¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
El último trabajo del prolífico Woody Allen nos adentra en el surrealismo más extremo, idea que podría resultar interesante de no ser por el hecho de que entre tanta irrealidad los siempre geniales personajes protagonistas del judío no están tan bien delimitados como acostumbran, son difusos e incompletos y sus clásicas escenas de diálogos hilarantes, rápidos e incisivos, se pierden en favor de otras utópicas carentes de humor ni chispa.
Los puntos álgidos de Medianoche en París únicamente tienen lugar cuando Gil (Owen Wilson, que aquí realiza una de sus mejores interpretaciones) comparte plano con sus suegros y su novia en la ficción, la siempre correcta Rachel McAdams, siendo en esos momentos en los que la lengua viperina del director se desata sobre tres discursos capitales: política, celos y miedo a
El gran mérito del filme consiste en despegarse por completo de sus anteriores proyectos, devolviéndonos al Allen de
Y ese es el gran problema de la cinta, no desprende el aroma del que Allen dota a sus productos, casi podría haber estado escrito y dirigido por cualquier otro. A excepción de las escenas previamente citadas y de esos planos y música tan típicos, esta cinta podría pertenecer a cualquier otro creador con mucho menos talento que simplemente apuntara maneras. A pesar de que, una vez más, el personaje protagonista está basado en el director, Allen no lo explota como en otras ocasiones, quedando domado, como si su espíritu estuviera dormitando a la espera de que alguien lo despierte y comience su danza de diarreas verbales.
Como el título indica, los hechos acontecen en París, aunque lo que no advierte es que se sitúa en diferentes épocas históricas, encontrándonos con ilustres escritores, pintores… pertenecientes a éstas. Los encuentros del protagonista con todas estas figuras, lejos de ser refrescantes e interesantes se tornan en aburridos y excesivamente largos. No funciona la estrategia de alejarse y crear algo nuevo.

Estamos, por fin, en la época de madurez de Allen, atrás han quedado ya los tiempos en que se perdía por los cines de Nueva York visionando toda aquella película que podía, soñando que su vida era otra y huyendo de unos padres a los que nunca entendió, época en la cual admiraba ya a todos los personajes que aparecen en la película que nos ocupa y en la que seguramente fantaseaba con vivir lo que el protagonista de ésta vive.
Tras una larga carrera como escritor, director y actor, Allen muestra en Medianoche en París que parece haber encontrado la paz de espíritu que tanto ansiaba, dado que pudiendo elegir vivir en cualquier época, incluso en su favorita con sus grandes ídolos, prefiere quedarse en la realidad, viviendo reposadamente, haciendo el trabajo del que más disfruta.
En cualquier otro de sus filmes, el protagonista se hubiera decantado por la irrealidad, por un mundo mejor intentado huir de una sociedad con la que parece no haber estado nunca conforme pero esta vez comienza a tener claro lo que quiere, dejando atrás a aquel hombre confuso, auto medicado y con pavor a la muerte para mostrar una figura más relajada, confiada y con ganas de vivir el tiempo que le ha tocado.
Quizás, este cambio no sea permanente y en su próximo proyecto, que llegará en 2012, vuelva a replantearse su existencia como antaño.
Escribe
| Título | Medianoche en París |
| Título original | Midnight in Paris |
| Director | Woody Allen |
| País y año | Estados Unidos - España, 2011 |
| Duración | 100 minutos |
| Guión | Woody Allen |
| Fotografía | Darius Khondji |
| Maquillaje | Alice Robert, Avril Carpentier, Catherine Leblanc, Jean-Christophe Roger, Olivier Seyfrid, Thi Thanh Tu Nguyen |
| Distribución | Alta Films |
| Intérpretes | Rachel McAdams, Marion Cotillard, Owen Wilson, Michael Sheen, Adrien Brody |
| Fecha estreno | 13/05/2011 |
| Página web | www.sonyclassics.com/midnightinparis |
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Medianoche en París (2)







