jueves 24 de mayo de 2012

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La víctima perfecta (0)

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Enemigo equivocado

la-victima-perfecta-0Una ruptura sentimental lleva a una joven doctora —Hilary Swank— a mudarse y acaba viviendo en un extraño edificio regentado por Jeffrey Dean Morgan y Christopher Lee. En dicho lugar acaecerán insólitos hechos que harán a la doctora replantearse sus decisiones.

Con muchos toques de la prescindible Acosada —1993—, Antti Jokinen engendra un producto aburrido, repetitivo y que en ningún momento conseguirá generar la tensión requerida por este tipo de filmes. Una vez más el acoso es el leit motiv, pero aquí no se produce sensación de asfixia ni agobio sino que desde el comienzo La víctima perfecta provoca hastío e incluso vergüenza ajena, siendo difícil imaginar que para su desarrollo se hayan invertido tiempo y esfuerzo, o al menos los necesarios para no provocar risas.

Si Jokinen quería seguir el patrón de algún filme que explique perfectamente las obsesiones humanas, especialmente de hombres con patología por mujeres, debería haberse ido bastante más lejos en el tiempo y tomado elementos de la excepcional Psicosis: siguiendo a Hitchcock quizás su trabajo no hubiera sido en balde o contaría con la posibilidad de no haber sido un desperdicio total. Es utópico alcanzar el nivel de suspense del filme protagonizado por Anthony Perkins, pero Jokinen bien podría haber intentado granjearse esta noble hazaña.

A pesar del que el tema abordado —obsesión— es muy rico y posee muchos dobleces, el personaje de Morgan es plano y carente de matices, no se explica en profundidad su perturbada mente, de hecho de sus acciones podría inferirse que se trata de un ser bastante simple. Somos meros espectadores de sus predecibles maniobras que, aunque poco novedosas, podrían haber ganado relevancia si las motivaciones y preocupaciones de Morgan fueran más oscuras y retorcidas. Todo es demasiado claro y transparente en esta película y para hacer un thriller es necesario que el argumento sea retorcido y cuente con momentos extremos.

Los recursos utilizados están ya muy sobados, pudiendo haber prescindido del uso de vivir la escena desde varios puntos de vista dado que el guión no posee una profundidad que requiera un mejor entendimiento del mismo. Aquí solo somos testigos de una situación más, nada tiene de especial, sabemos al dedillo todo lo que el director nos va a mostrar y, de hecho, pone las cartas sobre el tapete con demasiada premura.

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Nada emociona ni sorprende, no debiéndose a la temática sino a lo mal conducido que está todo: el personaje de Morgan permanece estancado a lo largo de todo el metraje y el de Swank nada aporta, no existiendo ninguna conexión entre ellos, a pesar de ser ambos correctos sus interacciones son forzadas, nada fluye de modo natural en La víctima perfecta, estando programada para seguir las directrices marcadas por un paupérrimo guión.

El único elemento que funciona dentro del conglomerado, llevando a cabo su papel majestuosamente, es el siempre correcto Christopher Lee que bien podría haber acudido directamente al rodaje de El Hobbit en lugar de recalar en este, invirtiendo tiempo en empañar su carrera. Hilary Swank, por su parte, suma otra película mediocre a su carrera tras la prescindible Betty Anne Waters.

Este típico estreno veraniego sólo sirve para resguardarse del sofocante calor de la época estival.

Escribe Sonia Molina

 Título  La víctima perfecta
 Título original  The resident
 Director  Antti Jokinen
 País y año  Reino Unido-USA, 2011
 Duración  91 minutos
 Guión  Antti Jokinen y Robert Orr
 Fotografía  Guillermo Navarro
 Música  John Ottman
 Distribución  Aurum
 Intérpretes  Hilary Swank, Jeffrey Dean Morgan, Christopher Lee, Lee Pace
 Fecha estreno  29/07/2011
 Página web  http://www.lavictimaperfecta.com/
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