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Quisieron hacer una película
Escribe Carlos Losada
¿Cómo entender una situación si las coordenadas de ésta ni se nos muestran?
Porque si leemos los premios que ha recibido Home nos encontramos que, al menos, debe ser interesante, o cuanto menos captar la realidad de nuestro tiempo, dado el tema tratado, o que está bien guionizada, seis han intervenido, para contarnos los avatares de una familia de hoy; o bien, que los intérpretes merecen toda nuestra atención. O sea, que Ursula Meier y los suyos ¿quisieron hacer una película para que los espectadores tengan una visión sobre las estructuras familiares y el entorno que las conforma?
Dichas así las cosas, hasta podría ser sugerente. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Porque esa "peculiar" familia de cinco miembros, en medio de la nada, viviendo su día a día con aparente naturalidad, y hasta un punto de concordia, verá alterados sus condicionantes porque la autopista, a cuya vera está la casa donde habitan -lo suponemos, forzando la imaginación, porque, repetimos, nunca se muestra el entorno real donde se ubica, solamente hay planos que lo sugieren, si bien de forma ambigua-, se pone en funcionamiento y los cientos y cientos de coches y camiones desfilan día y noche ante sus ojos y oídos.
Dicho así, resulta simple y hasta curioso; pero, ¿cómo nos pusieron en aviso? No nos pusieron. Dieron por sentado que argumento y guión son así y el espectador debe tomarlo tal cual y entenderlo a las primeras de cambio... Aunque es posible que Ursula Meier y sus guionistas lo pretendiesen y quisieron "hacer una película al revés", palabras de Meier, y de carácter europeo, para lucirse en algunos festivales y ganarse a ciertos críticos, que se han apresurado a testificar la validez del invento, sin cuestionar dónde está el lenguaje del cine.
Y éste es igual para todos, sean principiantes o veteranos, y se basa en contar con imágenes lo que se escribió en el guión. Así de sencillo, aunque nada fácil, como se ha demostrado a la largo de la historia, sobre todo cuando no impera el sentido común de lograr que lo sucedido en la pantalla suceda también en la mente del espectador, y que los hechos narrados, en la forma y estilo que sea, se inscriban en imágenes que traspasan el celuloide para instalarse en nuestra vida, y con la perspectiva de que se queden y formen parte de nosotros.
No sabemos si los intérpretes son parte de los personajes, o si éstos existen, porque al margen de un revoloteo alegre de sus miembros, como si se lo estuviesen pasando bien -que ya sería un logro-, todo se queda en un ir y venir a merced de lo que los guionistas escribieron -¿también lo sintieron?-, y sin prestar atención a cómo las cosas suceden en la realidad cotidiana.
Y eso que Ursula Meier quería hacer "la historia de una locura familiar". No dudamos de su intención, y en un par de planos está punto de conseguirlo, pero el cúmulo de despropósitos se acentúa cuando la cámara, y el montaje, a medida que avanza el tiempo, se colocan en el sitio más inadecuado, o cuando las pulsiones -digámoslo así- de los personajes necesitan tomar conciencia de que algo inusual está sucediendo, y de que así no pueden seguir.
Y la media hora final es mera confusión por el paso de vehículos y las situaciones que provocan en los habitantes de la casa -que seguimos sin saber su ubicación, insistimos, para que el espectador sepa a qué atenerse y haga suyas sus angustias y sus locuras; aunque la directora llegó a conocer a gentes que vivían al borde de una autopista-, sino que la colisión de ideas es precipitada y estrambótica, y provoca risa, aparte de no creerte lo que les pasa.
No hay duda que sí se las creyeron los que la premiaron, y algunos críticos que hasta hablan de Godard, y ya quisiéramos que hubiera en Home ideas suyas, desde las imaginativas a las técnicas, y otras sugerencias sobre las road movies, y elaboradas elucubraciones sin sentido, tal vez para que se les tilde de cultos. Sencillamente, hemos llegado a la conclusión de que ha sido un mal sueño, con todas las buenas intenciones que queráis, de seis guionistas y una directora que, sin saber lo que es el cine, quisieron hacer una película.
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HOME, ¿DULCE HOGAR? (0)








