![]() |
|
Receta fallida
Escribe Gloria Benito
Cuando oímos que se va a estrenar una película sobre las excelencias de la cocina nos congratulamos, porque nos vienen a la memoria algunos filmes con los que hemos disfrutado o sufrido, y que además nos han hecho reflexionar sobre la comida como forma de comunicación o como símbolo del mundo afectivo y sentimental del ser humano, sus glorias y miserias.
Podemos recordar el cruel nihilismo de La grande bouffé de Ferreri, el simbolismo moral de Chocolat (Lasse Hallstrom), la fresca sencillez de Comer, beber, amar (Ang Lee) o el sensual vitalismo de El festín de Babette.
Cuando se trata de disfrutar en el cine del placer de la cocina, éste se incrementa al extenderse un asunto tan gustoso al resto de los sentidos, incluido el común, cuando la receta viene aderezada por el talento de un buen guión transformado en relato cinematográfico por un buen director. Pero cuando el tema cae en manos inadecuadas, inexpertas o simplemente maldecidas por el azar o la mala suerte, lo único que produce es indigestión, acidez y aburrimiento infinito.
Y esto es lo que ocurre en esta película que narra la vida de Julia Child (Meryl Streep), "la mujer que enseñó a cocinar y comer a los americanos", casada con un diplomático (Stanley Tucci), durante su estancia en parís y otras ciudades europeas. El relato, basado en hechos reales, gira alrededor del libro que esta cocinera vocacional y tenaz publicó en los años 60, Mastering the art of French cooking. Mujer enamorada por la cultura gastronómica francesa, se empeña en aprender a cocinar las recetas más exquisitas y elaboradas y emular a los grandes chefs, a los que admira.
Esta línea argumental situada en los años 50 se alterna con otra que se desarrolla en la primera década del siglo XXI. En ella, la joven y frustrada empleada pública Julie Powell (Amy Adams), casada con Eric (Chris Messina) decide publicar un blog en el que escribirá cada día sus experiencias culinarias y vitales acerca de las 524 recetas del libro de Julia Child.
Y eso es todo, una película en la que se mezclan, sin demasiado respeto a la verosimilitud y al ritmo narrativo, dos historias que pretenden ser paralelas y en las que la alternancia de los tiempos da lugar a un relato poco coherente y plano con dos cocineras que preparan, eso sí, con tan gran pasión como escasa credibilidad, platos muy aparentes.
Nora Ephron (Cuando Harry encontró a Sally) no estaba en su mejor momento cuando decidió adaptar el libro de Julia Powell (Julie and Julia. 365 días, 524 recetas), pues el resultado ha sido esta producción sensiblera y cursi, más apta quizá para un público aficionado a los melodramas lacrimosos y blandengues.
Y por si fuera poco, ni siquiera podemos disfrutar de la actuación de Meryl Streep, que en este caso está imposiblemente afectada y artificiosa, torturándonos con gestos ampulosos y grititos afrancesados. Y los demás en la misma línea, así que cuidado con ir a verla con el estómago lleno.
| < Prev | Próximo > |
|---|
JULIE Y JULIA (1)








