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LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA (3)

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The last house on the left
Título original: The Last House on the Left
País, año: Estados Unidos, 2009
Dirección: Dennis Iliadis
Producción: Wes Craven, Sean Cunningham, Marianne Maddalena
Guión: Adam Alleca y Carl Ellsworth, basado en el guión de 1972 de Wes Craven para la película La última casa a la izquierda
Fotografía: Sharone Meir
Música: John Murphy
Montaje: Peter McNulty
Intérpretes: Riki Lindhome, Sara Paxton, Michael Bowen, Tony Goldwyn, Aaron Paul, Garret Dillahunt, Joshua Cox, Monica Potter
Duración: 100 minutos
Distribuidora:  Universal
Estreno: 3 julio 2009
Página web:  http://www.thelasthouse
ontheleft.com

El sendero que lleva a la venganza
Escribe Fernando Ramírez

Remake de la primera película de Wes Craven, en 1972, quien produce esta nueva versiónMuchos saben que el filme que hoy nos ocupa, La última casa a la izquierda, es un  remake de la primera película de Wes Craven, en 1972, quien produce esta nueva versión junto a sus habituales comparsas Marianne Maddalena y Sean S. Cunningham, artífice de la recordada, y recientemente también versionada, Viernes 13. Lo que muy pocos conocen es que Craven, a su vez, se inspiró en el clásico filme de Ingmar Bergman, El manantial de la doncella, para su obra de presentación.

Su radical exposición de la violencia la envolvió en un halo de polémica, lo que la convirtió, por otro lado, en pionera absoluta de un tipo de cine de terror, extremadamente realista y atroz, lo que la encumbró como una referencia obligada del género. Pero ello no quiere decir que fuera una obra canónica. Si bien estaba rodada con un equipo de quince personas y un presupuesto que daba lugar a la sonora carcajada, el filme estaba dibujado con un estilo tosco y funesto que, sorprendentemente, contribuyó al mito.

La crítica estadounidense ha celebrado su estreno, después de haber presenciado en los últimos meses remakes que, una vez analizados, no pueden justificar su existenciaCraven decidió embarcarse en la producción de esta nueva versión después de que sus clásicos de terror estén siendo revisitados uno a uno. Por suerte, se escuda entre bambalinas para manejar y corregir los hilos de las nuevas adaptaciones de sus recordadas obras. La nueva versión de La última casa a la izquierda estaba destinada al consumo casero en DVD, al streaming y a la descarga internauta de adolescentes ávidos de sangre, debido en parte a la contundencia de su violencia, así como a la poca entidad de sus actores. Pero se produjo la inesperada sorpresa.

Los pases de prueba supusieron un éxito que la catapultaron a los cines. Además, gran parte de la crítica estadounidense ha celebrado su estreno, después de haber presenciado en los últimos meses remakes que, una vez analizados, no pueden justificar su existencia.

La última casa a la izquierda supone una de los mejores revisitaciones de los últimos años, en parte por conservar el espíritu fiel a su modelo, en parte porque decide remodelar los aspectos en los que aquella obra erraba. Podríamos decir que no presenciábamos un refrito tan logrado desde Las colinas tienen ojos, otro relanzamiento del filme seminal de Craven, quien, a su vez, también producía con sus habituales colaboradores. No hay duda de que el mago del terror y sus nuevos protegidos  -en este caso Dennis Iliadis, realizador griego que ha acudido raudo y veloz a la llamada de la meca del cine- siguen ocupando el trono de un tipo de cine que parece haberse revitalizado súbitamente con profusión de secuelas, precuelas, remakes, reboots y otros desastres naturales.

Supone una de los mejores revisitaciones de los últimos años, en parte por conservar el espíritu fiel a su modelo, en parte porque decide remodelar los aspectos en los que aquella obra erraba

Los instintos ocultos del ser humano

Su línea argumental es simple. Un matrimonio se traslada, con su joven hija Mary, a una casa de campo para relajarse unos días. La muchacha y una amiga trabarán amistad con un extraño joven que las invita a su habitación en un motel de la zona. La pesadilla empezará cuando entren en escena el padre del muchacho, su novia y el hermano del primero. Resultarán ser tres personajes sádicos que huyen de la justicia aunque lo que no saben es que la justicia les atrapará igualmente, pero de una forma que nunca hubieran imaginado.

Un par de consejos para quien pretenda ver la cinta: evite ver el trailer promocional pues le destripará todas las claves de su trama y, si puede, evite la nefasta versión doblada.

El rodaje tuvo ciertas características especiales para conseguir un efecto insólito de violencia desnuda y carnal, al mismo tiempo que ofrece una rica estilización de las imágenes. La película se rodó en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde el reparto tenía tan sólo una semana para preparar los ensayos y desarrollar sus personajes. Si bien el filme original tenía escasos medios con los que rodar, aquí podemos apreciar un presupuesto más holgado, pero se las basta con un par de escenarios y un ajustadísimo periodo de preparación y rodaje que bien podían haber dificultado el cometido. La improvisación y el propio rencor de los actores, por verse sometidos a las altas temperaturas de la zona, así como a rodar continuamente de noche y de madrugada, influyó decisivamente en el resultado final.

Iliadis también decidió que no hubiera dobles para rodar las secuencias más ásperas del metraje. Pronto, las actrices más jóvenes se vieron magulladas, llenas de rasguños y arañazos, cansadas y débiles. Tuvieron que aguantar innumerables kilómetros de persecuciones por el bosque para tener la toma exacta, rodar por una ladera por la que se cayeron más de una vez, o lidiar con la potente lluvia artificial a las cuatro de la mañana que asolaba el pantanoso territorio. Mencionemos también la meritoria secuencia de la violación, observada por todos, de la joven protagonista, que hacía gala de una duración de ocho minutos para acabar siendo censurada, por lo que se pueden apreciar sólo tres en su montaje final.

Un par de consejos para quien pretenda ver la cinta: evite ver el trailer promocional pues le destripará todas las claves de su trama y, si puede, evite la nefasta versión doblada

Lo mismo podemos decir de los actores ya creciditos: los continuos golpes, el rodar largas y violentas secuencias arriba y abajo de las escaleras de la casa del título y la decisión de Iliadis de rodar simultáneamente con varias cámaras que siguieran el curso de los acontecimientos, también dejaron su huella en el rostro y cuerpo de los actores. El resultado del coro interpretativo resulta notable, inusualmente eficaz y conseguido en un producto de estas características. Tony Goldwyn, Monica Potter, un carismático y pervertido Garret Dillahunt y una sorprendente Sara Paxton realzan el tono de la propuesta.

Iliadis, por su parte, huye de cualquier efecto que pueda rayar la banalidad. No hay artificios sobreros, no se recurre al susto fácil, no se usan los recursos tópicos siempre socorridos. La representación de la violencia se filma de una manera frontal, fría, con una dureza visual que, a su vez, embellece la obra. El elevado paroxismo se combina con elegantes ralentizaciones, movimientos de cámara evocadores, imágenes de gran poder sugestivo y secuencias de sobrecogedora belleza, absolutamente inusuales en el género, y un uso económico de los espacios. El realizador ha optado por pulir todas las asperezas que se podían ver en la obra original, dejando algunos toques cercanos al gore de tendencia grandguignolesca -el estupendo final, la sanguinaria secuencia en la cocina- para saltar por encima de su obra referencial.

La ultima casa a la izquierda moderniza las situaciones, altera elementos argumentales y compone, con una mínima anécdota argumental, un tour de force perturbadoramente bello, atrevidamente feroz y desagradablemente sangriento que no deja indiferencia en el patio de butacas. La dureza de sus situaciones o la incomodidad de su factura destapan una pequeña, aunque inmensa, radiografía de unos seres tranquilos, normales que abren su instinto humano a lo desconocido, a la lucha y la supervivencia, a la justicia y a la venganza.

Así, destino y castigo se cogen de la mano para formular un entretenimiento de sobrado talento que conduce al espectador a una carrera de casi dos horas de metraje donde se verá enfrentado a sus propios temores. Por tratarse de un filme comercial, demuestra su valentía en el planteamiento de una situación llevada a los extremos de la oscuridad humana.

Por tratarse de un filme comercial, demuestra su valentía en el planteamiento de una situación llevada a los extremos de la oscuridad humana
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