entramado, con un trasfondo ideológico que aflora de modo natural ante lo que vemos: la sencilla y completa orquesta audiovisual de Edwards contiene la visión romántica de que es el poco diálogo entre razas y países vecinos lo que nos llevaría, ante el hipotético apocalipsis, a no saber enfrentarnos a lo desconocido.

monsters03

Monsters es una lección del cine de bajo presupuesto, del mundo de la ópera prima al mundo de las superproducciones y del género clásico. Es también un drama tramado con buen gusto, que consigue su justa profundidad sin tirar de moralismo. Nada que envidiar a La guerra de los mundos (Steven Spielberg, 2005) o a la reciente District 9 (Neill Blomkamp, 2009).

Cannes anticipó nuestra sorpresa, calificándola como “una especie de Lost in Translation en un mundo de monstruos”. Nos sumamos al aplauso. Monsters es una película sobre las posibilidades de hacer cine de género del de toda la vida con pocos recursos. Dicen que la escasez agudiza el ingenio, y Gareth Edwards acerca el fantástico a la conciencia del poder del fuera de campo.

Tan consciente de Spielberg como de Jacques Tourneur. La película es todo un hallazgo y su autor merece, sin duda, un segundo largometraje.  

Escribe Marga Carnicé

 Título  Monsters
 Título original  Gareth Edwards
 Director  Inglaterra, 2010
 País y año  Nacionalidad y año
 Duración  94 minutos
 Guión  Gareth Edwards
 Fotografía  Gareth Edwards
 Música  Jon Hopkins
 Distribución  Avalon
 Intérpretes  Whitney Able, Scoot McNairy
 Fecha estreno  21/01/2011
 Página web  www.monstersfilm.com

 

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner