En busca de los 7 Lores
Como ya viene siendo habitual no podía faltar este año por navidad el estreno de otra entrega de los libros: Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis.
De nuevo ha cambiado de director. Esta vez el encargado de manejar este barco, nunca mejor dicho, ha sido Michael Apted, aunque inspirándose directamente en el espíritu de Ray Harryhausen, el especialista en efectos especiales de stop-motion de películas como Simbad y el ojo de triste, El viaje fantástico de Simbad, Los viajes de Gulliver o La tierra contra los platillos volantes. Apted ha recuperado el espíritu del clásico cine de aventuras y efectos especiales, precisamente la combinación perfecta que necesitaba Narnia para su renacimiento y reconciliación con el público y la crítica.
Al final los resultados en taquilla de la segunda entrega no cumplieron las expectativas que se esperaban y por tanto Disney se desentendió del proyecto. Fox apostó con riesgo y tomó el relevo de Disney para esta tercera entrega, y ha acertado de pleno.
La nueva entrega de Narnia poco tiene que ver con la anterior en cuanto a ritmo, tono, y principios se refiere. Si en la otra todo era exagerado, pesado y violento, de más, en esta han sabido restar la cantidad justa a todo y añadir emoción y magia. Michael Apted ha conseguido recuperar el espíritu de la primera, El león la bruja y el armario.
En La travesía del viajero del alba, no cesa la aventura, no cesa la magia. Con una duración suficiente, algo menos de dos horas, el ritmo es perfecto. Los acontecimientos van sucediendo con el tiempo justo para que los más peques entiendan todo y los mayores que les acompañan no se aburran.
Además, tan sólo una serpiente asquerosa al final, podrá traer alguna que otra pesadilla a los pequeños de la casa; durante el resto del filme, pocos lances, batallas y violencia. Y como digo, mucha magia.
Aunque sólo ha pasado un año en la vida de los hermanos Pevensie, en Narnia han pasado tres y el Príncipe Caspian se dispone a encontrar a los siete Lores que fueron expulsados durante el mandato del rey Miraz, al que venció en la pasada entrega gracias a la ayuda de los cuatro hermanos. Para ello emprende un viaje hacia las islas solitarias acompañado de su tripulación.

Sin quererlo llama a los dos hermanos menores para que de nuevo vengan en su ayuda. Esta vez la entrada a Narnia se produce desde un cuadro que el primo de los hermanos, Eustace, tiene colgado en una de las habitaciones de su casa. En el cuadro se representa un navío muy narniano, con motivos de dragones surcando los mares. Mientras lo están mirando, el agua salada inunda la habitación y los tres niños aparecen en medio del mar junto al navío.
Por lo que he podido leer en diversas páginas de Internet, otro de los puntos a favor de esta entrega es que sigue bastante fiel el libro, y eso para los seguidores de los libros será todo un acierto. Al parecer no falta ninguna de las escenas importantes, algo por otro lado difícil de conseguir puesto que libro y película son formatos bien distintos para desarrollar una misma historia.
Así que los seguidores podrán disfrutar de los buenos efectos especiales en su visita a las seis islas, del desarrollo de Eustaque, de la relación entre los hermanos y de las genialidades del ratoncito Reepicheep.

De isla a isla y tiro porque me toca
En la primera de las islas su misión es rescatar a los narnianos de la opresión que sufren por parte de los traficantes de esclavos que han tomado la isla. Es justo allí donde encuentran al primer Lord, quien les indica que deben ir a otra isla cercana, la isla de lo invisible.
Su visita a la isla de lo invisible es en mi opinión uno de los momentos más especiales del filme, de los más mágicos; una de las partes donde la autora pone en el asador toda su imaginación y saber sobre lugares fantásticos. En esa isla es donde los protagonistas descubren el quid de la cuestión y como deben actuar para lograr su cometido: salvar a los narnianos apresados por el mal y la niebla y juntar las siete espadas de los Lores.
A partir de ahí y gracias también al personaje de Eustace, a quien se le acaba cogiendo un tremendo cariño, las aventuras se suceden, las risas, la intriga. Un verdadero viaje para toda la familia por cuatro islas más: la de la cueva del oro, la de la mesa de Aslan, la isla oscura y la isla del reencuentro con Aslan.
El final, con el momento del reencuentro con el león, quizás es demasiado emotivo, quizás es alargar un poco la angustia de los niños y buscar la lágrima fácil, pero por otro lado, es una escena bastante normal sabiendo el público al que va dirigida la película y la historia en general.

Es justo en ese mismo momento donde vemos más claras las referencias religiosas de las que habla todo el mundo. Si en las otras entregas ya se hablaba de la comparativa del rey Aslan con Jesucristo, en está es el diálogo del final el que no deja lugar a dudas.
Luci, la hermana pequeña de los Pevensie, se despide de sus amigos narnianos sabiendo que no podrá volver a Narnia porque se ha hecho mayor. El león Aslán la consuela con estas palabras diciendo que también está en el mundo real: “Estoy, pero tengo otro nombre. Tenéis que aprender a conocerme por ese nombre; por eso fue que os llevé a Narnia, para que me conocierais en este mundo para poder reconocerme en el otro”.
Por otro lado, el desarrollo del pequeño Eustace, que pasa de ser odioso a entrañable, sigue la doctrina cristina y, por supuesto, no olvidar que uno de los peores males a los que se enfrentan los intrépidos protagonistas es a las tentaciones y malos pensamientos, uno de los siete pecados cristianos.
Pero aparte de religión, aventura y efectos especiales, en Narnia hay amistad, hay espíritu de superación y moralina de que debemos querernos a nosotros mismos tal y como somos.
Un poco de todo, con el tiempo y ritmo perfecto para no saturar a nadie. La travesía del viajero del alba en su busca de los siete Lores, recupera lo mejor del género de aventuras, algo que los fan teníamos olvidado tras los pésimos intentos de otras sagas como la de Piratas del Caribe o el ya un poco pesado mago Harry Potter; por tanto no está de más pasarse con los peques estos días por el cine para disfrutar de ella y así continuar la historia C.S. Lewis.
Escribe Eva Cortés
Más información sobre la saga de Narnia en Encadenados:
Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario (0)
Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian (2)
| Título | Las crónicas de Narnia: La travesía del viajero del alba |
| Título original | The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader |
| Director | Michael Apted |
| País y año | Reino Unido - Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 115 minutos |
| Guión | Christopher Markus, Stephen McFeely, Michael Petroni |
| Fotografía | Dante Spinotti |
| Distribución | 20th Century Fox |
| Intérpretes | Ben Barnes, Skandar Keynes, Georgie Henley, Will Poulter, Laura Brent |
| Fecha estreno | 03/12/2010 |
| Página web | www.narnia.com |
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Las crónicas de Narnia: La travesía del viajero del alba (3)







