jueves 24 de mayo de 2012

Última actualización02:14:04 AM GMT

RSS
Usted está aquí: Sin perdón LA FELICIDAD PERFECTA (1)

LA FELICIDAD PERFECTA (1)

E-mail Imprimir PDF
Zorion perfektua
Título original: Zorion perfektua
País, año: España, 2009
Dirección: Jabi Elortegi
Producción: Pausoka Entertainment
Guión: Ángel Lertxundi, Jabi Elortegi, Oliver Elder, Pedro Fuentes
Fotografía: Gonzalo F. Berridi
Música: Ángel Illarramendi
Montaje: Julia Juaniz
Intérpretes: Alberto Berzal, Anne Igartiburu, Elena Irureta, Aia Kruse, Amaia Lizarralde
Duración: 90 minutos
Distribuidora:  Barton Films
Estreno:
Página web:  www.zorionperfektua.com

Entre el amor y el recuerdo
Escribe Eva Cortés

El salto de la televisión al cine es más grande de lo que parece y no siempre basta la ilusión para presentar a los espectadores una buena propuesta. Esto es precisamente lo que le ha pasado a Jabi Elortegui, quien después de muchos años como realizador televisivo ha querido dar el gran salto y, aunque lo ha hecho lleno de energía y ganas, según dicen, los resultados no han sido del todo satisfactorios.

El salto de la televisión al cine es más grande de lo que parece

La película, que se presentó en el Festival de San Sebastián, cuenta con varios errores que le impiden brillar. Paso a enumerarlos, otorgando el beneficio de la duda, encabezándolos por un "quizás".

Quizás en parte la culpa del fracaso ha sido dar todo el protagonismo a Anne Igartiburu. Jabi Elortegi, como buen conocedor del mundillo televisivo, le ha dado la oportunidad a la presentadora de Mira quien baila y Corazón de estrenarse como protagonista en la gran pantalla pensando ahorrarse así tiempo y dinero en promocionarla. 

Pero el papel de pianista amargada en medio del conflicto vasco le ha quedado grande a Anne quien, a pesar de sus esfuerzos, no consigue llegar al público en todo el metraje,  no se ha metido lo suficientemente en el papel y no le queda bien ni siquiera la escena de borracha.

Quizás el problema esté en que tratar un tema tan serio como el terrorismo puede resultar algo atrevido para una opera prima. Es complicado saberle dar un punto de vista diferente, saber contar algo que nadie haya contado y, fundamentalmente, es complicado no pecar de falta de implicación y superficialidad.

Quizás el problema esté en que tratar un tema tan serio como el terrorismo puede resultar algo atrevido para una opera prima

Y Jabi Elortegi ha pecado precisamente de todo eso. Aunque él se ha limitado únicamente a firmar el guión de Anjel Lertxundi, quien ha adaptado su propia novela, le ha faltado alma, empuje, energía a lo largo de toda la narración.

Quizás el problema es que su argumento se pierde entre las aguas. Nos la han vendido como una historia de amor y desamor con el terrorismo como telón de fondo. Lo que vemos es que de amor hay muy poco y de conflicto terrorista, como decía anteriormente menos.

El compañero de Ainoa (Anne Igartiburu) es Imanol (Alberto Berzal). Entre ellos la química es cero. Y no sólo por su falta de expresividad en la cara, en la mirada... sino porque ya el argumento no hay quien se lo trague. 

La historia de Angel Lertxundi es un círculo que encierra a dos personas, Ainoa e Imanol, ambos vascos con diferentes pasados y presentes, que se encuentran en Barcelona para descubrir que están unidos por un gran secreto de la infancia.

Y así, sin saber cómo, en dos encuentros ya son pareja. Ya parece que han pasado juntos mucho tiempo, pues comparten piso y en realidad la química en la escena donde Imanol le pregunta por su camisa a Ainoa es la misma que cuando se cruzan por primera vez en el patio de la casa de ella.

Y es que también hay que saber usar bien el flash-back para que la película no pierda en continuidad.

En cuanto al terrorismo etarra, por supuesto que Jabi Elortegi lo trata como telón de fondo, y tan de fondo. No se le puede negar que trata el problema desde un punto de vista diferente a los ya vistos. No es el de la víctima, ni el de los familiares, es el de una testigo. Un tema que se le podría haber sacado más jugo porque cabría aquí haber hablado más de la protección de testigos.

Pero ahí acaban las originalidades. En lo demás acerca del conflicto, como decía, pierde energías y no se aclara exactamente en sus pretensiones.

Por un lado, parece que la motivación del filme para tratar el terrorismo sea el de la llamada a la implicación social; pero por otro lado, tampoco se le da la importancia y credibilidad suficientes a este punto como para que la postura del filme quede clara. Y me explico.

Es cierto que hay tres diálogos en el filme donde se habla explícitamente de la falta de implicación: uno en la escuela de Ainoa, entre el maestro y la directora; otro en el restaurante en Barcelona, entre los amigos de Ainoa; y otro ya en el piso, entre Ainoa e Imanol. Pero una de las personas que Jabi Elortegi nos muestra como modelo de implicación con la causa, el profesor de Ainoa, lo vemos por última vez en un bar emborrachándose. Y eso lo deja en un mínimo nivel de credibilidad.

Quizás Jabi Elortegi se ha perdido en su mensaje sin saber si su lucha es contra el terrorismo, por la búsqueda de la propia identidad o por la búsqueda de la felicidad perfecta.

Quizás Jabi Elortegi se ha perdido en su mensaje sin saber si su lucha es contra el terrorismo

Más quizás...

Quizás el problema sea el mal uso del tiempo. ¿Cuánto pasa desde que Ainoa e Imanol se conocen hasta que de pronto viven juntos?, ¿en qué momento de la historia Imanol le da a Ainoa su collar de cruz para que la veamos en el hospital con el collar?

Y es que también hay que saber usar bien el flash-back para que la película no pierda en continuidad. Tal y como el director ha propuesto el montaje, la historia está dividida en tres tiempos: la infancia de Ainoa, su pasado cercano en Barcelona y su presente cuando despierta del coma en el hospital tras haber sufrido un accidente.

A partir de ahí, Ainoa viaja a su pueblo natal. Cada detalle de la casa y del pueblo la traslada a su infancia, a sus recuerdos. De pequeña fue por casualidad testigo de un atentado y sus padres para protegerla decidieron mandarla a Barcelona a estudiar la carrera de pianista.

Lo que el director nos vende como un hecho que marcó la vida de Ainoa, en realidad no vemos que fuera para tanto. Sí sufrió las consecuencias de ello en el pueblo, en su infancia, pero una vez viajó a Barcelona siguió una vida normal, sin aparentemente acordarse para nada de lo sucedido, sin traumas. Fue tan sólo al descubrir la verdad de Imanol cuando el recuerdo le empaña de nuevo la mente.

Quizás el problema es que ni siquiera haciendo crítica el filme es elocuente. Y lo digo por la crítica que el filme hace al periodismo y a su afán por el sensacionalismo. El problema de Ainoa al presenciar el atentado fue que El Diario Vasco sacó en su portada la foto de Ainoa, y todo el mundo podía creer que había visto al asesino. El padre de Ainoa, siempre en su afán por protegerla, visita al director del periódico. Este se niega a escribir una rectificación escudándose en que su diario sólo ha dicho la verdad, que fue testigo sin especificar nada, ¡qué tópico!

Mi conclusión tras tantos quizás, es con la que empezaba este texto: el salto de la televisión al cine es más grande de lo que parece y no siempre basta la ilusión para presentar a los espectadores una buena propuesta.

Quizás el problema es que ni siquiera haciendo crítica el filme es elocuente
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner