jueves 24 de mayo de 2012

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La chispa de la vida (0)

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¿De qué vida? 

la-chispa-de-la-vida-1Sí, hay que remontarse a una bebida oscura y burbujeante, y al presunto autor de la frase que tanto juego y dinero le dio, y tan comercial la hizo. Claro, era la chispa que traían las burbujas y su sabor acidulado de pastel caduco, y a eso le llamaban vida, La chispa de la vida, nada menos. Qué risa tan triste y tonta provocaba y provoca, por la desfachatez que significaba y significa; aunque hoy día se ha quedado en irónica y mordaz, tanto la risa como la chispa que debía hacernos gozar de la vida.

Porque con eso contábamos, y lo sabíamos, cuando Alex de la Iglesia, así, ni corto ni perezoso, ha decidido que ya era hora de que esa chispa burbujeante llegase al cine. Y aquí la tenemos ya, para saborearla en colores, con actores, con teatro romano y políticos incluidos, dispuesta a lograr que signifique, para todos, la vida misma, como no podía ser menos.

Lo que pasa es que, a lo mejor, se refiere a la chispa de la estulticia, y de eso sí que tiene bastante; vamos, hasta le sobra. Porque esta singular estupidez, con un guión entre pretencioso y ridículo, que pretende hacer pasar el rato a cargo del “cómico” José Mota, esta vez serio, y de Selma Hayek, en plan gran diva sufridora, no resiste ni un primer visionado.

Porque el disparate no es la idea en sí. Veamos: ¿y si hacemos una película que muestre los programas basura de las televisiones, y de paso el periodismo sensacionalista, y a los oportunistas de turno, en plan crítico, al estilo Billy Wilder y su El gran carnaval, que sirva de revulsivo? Bien, adelante. Como ya tenemos al director, se busca productor, se encarga el guión, se contratan actores, se eligen escenarios, se filma, se mezcla y a estrenarla; eso sí, consiguiendo un buen soporte publicitario.

Y a empezar, pero por lo sencillo: en el rodaje debemos pasárnoslo muy bien, director, actores, productor: ¿Andrés Vicente Gómez se lo pasó bien? Seguro, porque tener prácticamente pagada la película antes del estreno, es garantía para estar contento y satisfecho. ¿Y el guionista? A sufrir, que es lo suyo. Y ni mencionarlo, porque ha escrito, es un decir, una de las memeces más grandes que se pueden concebir, diálogos incluidos. Tal vez es que no le pagaron por perpetrar lo que ellos anuncian como tragicomedia.

Breve resumen de los paridores de ideas: La chispa de la vida atraerá a los fans de Alex de la Iglesia y de José Mota, que son incontables; y se correrá la voz de que es una película a la par chispeante y seria, y vendrán muchos más. Por tanto, negocio asegurado. Y si a los críticos, gacetilleros y otras gentes de mal vivir no nos gusta, pues mejor. Porque entonces acudirán más. Ya se sabe, película que gusta a los críticos, fracaso de taquilla, y al revés. Lo piensan, lo dicen y se quedan tan anchos. ¿Si todos nos lo pasamos tan bien rodándola cómo no va a gustar?

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Eso sí, como decíamos, ni chispa de gracia, ni de vida, ni de sentido de la imagen; y menos de piedad para con los espectadores, que no nos merecemos ni estas ni otras variopintas mamarrachadas, que como en el presente caso vienen con ánimo de epatar. Si no se hubiese hecho habría sido mejor, aunque lo sentiríamos por los actores, con Galiardo y Puigcorbé a la cabeza, que algo deben ganar para poder comer, vestirse, pasear, invitar a los amigos.

La chispa de la vida, y preguntamos ¿de qué vida? De ninguna conocida, o de que tengamos noticia. Debe estar en la mente de quienes opinan, y sienten, que el público es un animal maleable y dispuesto a engullir lo que le echen, que lo es, lo somos; pero distinguiendo entre tontos útiles, presumidos, y los ávidos que buscan imágenes e historias que les conmuevan, seduzcan, estimulen y complementen.

Hay un apunte de chispa cuando se muestra a Juanjo Puigcorbé, al teléfono, cómo no, de una importante cadena televisiva, rodeado de mujeres entre semidesnudas y vestidas que deambulan a su alrededor: ¿insinuación de Berlusconi y sus mama chicho? Es posible, pero de ahí no pasa, por falta de agudeza y de sentido de la ironía. Lo demás, repetimos, sin chispa ni nada parecido, salvo la tontería más petulante, suficiente y vana.

Pero, vayamos por partes, o sea, ¿y de cine qué? Pues a preguntárselo a Alex de la Iglesia y compañía. Tendrán respuesta para todo, pretendiendo convencernos, además, de que hacen estas películas —las llamamos así por el soporte técnico— para distraernos de la crisis que nos devora. A ellos, como a los ricos, las crisis les sientan muy bien, claro está. Y puede que ésa sea su chispa de la vida.

Escribe Carlos Losada 

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Título La chispa de la vida
Título original La chispa de la vida
Director Álex de la Iglesia
País y año España, 2011
Duración 98 minutos
Guión Randy Feldman
Fotografía Kiko de la Rica
Producción Andrés Vicente Gómez y Ximo Pérez
Distribución Alta Classics
Intérpretes José Mota (Roberto), Salma Hayek (Luisa), Blanca Portillo (Mercedes), Juan Luis Galiardo (alcalde), Fernando Tejero (Johnny), Manuel Tallafé (Claudio), Santiago Segura (David Solar), Antonio Garrido (Dr. Velasco), Carolina Bang (Pilar Álvarez), Joaquín Climent (Javier)
Fecha estreno 13/01/2012
Página web http://www.altafilms.com/site/sinopsis/la_chispa_de_la_vida

 

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