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Mañana, cuando la guerra empiece (1)

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Ciencia ficción para adolescentes

Mañana, cuando la guerra empiece, de Stuart BeattieLlega con firma australiana y un planteamiento solemne: el fin de la inocencia. Conocerán a su debutante autor por los guiones de la saga Piratas del Caribe o Collateral, títulos que nos acercan a una fórmula entre la acción a quemarropa y la aventura literaria.

Mañana, cuando la guerra empiece narra el episodio de ocho adolescentes dispuestos a vivir intensamente su último verano antes de alcanzar la mayoría de edad. Un fin de semana en las montañas vírgenes que rodean su pueblo costero natal serán el principio de tal propósito, frustrado por el impacto de un brusco acontecimiento. Al volver a sus casas, descubren que mientras han estado fuera, un ejército oriental ha invadido su estado. Fuego, casas y mascotas abandonadas, campos de concentración y muerte. Los chicos descubren la guerra en un violento acontecimiento y construyen una ficción que busca la verosimilitud histórica jugando con nuestros miedos más vivos hacia la actualidad.

La opera prima como director del australiano Stuart Beattie podría ser una rareza de ésas que marcan un hito en la ciencia ficción más provinciana de una cinematografía nacional. Probablemente cumpla cierta intención de parecerlo, pero no va más allá en sus propósitos. Al estilo de la aventura iniciática, la película intenta una confrontación entre el retrato de una adolescencia contemporánea y despreocupada y la épica de los argumentos universales.

El resultado es más o menos el buscado: una captura del impacto en una juventud tan actual como grisácea que no acaba de brillar en la representación de lo arquetípico, pero en la que la perseverancia de la cámara logra, al menos en ciertos detalles, el cincelado de lo humano llevado al límite.

El guión, adaptación de John Marsden, alcanza algún que otro crescendo dramático pero se pierde hacia el final en la pirotecnia de una trama de acción. Puede llegar a resultar interesante notar entre líneas cómo la naturaleza establece liderazgos y fragilidades, especialmente si no perdemos de vista que estamos ante un film para adolescentes. Si lo que busca es sacudir al adormecido espectador teenager y advertirle de que la ficción es un gran mundo por descubrir, el resultado no está tan lejos de su propósito. Pecaríamos de exigentes si deseáramos una ética homérica de la aventura para chicos que prefieren los recitales de MTV a aquellos relatos de Hollywood basados en Stevenson.

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No se acaba de entender la extensión de su reparto coral. Demasiados personajes, quizás, para que sólo un par de ellos nos lleven, en alguna escena especialmente lograda, a comprender la voluntad de la aventura: una metamorfosis interior en almas felizmente ignorantes. Hijos del bienestar y el consumismo contemporáneos, los personajes de Beattie no saben que no saben nada y sólo intuyen que las guerras son cosa de un pasado remoto cuyo documento no es en absoluto de su interés.

Los chicos decidirán resistir y conformar una guerrilla que, gracias al instinto de supervivencia que despierta de la hibernación, lograrán poner considerables palos en las ruedas del ejército invasor. Con todo lo dicho, y a pesar de la carga bélica, me inclino por ver en determinados instantes de serenidad los puntos donde la película alcanza su dimensión. Especialmente cuando sus figuras de mirada más noble entran en contacto con la muerte.

Inverosímil pero ciertamente original, Mañana, cuando la guerra empiece es un producto de entretenimiento que pretende estimular cierto diálogo moral donde el miedo a las sociedades bienestantes a la caída se ve atizado por la imposibilidad de hacer de los adolescentes de hoy los héroes de ayer.

A efectos prácticos no estamos, ni mucho menos, ante una obra entera, sino ante un ejemplar que empieza como una serie de Disney Channel (estética musical incluida) y termina como un videojuego. El taquillazo juvenil que supuso en Australia es comprensible: el público está escogido, y por muchas lanzas a favor de la esperanza humana que rompan productor y director, no llega a todas las audiencias. Pasada la franja de los 16 la película se convierte en un film de terror: mal lo tendríamos si estos muchachones medio analfabetos y más bien poco entrenados nos tuvieran que sobrevivir en un segundo origen.

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Un poco partido entre el festival digital y la voluntad de construir una ciencia ficción sofisticada, Beattie no acaba de encontrar el lugar o el material para trabajar un relato de grandes sentimientos. De este intento frustrado, cabe destacar el hallazgo de la jovencísima actriz Caitlin Stasey, cuyo gen mediterráneo resulta interesante entre tanta dulzura insulsa. Su personaje en algún momento sí logra somatizar el apocalipsis y llevarse al espectador con él, e incluso un ligero nudo en la garganta durante el clímax podría invitar a pensar que la aventura ha valido la pena. Un final más intenso le habría dado algún que otro punto de más.

Yo, personalmente, recomendaría a los espectadores que la derivaran a sus hijos cursantes de secundaria. Los que no los tengan, mejor inviertan su tiempo y su dinero en otra cosa. Es una cinta que no dejará rastro alguno en nuestra memoria, pero sí quizás en la de algún vástago de las generaciones que han dado por perdida su paciencia para asimilar los clásicos literarios que cuentan mucho mejor lo que aquí se pretende.

Lamento terminar una crítica salvando la causa cinematográfica por el estímulo literario (aquello que Groucho Marx elogiaba de la televisión), pero lo cierto es que a mí me dieron ganas de apagar la pantalla y volver a leer el Mecanoscrito del segundo origen de Manuel de Pedrolo antes de que Bigas Luna nos dé un susto con su próxima adaptación. A juzgar por la fama de la firma, esta sí suponemos que no será para menores de edad.

Escribe Marga Carnicé

 Título  Mañana, cuando la guerra empiece
 Título original  Tomorrow, When the War Began
 Director  Stuart Beattie
 País y año  Estados Unidos, Australia, 2010
 Duración  103 minutos
 Guión  Stuart Beattie
 Fotografía  Ben Nott
 Música  Johnny Klimek, Reinhold Heil
 Distribución  DeA Planeta Home Entertainment
 Intérpretes  Colin Friels, Rachel Hurd-Wood, Matthew Dale, Masa Yamaguchi, Gary Quay, Lincoln Lewis, Kelly Butler, Andrew Liam Pringle, Caitlin Stasey, Deniz Akdeniz
 Fecha estreno  04/03/2011
 Página web  www.encadenados.org

 

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