Engaños, corrupción, lealtad
De eso suele ir la vida cotidiana; y el orden con que se establecen no es precisamente ése. Esta película francesa, dirigida con brío y conocimiento por Olivier Marchal, indaga en esos supuestos, ambientada en Lyon y alrededores, y con la presencia del campamento gitano, para mostrarnos cómo se organizan las mafias, a partir de amigos, conocidos y la policía, que siempre desea controlarlo todo, incluida la corrupción.
Porque de eso sí sabe bastante, diría que mucho Olivier Marchal —nos remitimos a MR73 Corrupción moral, su anterior película, publicada aquí el 7 de marzo de 2009—, para hacernos llegar cómo en todo entramado de vidas que, de alguna manera, vuelven al pasado, termina por aflorar la parte oscura que llevamos en el interior, aunque no lo sepamos.
Basada en hechos reales, sobre todo los que giran alrededor de los años setenta, parte de una historia novelada por su protagonista, Edmon Momon Vidal, con un título tan sugestivo como inolvidable, Por un puñado de cerezas, que aún no se entiende cómo los adaptadores y el director no lo trasladaron, tal cual, a su película.
Como no he leído el libro, debo ceñirme a estos Lyonnais que se conocen en prisión por haber robado un puñado de cerezas, se hacen amigos —procedían de un campamente gitano a las afueras de Lyon— y al salir forman lo que se llamó la banda de Los Lyoneses, haciendo uno de los más espectaculares robos a mano armada de que se tiene noticia.
Prosiguen con sus robos, imparables, consolidando lealtades, dinero y que la policía los ponga en su punto de mira, porque piensan que no es bueno que ellos lo ganen todo, y los guardianes de la ley y el orden estén mendigando y casi malviviendo. Por lo que, en 1974, acaba su auge como banda armada, al sucumbir ante un arresto, montado por la policía, no menos espectacular que algunas de sus fechorías.
Como decíamos, la película está narrada con solvencia, indagando en sus vidas desde una adolescencia algo miserable, hasta una madurez que cada uno entiende a su manera. Así, al salir de su arresto, Vidal (Gérard Lanvin) quiere paz, sosiego, alejarse de las cerezas y los lyoneses. Su amigo de entonces, Serge (Tchéky Karyo), no le dejará, pues vuelve para intentar recomponer el pasado de aventuras que tuvieron.
De igual manera, los actores están más que creíbles: están componiendo sus personajes como si de la misma realidad se tratase. Los flashbacks van y vienen con bastante convicción, y la aprehensión de la cotidianidad está casi siempre conseguida, haciéndonos partícipes de unas situaciones tan comunes que hasta podríamos ser, llegado el caso, sus protagonistas.

Se entiende muy bien la buena dirección de actores porque Olivier Marchal, que ha manifestado que “no me gusta interpretar en mis películas… un director debe ocuparse, ante todo, de los actores”, hizo cuatro películas como director e interpretó bastantes más de una docena, una de ellas próxima a estrenarse, Mi hijo y yo, por lo que sabe bien de lo que habla. A sus 54 años tiene el don de saber estar en su sitio.
Cuando decimos que Por un puñado de cerezas nos parece un título tan veraz como equilibrado, es porque forma parte de ese peculiar modo de ir viviendo, de estar en el mundo, en éste, precisamente, para ir construyendo nuestro día a día; para saber que el futuro solamente existe si hemos aprovechado el presente de la mejor manera que sepamos.
Tanto Olivier Marchal como Gerard Lanvin, y los demás intérpretes, sí lo saben y nos lo comunican a través de secuencias y gestos, y las acciones que ambas comportan, con suficiente naturalidad para que nos lo creamos y así podamos asimilar, a través de la película, esos mundos que nos cercan, que a veces decimos conocer, pero que no estamos seguros si son así.
Pues lo dicho, Les Lyonnais están aquí por un puñado de cerezas y bueno es que sepamos aprovecharlo en todos los sentidos, desde el entretenimiento hasta la convicción de que los engaños, la corrupción y la lealtad, conforman nuestras vidas, como pueden hacerlo el amor, la amistad y, sobre todo, el conocimiento que tengamos de nosotros mismos. Películas así nos ayudan.
Escribe Carlos Losada

| Título | Les Lyonnais |
| Título original | Les Lyonnais |
| Director | Olivier Marchal |
| País y año | Francia, 2011 |
| Duración | 104 minutos |
| Guión | Olivier Marchal y Edgar Marie |
| Fotografía | Denis Rouden |
| Música | Erwann Kermorvant |
| Distribución | Vértigo Films |
| Intérpretes | Gérard Lanvin (Edmon Vidal, alias Momon), Tchéky Karyo (Serge Suttel), Daniel Duval (Christo), Dimitri Storoge (Edmon Vidal de joven), Patrick Catalifo (comisario Max Brauner), François Levantal (Joan), Francis Renaud (Brandon), Valeria Cavalli (Janou) |
| Fecha estreno | 04/05/2012 |
| Página web | http://www.leslyonnais.es/ |
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Les Lyonnais (3)









Comentarios
muchas gracias
Es importante para mi
Ana
este es el link del trozo del film
www.youtube.com/watch?v=iPWkfB0FLTg
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