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LOS SEDUCTORES (1)

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Pequeños atisbos de comedia

Los seductores, de Pascal ChaumeilChaumeil, aunque prácticamente desconocido en España, tiene varias películas (algunas para televisión) en su haber. Con Los seductores, de inmediato estreno, ha tratado, dice, de hacer una comedia al estilo de Sucedió una noche. Pienso que equivoca los términos porque su filme no va por la senda de la comedia capriana, en tal caso trataría de tomar como (lejanos) modelos a Lubitsch, Leisen o Wilder. La realidad es que, al final, su comedia está más cerca de otras comedias blandengues del actual, y menos recomendable, cine norteamericano.

El filme no comienza mal, con una familia de trapisondistas dedicados al lucrativo negocio de romper compromisos de pareja. Un Don Juan de vía estrecha que cuenta con su hermana y cuñado, éste experto en mil oficios y disfraces, para enamorar (barajando miles de datos como si de un experto espía se tratase) a quien se le pone por el camino… por una cantidad de dinero pagada por padres, amantes, amigos… de la mujer que quieren rompa sus vínculos.

El problema es que de pronto el filme, con pequeñas derivaciones hacia el fin de espías, toma unos caminos innecesarios e incomprensibles dentro de la trama principal, como son las enormes deudas que el protagonista tiene con unos matones de… película.

Lo peor es que en la resolución final todo ello forma parte, más incomprensible aún, del caso en el que se centra la película.

Sobre el papel las situaciones tenían posibilidades humorísticas, sobre la pantalla la película va languideciendo, llegando solamente a ser un bosquejo de lo que propone. Después de concluida la secuencia posterior a los créditos, la historia no va más allá que la archisabida propuesta de chico enamorado a la chica que tenía otro chico.

Sobre el papel las situaciones tenían posibilidades humorísticas, sobre la pantalla la película va languideciendo, llegando solamente a ser un bosquejo de lo que propone

Los giros del guión son tan forzados como incongruentes, de forma que cualquier situación se invierte por necesidades de la trama, de la manera más absurda posible. Un ejemplo sería la última vuelta de tuerca con el regreso del avión (con destino a la boda en Las Vegas) al mismo lugar del que acaba de salir (Mónaco) porque los padres de él han llegado para la boda allí (en Mónaco). Absurda es tanto la pretendida salida para Las Vegas (cuando la pareja se va a casar en el lugar donde se encuentran dos días más tarde) como la vuelta. Claro, que si no vuelven no hay más película, lo que implica que el protagonista habrá perdido y el final no será acomodaticiamente feliz.

Ligeramente visible, ligeramente divertida, ligeramente tonta. Una medianía que probablemente será un éxito de taquilla. Como muchas otras películas que no son casi nada. Una pequeñita cosa donde todo aparece como muy elegante, muy chic, adornándose además con la belleza de Mónaco y la (falsa) sofisticación de la cantante y siempre aspirante a actriz que es Vanessa Paradis.

Escribe Adolfo Bellido López

 Título  Los seductores
 Título original  L'arnacoeur
 Director  Pascal Chaumeil
 País y año  Francia, Mónaco, 2010
 Duración  105 minutos
 Guión  Laurent Zeitoun, Jeremy Doner, Yohan Gromb
 Fotografía  Thierry Arbogast
 Distribución  A Contracorriente Films
 Intérpretes  Romain Duris, Vanessa Paradis, Julie Ferrier, François Damiens, Héléna Noguerra
 Fecha estreno  22/10/2010
 Página web  www.arnacoeur-lefilm.com
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