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LA SAL DE ESTE MAR (2)

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Salt of this sea
Título original: Salt of This Sea
País, año: Bélgica, Francia, España, Suiza, Palestina, 2008
Dirección: Annemarie Jacir
Producción: Annemarie Jacir, Danny Glover, Joseph Rouschop, Joslyn Barnes, Pierre-Alain Meier
Guión: Annemarie Jacir
Fotografía: Benoît Chamaillard
Música: Kamran Rastegar
Montaje: Michèle Hubinon
Intérpretes: Saleh Bakri, Suheir Hammad, Riyad Ideis, Walid Abdul Salam, Yahya Barakat, Ismael Dabbag
Duración: 109 minutos
Distribuidora:  Alta Classics
Estreno: 17 abril 2009
Página web:  http://www.philistinefilms.org

Palestina existe
Escribe Gloria Benito

La primera película de Annemarie Jacir La primera película de Annemarie Jacir se proyectó por primera vez en el último Festival de cine de Cannes en la sección Un certain regard. También obtuvo el reconocimiento de los festivales de Dubai y San Sebastián.

La directora palestina plantea dos historias cuyos personajes buscan su identidad en un territorio destruido por la guerra y la injusticia de la política. Suheir Hammad da vida a Soraya, una joven de 28 años nacida y educada en Brooklyn, que viaja a Palestina para cobrar un dinero que su abuelo dejó en un banco de Jaffa antes de huir hacia el exilio en 1948. Su proyecto gira alrededor de la necesidad de encontrar sus raíces para superar el desarraigo producido por la nostalgia de una nación desconocida a la fuerza y abandonada por sus ancestros.

La primera se desarrolla en Ramallah y es quizá la más dura

Muy distinta es la ilusión de Emad (Saleh Bakri, La banda nos visita), que ha vivido siempre en los territorios ocupados y está harto del horror y la destrucción que rodean su vida. Lo que pretende es conseguir los papeles necesarios para viajar e instalarse en Canadá, lugar que imagina como un paraíso de bienestar económico y espiritual.

Estas dos trayectorias confluyen cuando ambos ven frustrados sus sueños y deciden emprender un viaje enloquecido que finalizará en el mar Mediterráneo, cuya esencia salina esconde el símbolo de los deseos fallidos que se ahogan en la profundidad de sus aguas.

Dos seres frustrados confluyen en el MediterráneoLa historia se estructura en dos partes. La primera se desarrolla en Ramallah y es quizá la más dura, en cuanto a que denuncia la destrucción y aniquilación de la nación Palestina y la imposibilidad de subsistencia de sus habitantes. También es la parte más política del filme, ya que muestra y documenta la terrible situación de un territorio rodeado y arrasado por Israel con la complicidad de la política internacional.

Los dos personajes, el que busca y el que huye, se enfrentan a la discriminación y a la humillación de unos funcionarios arbitrarios y déspotas que destruyen las posibilidades de realización de sus proyectos. A partir de la frustración y la rabia, Soraya y Emad emprenden otro viaje, esta vez desde la rebelión y la clandestinidad, que les llevará a Jerusalén, Tel Aviv y otros lugares, para llegar finalmente al mar.

Esta segunda parte es más íntima y sentimental, llegando en ocasiones a cierto romanticismo que resta verosimilitud  y coherencia a la historia en su conjunto. Quizá la clave esté en la intención expresada por la directora y guionista del filme de no contar la realidad palestina desde la violencia sino desde los sentimientos, de relatar una historia más emocional que racional y analítica.

El resultado es un filme que se inicia con la objetividad del documental y deviene en drama románticoEl resultado es un filme que se inicia con la objetividad del documental y deviene en drama romántico. Un híbrido en el que se mezclan la denuncia más política con la ficción más increíble, en el sentido literal del término.

Pero no hay que dejar de lado otros méritos entre los que se encuentran las dificultades de filmación y rodaje en unos territorios en los que los equipos se tuvieron que mover en una zona muy peligrosa y conflictiva, con los consiguientes problemas de permisos denegados, derivados unas veces de la nacionalidad de los actores y otras de las circunstancias políticas de la zona.

Los actores, casi todos noveles, confieren fuerza a sus personajes con la energía de aquellos que se encuentran implicados en el mismo conflicto que representan. De hecho, algunos de los miembros del equipo cinematográfico no pueden volver a Palestina. Quizá  lo hagan clandestinamente, como los personajes de esta película, probablemente fallida desde el punto de vista de la coherencia fílmica, pero muy necesaria como testimonio de una injusticia que dura demasiado.

Algunos de los miembros del equipo cinematográfico no pueden volver a Palestina
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